Fui al concierto de Blink 182 en Barcelona #loser

Por Alejandra Nuñez

La semana pasada cumplí uno de mis sueños de la adolescencia: ver a Blink 182 en directo. Sí, doy pena. Fue la situación más patética de mi vida, tuve que ir sola y lo peor de todo es que acabé gritando y saltando como una loca. Me gustaría decir que tengo 18 años pero no, tengo 24 #loser. Después de este lloriqueo gratuito, diré que en realidad no me avergüenzo de mi fanatismo y que el concierto parecía el Club de la Comedia. Vi lipotimias, lloros, madres acompañando a sus hijas y mucha gente de mi edad e incluso más mayor #losers



Ver a Blink 182 a estas alturas es un poco raro. En realidad son todo lo que siempre me ha dado miedo ser: una persona adulta que actúa como una adolescente. Siguen vistiendo con Dickies y pantalones anchos, siguen haciendo bromas sobre pedos y, lo peor de todo, siguen cantando canciones que hablan sobre primeras citas y lo tormentoso que es ser teenager. ¿Quién se traga a estas alturas que unos cuarentones canten "Nobody likes you when you're twenty-three" o "Seventeen without a purpose or direction, we don't owe anyone a fucking explanation"? Es decir, yo crecí con esas canciones, pero si ahora mismo tuviera 15 años y estos tíos viniesen a venderme la moto, no me la colarían.

En fin, algo tendrán, porque las entradas para el concierto se agotaron. Yo por suerte me hice con un pase fotografía. Desde aquí quiero enviar un saludo a los fotógrafos que había conmigo en el foso y me miraban mal por ir con un simple objetivo de 50mm. ¡Cuidarse!

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