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Una base militar súper secreta de E.U. se derretirá en Groenlandia

Los ingenieros pensaron que quedaría sepultada bajo el hielo para siempre.

PorKate Lunautraducido por Elvira Rosales

Hombres levantan el campo en Camp Century, Groenlandia. Imagen: Pictorial Parade/Archive Photos/Getty Images

Hace casi 60 años, en el auge de la Guerra Fría, Estados Unidos diseñó una red de sitios móviles para el lanzamiento de bombas nucleares enterrada en la capa polar de Groenlandia para prepararse contra una posible guerra con la Unión Soviética. En Camp Century, el cual formaba parte del Proyecto Iceworm, los soldados vivían en el hielo que circundaba la base para que la nieve no la cubriera por completo.

Camp Century fue clausurada en 1967 y el sitio fue abandonado al tiempo que el Proyecto Iceworm sucumbía. En ese entonces, los diseñadores militares asumieron que el material peligroso enterrado en Camp Century —incluyendo combustible diesel, circuitos impresos y refrigerante radiactivo— podrían estar encerrados bajo la capa glaciar de Groenlandia prácticamente para siempre. Pero ahora Groenlandia se está calentando debido al cambio climático. Los contaminantes nocivos amenazan con emerger del hielo, poniendo en riesgo potencial a la gente de Groenlandia y quizá más allá del ártico canadiense (400 km del litoral).

Reactores nucleares en Camp Century, Groenlandia. Imagen: US Army/Wikimedia Commons

Camp Century no es el único complejo militar de Estados Unidos en el extranjero que está cada vez más amenazado por el calentamiento global. Un informe del Pentágono publicado a principios de este año, por ejemplo, señaló que la mitad de todas las bases estadounidenses del mundo podrían estar en riesgo. Pero el Proyecto Iceworm es un caso útil para estudiar, sostiene Jeff Colgan, profesor adjunto de ciencia política y estudios internacionales de la Universidad Brown, quien ha estudiado a fondo este asunto. Parte de su interés yace en responder la pregunta de quién debe hacerse responsable de que Camp Century se haya convertido en un asunto político tan delicado. Sin embargo, es más grave que, según él, en este momento no queda claro exactamente quién es responsable para solucionarlo.


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Vía telefónica, Colgan describió los efectos secundarios del cambio climático —como la liberación de sustancias peligrosas o daños a la infraestructura— así como la “reacción en cadena”. (Mencionó la liberación de materiales peligrosos en Texas después del huracán Harvey como otro ejemplo.) “Crea un tipo de política completamente nuevo y se ha vuelto más importante por varias razones”.

Colgan es autor de un nuevo artículo en Global Environmental Politics que revisa el impacto del cambio climático en bases militares no sólo como un problema ambiental, sino también como uno político y diplomático también.

El Proyecto Iceworm sirve para demostrar qué tan complicadas pueden resultar estas situaciones a nivel político. Camp Century fue el resultado de un acuerdo legal entre Dinamarca y Estados Unidos, ya que Groenlandia era una colonia danesa en esa época.

Taladro térmico en Camp Century, utilizado para excavar la capa de hielo en Groenlandia. Image: CRREL Researcher/Wikimedia Commons

Motherboard contactó al Departamento de Estado de Estados Unidos para preguntarle sobre Camp Century, pero fue dirigido al Departamento de Defensa. Un vocero del Departamento de Defensa entonces nos remitió al gobierno de Dinamarca.

El ministerio de relaciones extranjeras danés, el cual se encarga de la relaciones entre Estados Unidos y Groenlandia, mandó a Motherboard al Departamento Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS), una institución de investigación independiente bajo el Ministerio Danés de Energía, Servicios Públicos y Clima. En una llamada de seguimiento, un vocero del ministerio dijo que las decisiones sobre la limpieza se realizarían una vez los datos científicos estuvieran asentados.

“No es una gran prioridad. De hecho, apenas se conoce [este asunto] en Washington”, me dijo Colgan. “Las únicas personas que realmente están preocupadas son las que habitan Groenlandia y no tienen mucho eco”.


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Los científicos no están ignorando el problema. En 2016, un artículo de alto perfil en Geophysical Research Letters predijo que la base de Camp Century podría presentar condiciones de derretimiento primario para el año 2090 y describen a detalle todo el material peligroso enterrado allí. "Causó cierta reacción de los científicos y el sistema político”, dijo Flemming Christiansen, director general suplente de GEUS, a Motherboard en una entrevista telefónica y eso los incitó a estudiar el lugar a profundidad.

GEUS ha vigilado la capa hielo de Groenlandia durante años y ahora monitorea el sitio de Camp Century en específico. En el verano de 2017, Christiansen dijo que instalaron una estación meteorológica aquí y los científicos usaron radares el año pasado para mapear lo que hay debajo del hielo. (La cartografía debería estar disponible a finales de este año.) Los datos climáticos de Camp Century están abiertos al público vía internet, aunque tomará tiempo comenzar a notar las tendencias a largo plazo.

Mientras tanto los políticos todavía tienen que resolver cómo afrontar la amenaza que supone el cambio climático a las instalaciones militares, cada una gobernada por lo que Colgan llama arreglos “ad hoc”. Colgan señaló que el Pentágono por lo menos parece notar los peligros del cambio climático. De cientos de bases en el extranjero, "no está claro cuántas están en riesgo por el cambio climático, como Groenlandia”, dijo, añadiendo que otras ubicaciones, como las islas bajas del Pacífico, también serán afectadas.

Mientras tanto, Camp Century sigue derritiéndose. “Si algo sale a la superficie, nos gustaría saber cuándo sucedería", me dijo Christiansen. Los científicos están trabajando en eso. Ahora depende de los gobiernos hacer un plan.

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