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      Las enseñanzas del profeta Lot

      November 14, 2012

      No pasa una semana sin que reciba un mensaje de un homosexual musulmán que busca reconciliarse con su fe, corazón y cuerpo, o un homosexual no-musulmán que está pensando en convertirse al islam, pero se pregunta si hay un lugar en el islam para él o ella. Hay un par de formas de responder estas preguntas, y no estoy calificado para usarlas, pero lo haré de todas formas.

      Primero, un argumento histórico básico: islam es lo que los musulmanes hacen. Si vemos el islam como una tradición humana con su historia y contextos anclados al planeta, en lugar de algo que flota por encima de la humanidad, una esencia intocable que nunca cambia, entonces las respuesta es sí: el islam tiene un lugar para musulmanes homosexuales, porque estos siempre han existido. Tenemos importantes tradiciones poéticas y místicas en las que el deseo homoerótico se combina con la espiritualidad islámica. Estas tradiciones quizá no satisfagan a cualquiera que defienda la tradición legal islámica, pero ver las cosas desde un ángulo histórico también cuestiona las suposiciones sobre la universalidad de la ley islámica, lo que demuestra que la ley es un proceso constante de interpretación humana.

      En fin, los padres fundadores de la ley islámica como la que tenemos hoy, reconocían el deseo sexual por el mismo sexo como algo natural, al tiempo que aseguraban que toda acción asociada con éste era ilegal. Abu Hanifa, epónimo de la escuela Hanafi, hacía que uno de sus estudiantes masculinos se sentara de tal forma que él no lo pudiera ver de manera directa, para evitar que sus ojos lo traicionaran.

      Podríamos enumerar santos y poetas sufis de distintas épocas y lugares que han violado las normas de género y sexualidad de una forma u otra, y esto es algo positivo para la historia islámica homosexual, pero demostrar una diversidad de creencias y prácticas no responde las preguntas de aquellos musulmanes que necesitan que las palabras de Dios resuelvan estas disputas con un veredicto claro y evidente. Si quieres encontrar respuestas en el Corán, no sé como ayudarte; no puedo desmenuzar los versos del Corán para revelar las intenciones ocultas del gran Autor. Ambos bandos han intentado hacerlo durante siglos, pero sólo ven lo que quieren ver.

      Igual que con los lectores homofóbicos de la Biblia, los lectores homofóbicos del Corán mencionan el destino de la gente de Lot como prueba de que Dios odió el deseo entre personas del mismo sexo. Sin embargo, también hay lectores del Corán que intentan dar nuevos significados al episodio. Entre los musulmanes progresistas, existe un argumento de que la historia de Lot no habla de hombres que quiere tener sexo consensual con otros hombres, sino de hombres que pretenden cometer violaciones. Debo confesar que este argumento me parece muy débil, pero valoro su esfuerzo, al menos como una manera de demostrar que existen otras interpretaciones posibles.

      Por desgracia, cuando leí el Corán, me pareció que se burlaba de los hombres que querían tener sexo con otros hombres. Esto no es lo que yo quiero ver, y espero algún día encontrar una interpretación que cambie esto. Entiendo la necesidad de los musulmanes homosexuales por encontrar nuevo significado a las palabras, y estoy de su lado, pero el proyecto parece estar estancado en un intento por hacer que el Corán diga lo contrario a lo que parece estar diciendo.

      Antes de decidir el significado del Corán, veamos a las personas que aman el Corán; entre historia y escrituras, encuentro a la figura de Ali ibn Hamzah al-Asadi, mejor conocido como al-Kisa’i al-Kufi (d.804). Como transmisor de una de las siete harfs (“lecturas”) del Corán en la tradición sunita, es una figura de suma importancia en la historia del Corán como texto. Como tal, su conocimiento y personalidad estuvieron bajo la lupa. En una evaluación, Al-Marzubani, hablando en nombre de Ibn al-Arabi (el jurista, no el místico), describe a Al-Kisa’i como “una de las personas más educadas” y agrega que Al-Kisa’i confesó haber incurrido en actos ilícitos, entre ellos relaciones con personas del mismo sexo. “Sin embargo”, continúa, Al-Kisa’i sigue siendo “un lector preciso, conocedor del idioma árabe, y honesto”.

      Esto no responde todas las preguntas, pero es algo. En el islam sunita, hay siete maneras canónicas de leer el Corán. Al-Kisa’i al-Kufi nos dio una de éstas. Dedicó su vida al entendimiento y enseñanza del Corán. No hace falta decir que al-Kisa’i al-Kufi memorizó las escrituras de memoria y las recitó todos los días de su vida. Y parece que en el camino se dio a algunos güeyes. Los labios que usaba para recitar las escrituras divinas también tocaron a otros hombres.

      No puedo leer su mente ni sacarlo del otro mundo para hablar sobre nuestros debates, y no puedo decir que reinterpretara la historia de Lot o que buscara una teología prohomosexual en el Corán. Si estuviera vivo hoy en día, ¿se identificaría como un musulmán homosexual? No puedo asumir que veía su sexualidad con una lente ajena a la de su tiempo, como algo que haces, y no como hacemos hoy en día, como algo que eres. Hasta donde sé no examinó la autenticidad de los versos homofóbicos atribuidos al Profeta, y su ejemplo no abre ninguna puerta en la ley islámica. Pero si la pregunta es si la tradición islámica tiene o no un lugar para los musulmanes homosexuales, entonces el resultado es otro.

      Al-Kisa’i al-Kufi fue un musulmán que murió menos de dos siglos después que el Profeta. Parece haber hecho cosas que su sociedad consideraba una violación de las leyes de Dios, y haberlas admitido públicamente, según parece sin recibir castigo alguno ni ser acosado por la gente. Como maestro del Corán, su trabajo era respetado. Quienes reprobaban sus acciones, reconocían su dominio de la que podría considerarse como la ciencia religiosa más importante en el islam: la preservación y transmisión del texto sagrado. Cuando los musulmanes sunitas mencionan las siete lecturas del Corán, se están refiriendo al trabajo de este hombre, aunque no conozcan su nombre.

      Una vez más, son problemas importantes que la vida de Al-Kisa’i al-Kufi no puede resolver, y que necesitan seguirse discutiendo. Pero cuando pienso en los musulmanes como una familia, Al-Kisa’i al-Kufi me reconforta de dos maneras: uno, podía ser el mismo con su familia musulmana; dos, los miembros de la familia musulmana encontraron algo bueno en sus contribuciones, y las aceptaron.


      Michael Muhammad Knight (@MM_Knight) es autor de nueve libros, entre ellos Journey to the End of Islam, un recuento de su peregrinación a la Meca, William S. Burroughs vs. the Qur’an, y Why I Am a Five Percenter.

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      Temas: ala, islam, gay, homosexualidad, musulmanes

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