Cultura

Hablando de todo menos de droga con el creador de Breaking Bad

By Abdullah Saeed

0

AVISO: Todos los aspectos de la trama comentados durante la entrevista ya han sido emitidos en televisión y comentados en todos los rincones de internet, si te has perdido los últimos episodios de Breaking Bad este artículo podría desvelarte alguna cosa importante. La entrevista fue realizada después de la emisión de séptimo capítulo de la quinta temporada de la serie. Aviso de spoiler graves.

Un majono de llaves en una cafetería y una metralleta en el maletero del coche solo puede significar una cosa: una serie excelente que ya va por su quinta temporada está a punto de estallar en su etapa final. El flash-fordward con el que empieza la última temporada de Breaking Bad es algo que Vince Gilligan y sus chicos ya tenían preparado cuando decidieron relatar la transformación de Walter White, un sobrecualificado  profesor de química de instituto convertido en un capo de la droga sediento de poder. El descenso a la locura de Walt ha sido la caída menos agraciada y más sorprendente de toda la historia de la televisión. Unos cuantos cadáveres y kilos del mejor metanfetamina, es imposible saber qué le pasará en estos últimos episodios.

Si en algún momento creímos en Walter y estuvimos de su parte ha llegado el momento en que ya nadie puede apostar con que todo esto acabará bien. Hemos perdido la fe en su humanidad y su capacidad para evitar ser un hijoputa orgulloso en todo momento. Después del episodio de la semana pasada, en el que mata al adorable Mike en un acceso de ira, ya somos pocos los que no queremos verlo lleno de plomo, ya sea cortesía de la DEA o de un cártel mexicano. Pero antes de llegar a ese punto tienen que suceder cosas: nuestros amados personajes tienen que palmar. Las  vidas de todos penden de un hilo, desde los hijos de Walt hasta Saul Goodman.

Tode este entusiasmo se lo debemos a Vince Gilligan, un hombre que piensa que la televisión era demasiado predecible. Vince no es un ningún yonki, ni traficante, ni policía, ni siquiera un capullo. Es un tipo que se ha labrado un nombre produciendo la genial Expediente X, escribiendo Todo queda en casa y Hancock—dos películas totalmente diferentes y que ambas fueron una mierda— y que luego decidió sorprendernos a todos con un trabajo que contradice su propia trayectoria. Así que de alguna manera, él es Walter White.

Hablé con Gilligan por teléfono, en un resquicio de tiempo marcado por una secretaria que sorprendentemente había estado escuchándolo todo y me cortó justo al final cuando le preguntaba a Vince cosas sobre drogas. Durante la entrevista nos pusimos un poco frikis apuntando aspectos particulares y motivaciones de algunos personajes.

VICE: Es la última temporada. ¿Cómo lo ha recibido el publico?

Vince Gilligan: Ha sido fantástica. Todavía me pellizco para saber si esto es un sueño. Quizá suene falso, pero realmente no puedo creer que la serie haya llegado hasta aquí. Esta semana saldrá el episodio 54 y es una increíble que la gente siga viéndolo, y más aún que lo hagan durante cinco temporadas. El hecho de que le guste a tantas personas ha sido una maravillosa sorpresa, me tiene muy impactado.

¿Cuánto hace que sabes cómo terminará la historia de Walt?
Debes haber visto el capitulo de anoche. Los guionistas y yo estamos trabajando en los últimos ocho episodios. Ni siquiera los hemos escrito. Llevamos meses de ideas, ideas muy generales de grandes cosas que queremos que sucedan. Pero aún está sin terminar. Tenemos suerte de que la cadena y el estudio nos hayan dado el tiempo que nos han dado para poder afinar los detalles. Lo que me asusta y me emociona es lo poco que sabemos de momento, porque hay muchas posibilidades abiertas.

¿Cuánto de Breaking Bad está inventado sobre la marcha y cuánto forma parte de la idea original de convertir Sr. Chips en Scarface?
Es una proporción difícil de establecer porque por un lado nunca cambiamos el curso de la propuesta original de tomar al protagonista y convertirlo en el antagonista. En cuanto a los detalles de la trama, por lo general los creamos semana a semana. Es un mar turbulento el que estamos surcando, porque intentamos tener una visión en perspectiva de cómo serán los últimos episodios y el desenlace final. Uno no quiere ser demasiado artificial con la historia y decir: "Walt tiene que llegar aquí y después hasta allí para terminar aquí". El mejor guión es uno que deja que los personajes digan adónde quieren ir y contar la historia de la manera más orgánica posible.

Esas dos filosofías parecen opuestas.
Hacemos lo que podemos para preparar el mejor pastel y luego comérnoslo. Intentamos que Walt, Jesse, y el resto de los personajes sean orgánicos. También hacemos lo mejor que podemos para tocar ciertos claves en el camino.

Qué haces primero con un personaje, pensar en su función o en su personalidad?
Hacemos las dos cosas. No me gusta admitirlo, porque me encanta ser orgánico, pero tienes un objetivo lógico en mente. Por ejemplo, quizá necesitas un ‘tipo malo’ para la temporada. Un buen ejemplo de un personaje que se introdujo para un fin narrativo y terminó siendo parte crucial e integral del programa es Hank. Quería que Hank fuera todo lo que no es Walt. Quería que Hank fuera un ganador, y en el primer episodio Walt es una especie de perdedor. Hank sería un agente de la DEA, alguien impresionante, temerario y seguro de si mismo. Y había pensando en hacer que Walt cocinara cristal como una forma de vengarse de Hank, por ser todo lo que él no era.

¿Cómo cambió tu concepción de Hank?
Contratamos a Dean Norris para el papel. Norris es una persona muy interesante y con muchos niveles. Es complejo y muy inteligente, capaz de grandes matices como actor. Pronto se volvió evidente que el personaje de Hank podía ofrecer mucho más. Conforme empezamos a conocer a Dean, los escritores empezaron a perfilar más y más a su personaje.

Ahora que Mike está fuera de la escena, y el cártel también, ¿nos espera un enfrentamiento entre la DEA y Walt, o entre Walt y Hank?
No quiero hablar demasiado. Es lógico pensar que un último y dramático evento sería que Hank descubra todo sobre Walt. Todos llevamos mucho tiempo esperando que pase. Si eso pasa o no… no diré más, pero no es culpa tuya por suponer algo así.

Dado que estás escribiendo con unas expectativas claras, ¿estáis sugiriendo ese final a propósito? Siento que es una de esas situaciones tipo WIFOM. Acabas de citar a Henry Mancini, algo sobre moverse hacia lo inevitable. ¿Todavía planeas jugar con nuestras expectativas sobre  el final? ¿O ahora hay un inevitabilidad sólida?
Hay un poco de ambas cosas. Siempre queremos sorprender al público y mantenerlos pegados asiento. Ese deseo nunca se irá. Pero siempre hay un nivel de satisfacción al que hacerles llegar. A veces darle al público lo que quiere es lo correcto. Como guionistas, tenemos que abordar estas historias una a una. Sólo porque algo parezca obvio no quiere decir que no lo debas hacer.

¿A qué te refieres?
Es como en Titanic. Todo el mundo sabe que el barco se hundía al final, pero no se conocen los personajes ni se sabe quién vivirá y quién morirá. Aunque existía esa inevitabilidad en grandes términos en Titanic, a escala humana no tienes ni idea de qué iba a pasar… Es extraño que use esta analogía porque nunca he visto Titanic.

¿Cómo? ¿No has visto Titanic?
No. Pero creo que aún así la analogía es válida. Hay cosas que esperamos que pasen al final de Breaking Bad, y es posible que algunas ocurran, y algunas no. Habrá muchos giros de guión y vueltas antes de llegar hasta allá. Las claves están en los detalles y hay muchos pequeños detalles. Hay muchas sorpresas y muchos giros por venir en estos últimos nueve episodios.

Comentar

0