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Manny Pacquiao apoya a los escuadrones de la muerte antidroga de Filipinas

Fue el mejor en el cuadrilátero. Claro que lejos de la lona, Manny Pacquiao apoya los asesinatos extrajudiciales, la pena de muerte y hasta al presidente fascista de Filipinas.

por Josh Rosenblatt
03 Octubre 2016, 1:40pm

Photo by Noah K. Murray-USA TODAY Sports

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Si hoy te has despertado con ganas de encontrar más noticias grotescas relacionadas con la guerra global contra las drogas, quizás sea tu día. Es más si te apetece escuchar la demencial historia de la elección de un megalómano al que le va la mano dura como presidente de tu país, fijo que es tu día. Y lo será más aún si lo que buscas es encontrar otro motivo para odiar un poco más al exboxeador Manny Pacquiao.

En una entrevista reciente Pacquiao, que además de boxeador también es miembro del senado filipino, confesaba que cuando era más joven, mientras crecía en la pequeña ciudad de Kibawe, probó las drogas en varias ocasiones. "Probé las drogas, muchas drogas distintas, toda clase de drogas". Y acto seguido aclaró que todo aquello sucedió "antes de convertirme en campeón".

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Que a un adolescente le guste colocarse no es nada nuevo. Es una historia tan antigua como la humanidad. Claro que Pacquiao ha decidido confesarse durante una extensa entrevista sobre su apoyo a las políticas antidroga recién promulgadas por el presidente de Filipinas, el fascista ultraconservador Rodrigo Duterte.

Rodrigo Duterte y Manny Pacquiao se reunieron el pasado mes de agosto. Imagen vía Twitter

La penúltima ley de su administración concede a la policía y a las patrullas urbanas libertades extrajudiciales para asesinar a cualquier sospechoso de consumir, vender o producir drogas ilegales. Desde que Duterte asumiera el poder el pasado 30 de junio, más de 3 000 personas han sido asesinadas por las fuerzas de la policía antinarcóticos. Algunos de los asesinos, de hecho, ni siquiera eran policías, sino miembros de espontáneos escuadrones de la muerte. Estos han podido actuar impunemente gracias al capote de su presidente y de su flamante campaña.

¿Un campaña dura? Peor todavía. Duterte jamás ha ocultado su debilidad por los castigos. Durante su mandato como alcalde de la ciudad de Davao, ya admitió sus vínculos con los escuadrones de la muerte de la misma. Se trataba de otro autoproclamado grupo de autoayuda al que las organizaciones humanitarias internacionales condenaron como responsable de los asesinatos extrajudiciales de más de 1 000 traficantes, consumidores, delincuentes de baja estofa y hasta de niños de la calle.

Duterte está presidiendo el país con mano de hierro, algo que durante su campaña ya había advertido que haría. Entonces dijo que si era proclamado presidente, políticas como la de Davao se convertirían en el modelo de todo el país.

"Si me convierto en presidente, más os vale esconderos. Porque os mataré a todos", proclamó en 2015 para referirse a la delincuencia en el país. "¿Yo? ¿Dicen que soy un miembro de los escuadrones de la muerte? Cierto, eso es cierto. No quiero cometer ningún crimen, pero si por alguna casualidad Dios me colocara en esa posición, más os vale iros con cuidado. Esos 1 000 se convertirán en 100 000. Os arrojaré a todos a la bahía de Manila y daréis de comer a sus peces".

De acuerdo. No suena muy bien. Pero no dejéis que os engañe con todos estos asesinatos ni sus ejecuciones ni con los listados "de sospechosos" ni con los asesinatos de niños ni con alimentar a los peces. Al lado de Manny Pacquiao, el presidente suena como la Cenicienta después de hacerse monja. Pacquiao dice cosas como que el presidente "es un tipo encantador.... Una persona respetuosa, hospitalaria, muy amigable", opina el boxeador.

Rodrigo Duterte. Foto de Romeo Ranoco, Reuters

Pacquiao ha querido demostrar su apoyo incondicional al dictador, convirtiéndose en uno de los máximos defensores de sus draconianas políticas narcóticas en el Senado filipino. Pacquiao ha pedido que se reinstaure la pena de muerte para los traficantes de droga. Y ha participado activamente en el derrocamiento del presidente del comité que investigaba los vínculos de Dutarte con los escuadrones de la muerte de Davao.

El exboxeador ha confesado haber consumido toda clase de drogas —unos devaneos que asegura que su buen amigo el presidente todavía desconoce. Claro que eso a Pacquiao no le preocupa porque considera que el bueno de Dutarte "siempre les tiende una mano a aquellos que quieren cambiar sus vidas"—.

Y pese a todo, el púgil considera que "Duterte ha sido enviado por Dios para limpiar el país con todos los medios que sea necesario. Y de acuerdo a la misma lógica divina "al pueblo filipino se le exige que cumpla con los mandamientos de su presidente, al que se refiere como "al elegido".

"Dios le ha colocado en esa posición por una razón, con una misión en la cabeza — disciplinar a la gente. Pacquiao, consumidor de drogas confeso, también piensa que "en las administraciones pasadas la gente no respetaba la ley ni al líder ni a las autoridades. Lo que Dutarte está intentando hacer es dar a conocer a la gente —en cuerpo y alma— que necesita respetar las leyes del país".

Por supuesto. A cualquiera se le ocurriría defender que si las políticas que Pacquiao apoya hoy hubiesen estado en vigor hace 20 años lo mismo estaría muerto. Si alguien le hubiese disparado hace 20 años Pacquiao no se hubiese convertido en uno de los mejores boxeadores de su generación, en un grande, el único en haber conseguido 8 títulos mundiales en 8 categorías distintas.

Si le hubiesen disparado Pacquiao no hubiese logrado huir de la pobreza y ganar más de 500 millones de dólares a lo largo de una gloriosa carrera, que le llevaría a convertirse en héroe nacional y hasta en miembro del senado.

Sigue al autor en Twitter: @JoshRosenblatt1

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