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Cultura

Cómo sobrevivir en una cárcel británica

Cuando salí de la cárcel, decidí que la mejor manera de vengarme del sistema era escribir una guía en primera persona con el fin de preparar a los futuros reos para la experiencia.

Simon Childs

Simon Childs

Carl dando un paseo en la cárcel Wandsworth.

Sé lo que están pensando: "Inglaterra, esa islita pintoresca donde David Beckham, Mr. Bean, la Reina y David Bowie se reúnen en el parque a tomar té y comer fresas con crema... ¿¡Cómo pueden hablar de sus cárceles!?"

Pues sí, pasa. Supongo que los presos ingleses son mucho más culpables que el mexicano promedio al que arrestan porque no le alcanza para darle una mordida a la policía. Pero aunque no lo crean, la población en las cárceles de Inglaterra es la segunda más grande del "mundo occidental", claro, después de Estados Unidos, la tierra de los encarcelados y el hogar de los fugitivos.

Cuando salí de la cárcel, decidí que la mejor manera de vengarme del sistema era escribir una guía en primera persona con el fin de preparar a los futuros reos para la experiencia y educar a las personas que se rigen por la ley para que entiendan lo defectuoso, dañino e inútil que es el sistema penitenciario.

Aprendí español cuando estaba en la cárcel. Mi maestro era un abuelito colombiano. Después lo perfeccioné con la ayuda de don Zombra y Frankie Francisco cuando me fui a vivir a la Ciudad de México

Cuando viajé a Ibiza el año pasado, hablé en español chilango con un tipo que andaba por ahí. El sujeto me miró extrañado y me preguntó si alguno de mis padres era mexicano. Le respondí: "Mido más de dos metros y soy blanco como la leche. Parezco ruso, no mexicano".

El punto es que hablo español mexicano, aunque un poco raro. Si quieren aprender a hablar como prisionero inglés, les recomiendo que compren el libro. Espero que disfruten el articulo.

—Carl Catermole


Carl Catermole es el pseudónimo de un hombre que desperdició unos años de su vida por voluntad de Su Majestad por lo que describe como "una nimiedad". Entonces, decidió escribir HMP: A Survival Guide (Guía para sobrevivir a la Prisión de Su Majestad). La primera edición fue publicada en 2001, un año después de que Carl saliera en libertad, y es exactamente lo que describe el título: un manual que te indica cómo convertir tu estancia en la cárcel en un paseo por el parque libre de estrés. Ahora, con este libro, los futuros presos ya van a saber cómo fabricar licor en su celda y cómo mantener viva una relación a pesar de estar separados de su ser amado por muchos, muchos años. También disipó el mito de que la cárcel no es más que una serie interminable de golpizas y venganzas.

Según Catermole, la segunda edición del libro es una reflexión más profunda sobre cómo repercute la cárcel en la vida de una persona. Me reuní con Carl en una cafetería en el distrito de Bethnal Green, al noreste de Londres. Pedimos un poco de comida y nos pusimos a platicar. Me contó que estar en la cárcel no es tan fácil como creyó cuando salió en libertad. Es aterradora y deja huella, aunque no es tan violenta como vemos en la película francesa A Prophet.

VICE: Si supiera que voy a ir a la cárcel, estaría aterrado.
Carl Catermole: Sí, ya sé lo que te imaginas.

Que sin duda me van a golpear y probablemente hasta violar.
"No dejes caer el jabón".

Exacto. Lo que quieres es que la gente esté informada para que no tenga tanto miedo, ¿cierto?
Antes de que entres a la cárcel, cuando estás bajo arresto domiciliario, el sistema judicial te castiga de dos formas. La primera, y la más tangible, son las cosas que te prohíben. En mi caso, no podía ver a ciertos amigos y no podía usar el transporte público. La segunda es que al gobierno le gusta hacer que la gente crea que la cárcel es una isla estilo Escape de Nueva York que está llena de salvajes que te van a asesinar en cuanto cruces la puerta de entrada. La percepción de la cárcel que tiene la mayoría de la población está basada en los personajes más simples, como Charles Bronson, o cualquier otro tipo de prisioneros que pasan en TV. El sistema penitenciario te castiga con la falta de información acerca de cómo es realmente la cárcel. Es justo eso lo que quiero evitar. Así le quito un arma al Estado.

¿Entonces todos los estereotipos que tenemos son falsos? ¿La cárcel es violenta o no?
Mentiría si te dijera que no. Sé que debo cuidar mis palabras porque algunas personas han sido víctimas de violaciones y resulta una experiencia traumática. Aunque no sé nada de eso. Pero sí hay violencia. Sin embargo, la mayoría es entre pandillas o contra violadores. A los violadores y a los pedófilos les vierten cosas hirviendo sobre la cabeza. Si agregas azúcar a una olla hirviendo, cuando la vacías sobre la cabeza de una persona, el punto de ebullición aumenta y derrite la piel. Es horrible. Pasó una vez cuando estaba encerrado.

No obstante, si sigues ciertos códigos, la cárcel puede ser menos peligrosa que las calles promedio en las afueras de la ciudad en un viernes por la noche. De hecho, la semana pasada un tipo casi se pelea conmigo en un restaurante siendo que nunca tuve una sola pelea en prisión. La mayoría se lleva bien tras las rejas porque, a fin de cuentas, todos están en el mismo hoyo de mierda y lo único que quieren es cumplir su condena y salir.

¿En qué afectan estos estereotipos a las personas que se preparan para ir a la cárcel?
Es probable que se pongan a hacer ejercicio y se rapen para verse mas rudos en lugar de aprovechar ese tiempo para cancelar transferencias bancarias, dejarle todo listo a sus hijos y pensar cómo van a mantenerse en contacto con sus amigos y su familia. Aunque estaría bien hacer las dos cosas. Yo me rapé, me llevé un estéreo y cancelé mi contrato de teléfono.

¿Tienen que raparse?
No es obligatorio. No te imaginas cuantos delincuentes y ancianos tenían cabello largo. Es impresionante. Había cientos de presos con cola de caballo.

¿Es señal de un rango superior?
Es una aseveración. Aunque no estoy seguro de qué [quieren dejar claro]. Tal vez son viejitos súper rudos que se visten con playeras polo color rosa.

¿Qué tienen de diferente la primera y la segunda edición de HMP: A Survival Guide? ¿Le agregaste muchas cosas?
Cambió mucho el cuerpo del texto. Además, ahora incluye las ilustraciones de Banx, el caricaturista de la revista británica Private Eye y del periódico FT.

Una de las ilustraciones de Banx que viene incluida en la guía.

¿Cómo lograste que Banx participara?
Como un amigo de su familia estuvo en la cárcel, Banx compró el libro para informarse un poco más. A pesar de que es un caricaturista reconocido, no me cobró por las ilustraciones. Estoy muy agradecido por ese gesto. De hecho, todas las personas que me ayudaron lo hicieron sin fines de lucro. Ditto Press (la editorial) aceptaron publicar mi guía porque tuvieron fe en el proyecto. El famoso escritor Will Self me apoyó desde el principio y me ha ayudado muchísimo. Cabe destacar que gasté mucho en el proyecto. Así que, si les sobra un billete, visiten la página y compren un ejemplar físico.

¿Por qué cambiaste el texto?
Supongo que porque ya cambié. Además, ahora sé que la cárcel puede causar más estragos a largo plazo. Cuando escribí la primera edición del libro, acababa de salir y estaba lleno de rencor. Esta segunda edición es una retrospectiva más informada.

¿En qué sentido?
Cuando sales de la cárcel, tienes mucho en qué pensar. Hay muchas cosas inmediatas que debes resolver y no te da tiempo de pensar en el daño emocional. Debes encontrar dónde vivir, reunirte con tus seres queridos, buscar trabajo y cumplir todas las metas que te propusiste en los meses o años que estuviste encerrado. Cuando sales, la vida cotidiana te consume. Tienes que volver a agarrarle el ritmo. En la cárcel es como si el tiempo no pasara. A veces ni siquiera hay relojes. La única forma de saber la hora es viendo la tele o cuando escuchas la campana que anuncia que es hora del desayuno, de la comida y de la cena.

Carl escondiendo su rostro detrás de un ejemplar de su libro (Foto por Bruno Bayley).

Ahora ya estás más consciente de las repercusiones de la cárcel a largo plazo.
Por supuesto. Te encierras en tu propio mundo por tanto tiempo que es difícil reconciliarte con la persona que eras antes de ir a la cárcel. Todos esperan que seas la misma persona pero es imposible. Acabas de vivir una experiencia traumática.

¿Y qué cambió en ti?
Aprendí a fingir que estoy bien. De no haber estado en la cárcel, nunca habría podido hacerlo. Tienes que aprender a fingir cuando estas en la cárcel. Todos deben creer que "nada te afecta". Aún cuando es el peor momento de tu vida, no puedes darte el lujo de llorar en la zona de visitas. No puedes llorar cuando hablas por teléfono ni dar rienda suelta a tus emociones.

¿Reflejas este cambio en la nueva edición? ¿Agregaste más consejos?
La introducción de la primera edición decía que no había nada de qué preocuparse en la cárcel. Sin embargo, en la nueva introducción, aclaro que los temores más comunes acerca de la cárcel son un mito pero que sí hay riesgos que quizá muchos no han considerado.

En la sección de "Cómo regresar al mundo real", hago énfasis en la importancia de platicar con tus amigos y con tu familia acerca de lo que acabas de vivir. A pesar de que estén muy interesados en saber sobre cosas como la comida y la violencia ahí dentro, lo más importante es hablar sobre el aspecto psicológico y la separación emocional. Todos pasaron por este infierno, por lo tanto, todos necesitan este apoyo, tanto las personas sensibles como los tipos más rudos.

¿Entonces salir es más aterrador que entrar?
Creo que sí. De cualquier forma, el hecho de que salgas de prisión no significa que ahí se acaba todo. El 47% de prisioneros adultos y el 87% de prisioneros menores de edad regresar a la cárcel en menos de un año.

¿Y cómo se puede prevenir esa situación?
La clave es que, si te portas bien, te dan más visitas. Si a los tres meses no has recibido una sola advertencia, te dan derecho a dos visitas al mes y a pedir más comida. Te asfixian para obligarte a obedecer las reglas. Amenazan con quitar el contacto con tus seres querido si te portas mal. El sistema está muy jodido.

¿Y qué hay de la gente que no tiene ese contacto?
Hay muchos prisioneros que no cuentan con ningún apoyo. Ya sea porque son huérfanos, porque se la pasan entrando y saliendo desde que tenían 12 años o porque simplemente ya no tienen remedio. Es increíble hasta dónde puede dañar la vida de una persona.

Recuerdo a un chico que se sentó en el techo de una de las unidades de la cárcel porque no le iban a dar dónde vivir cuando saliera de la cárcel. Simplemente iba a regresar a la calle. "¿Cuál es el punto? De todas formas voy a regresar. Ya ni siquiera quiero salir. Si me van a dejar sin oportunidades y sin un lugar donde vivir, ¿para qué me dejan salir?", dijo. Un día le pregunté su situación y porqué lo habían encerrado. Me contó que creció en varias casas con padres adoptivos, que uno de sus padres era drogadicto y que empezó a robar cuanto tenía ocho años porque el gobierno no se aseguró de que sus padres adoptivos lo cuidaran bien. Dijo que la primera vez que lo encerraron fue porque robó cuando tenía entre 12 o 13 años. Que años después lo mandaron a la correccional y que en cuanto cumplió la mayoría de edad, lo metieron a la cárcel para adultos. Lo siento pero, pobre hombre. Está perdido. ¿Cómo esperan que haga algo si siempre lo han tratado así? El sistema siempre lo ha tratado como basura. Yo no tenía idea que existía esta clase de vida hasta que entré a la cárcel.

Tiene que haber un cambio. No me refiero a lo los partidos. Los argumentos morales y económicos son demasiado obvios. Es una locura.

Esto comimos durante nuestra plática.

¿Crees que haya cambiado mucho la vida en prisión desde que salió la primera edición de tu guía?
Tengo el presentimiento de que la narrativa y el contexto en las cárceles británicas sí ha cambiado. Ahora es peor. Cada vez más cárceles pertenecen a particulares, no cuentan con fondos ni con personal suficiente. La población crece cada día más y los privan de los derecho más básicos, como el derecho a hacer ejercicio. Los prisioneros son los que más sufren por el recorte de presupuesto.

¿Te solidarizas cuando la asociación de carceleros entra en huelga?
Por supuesto.

¿En serio? Hablas muy mal de ellos en el libro.
Mientras exista un sistema penitenciario, es imposible que haya carceleros buenos. En general no son buenas personas. Lo que digo en la guía es que sin duda te van a delatar si les beneficia de alguna forma y que siempre van a estar buscando drogas en tu celda incluso si no las consumes porque le da buena imagen a la prisión. Siempre andaban buscando en mi celda.

¿Entonces sólo lo hacen para cumplir un requisito?
Si. Por ejemplo, anuncian que "registraron está zona de la cárcel 20 veces en una semana y no encontraron nada". A esto, yo respondo: "Sí, porque registraron cinco veces mi celda y la de otros prisioneros que no consumen drogas. No encontraron ninguna sustancia porque no buscaron en la celda del tipo que todos saben que fuma a diario y después, como le toca limpiar, recoge la heroína que lanzaron por encima del alambrado". Es ridículo.

¿Sigues en contacto con los compañeros que siguen encerrados? ¿Hablas de ellos en la nueva edición?
Hablé con muchas personas que han estado en la cárcel, con amigos que conocí allá dentro y con amigos que conocí afuera y que también han estado en la cárcel. Todos ellos me ayudaron. Tengo una amiga que estuvo cuatro años en la cárcel. Ella se va a encargar de escribir la versión para las mujeres.

¿Qué fue lo que más te sorprendió de las colaboraciones?
Que cada quien vive una experiencia única. Es muy subjetivo. No sólo depende de tu personalidad, también influye tu altura, donde se ubica tu dormitorio, entre otras cosas. También depende de a qué cárcel te mandaron y de qué humor esté el personal ese día. Es un ambiente muy frágil que puede explotar en cualquier momento. Todo puede pasar. Las reglas cambian a diario.

Gracias, Carl.

Puedes descargar o comprar HMP: A Survival Guide en la página oficial y seguir a Carl en Twitter.

@SimonChilds13