Celebración e inquietud ante la caída de Morsi

Por Heba Habib

Egipto respiró hondo este miércoles y estalló en un Zaghareet colectivo después de que el ejército egipcio derrocara al impopular presidente islamista, Mohammed Morsi.

Tras varios días de drama, millones de manifestantes en la plaza Tahrir y en el palacio presidencial esperaban con ansias el anuncio del líder de las fuerzas armadas, el general Abd el Fattah el Sisi. Contaban los minutos restantes para que se cumpliera el ultimátum militar de 48 horas emitido el pasado lunes.

La fecha límite llegó, y unas horas después el general El Sisi, rodeado de un círculo de los más altos líderes religiosos y políticos de Egipto, anunció que Morsi “no había logrado cumplir con las exigencias del pueblo egipcio”. Puso fin a la presidencia de Morsi y nombró al líder de la suprema corte constitucional, Adly al-Mansour, como jefe de estado interino.

El Sisi también trazó un “mapa” para el periodo interino, el cual incluye suspender la constitución actual y enmendarla. Llamó a elecciones presidenciales y parlamentarias tempranas y a la creación de un comité de reconciliación nacional que “incluirá todos los elementos de la sociedad egipcia”. El plazo para este mapa y si incluirá a grupos o partidos islamistas no están claros.
En las calles, el anuncio se recibió con euforia.

Dina Said de 20 años me dijo, “Estoy muy feliz. Creía que no iba a ocurrir, pero después de un año infernal por fin nos deshicimos de Morsi”.

“Todos estamos un poco ansiosos por una posible respuesta de la Hermandad Musulmana, pero el ejército parece tener el control, y con suerte lo seguirá teniendo”.

Algunas de las personas con las que hablé, como Bahgat Ibrahim de 40 años, dueño de una tienda, confiaban en el ejército por completo. “Con grandes líderes como El Sisi no tenemos nada que temer”, dijo. “Acorralarán a la Hermandad Musulmana muy pronto. Además, si vemos a alguien en la calle con barba, ¡los colgaremos a ellos y a sus barbas!”

“Éste es un gran día en la historia de Egipto”.

Otros expresaron su inquietud.

Mariam Alaa, de 25 años, dijo, “Voy a celebrar que Morsi se ha ido, pero ya me conozco a Mohamed Mahmoud y he visto cómo nos trata el ejército. El ejército era responsable de realizar las pruebas de virginidad en niñas. El ejército permitió que ocurrieran los asesinatos en Maspero. No lo hemos olvidado, así que celebraremos por ahora, pero no pienso confiar en ellos. Si cometen un solo error, seguirá la revuelta”.

Su amigo Ibrahim Saleh, 25, pensaba lo mismo. “Descubrimos que en cierto modo el infierno del ejército es mejor que el cielo de la Hermandad Musulmana. Pero Egipto no se merece ninguno de los dos; espero que con Baradei supervisando todo esto, al fin conseguiremos el gobierno que nos merecemos”.

Añadió, “El ejército nunca habría derrocado a Morsi de no ser por todos estos millones de personas en las calles”.

Sonrió y dijo: “El pueblo siempre tendrá la última palabra”.

Fotos de Justin Wilkes

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