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      Emilio Chuayffet

      October 31, 2011

      Por Román Cotera

      El mandarín de Enrique Peña Nieto ataca de nuevo: La ignorancia envuelta en histrionismo. Para quienes no sepan quién es Emilio Chuayffet, o sean demasiado jóvenes para conocer de sus contribuciones a México, el ahora resucitado como Presidente de la Cámara de Diputados tiene una larga cola en la administración pública, toda ella bajo las siglas de un mismo partido, el PRI. ¿Cuáles son sus méritos para volver a la escena nacional y ser acreedor del Pendejo de la Semana? Numerosos, pero nos enfocaremos en las pendejadas vertidas la semana pasada mientras se discutía y se le hacían remiendos a la reforma política donde hizo gala de sus habilidades para hacer el ridículo.

      Tras la imposición de Emilio Chuayffet como presidente de la cámara baja, el dos veces diputado estaba ahí representando los intereses del perfilado como virtual candidato del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de la república, Enrique Peña Nieto. Ya posicionado de regreso, uno de los 6 ex gobernadores proveniente del mítico grupo de Atlacomulco debía cuidar cualquier intento de descarrilar el triunfo seguro de quien la profecía había visto para llevar los destinos del país. La reforma política a la que los 45 diputados del Estado de México se habían opuesto con todas las mismas trampas del manual parecían no estar surtiendo efecto en el resto de los grupos parlamentarios, a excepción de la diputada Dina Herrera del PRD, a la cual se le convenció de votar en contra costándole su lugar en la comisión de puntos constitucionales.

      A la reforma política “la atrapó la disputa electoral de dos visiones que al interior de este partido están debatiendo si regresan al pasado o avanzan hacia el futuro”, según el diputado del PAN, Javier Corral, un partido desarticulado y maniqueo.

      Lo que pudo haber sido un brillante discurso democrático terminó en una pifia retórica a lo cual le siguieron una serie de cortes y remiendos a una reforma política que incluía la revocación de mandato que los priistas evitaron hasta el último momento. En una histriónica participación en tribuna, y tras abandonar su puesto como presidente de la cámara apelando al parlamentarismo –en México no hay Parlamento, hay un Congreso- Chuayffet llama "mandarines disfrazados de demócratas" a manera de meter orden y parar los múltiples reclamos del PAN, PRD, MC y PT.

      El curioso término de mandarín bien podría ser aplicado al propio Chuayffet: “Un oficial estudioso, que además de cumplir con sus deberes de servicio civil, se dedicaba a la poesía, literatura, y estudios sobre el confucianismo”. De haber estado en “la reserva estratégica”, vuelve como defensor de aquel presagio de la vidente de Atlacomulco, donde se asegura finalmente un elegido por fin alcanzaría el trono de México.

      En su momento Chuayffet tuvo que renunciar a la Secretaría de Gobernación en la administración de Ernesto Zedillo tras la matanza de Acteal. Ahora el dos veces diputado se opone a la reelección legislativa en un doble discurso. El martes pasado, la sesión en la Cámara termina por acusaciones de que algunos diputados están agarrando la peda en la parte de atrás. El jueves la reforma política se pospone por el puente de Día de Muertos. En sus propias palabras Chuayffet se define como defectuoso, chaparro y con las patas planas. Esa percepción de vida no debe de acompañar las reformas que necesita México.

      Mientras, los que impulsaron el movimiento #ReformaPoliticaYA se transforman en #OcuppySanLazaro y amenazan con tomar la sede legislativa el día 1 del 11/11 a las 11 am. Tremenda sorpresa se llevarán los diputados cuando regresen del puente.

      Imagen de archivo.

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      Temas: el pendejo de la semana

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