Comida

Tomé el menú de desayuno de McDonald's en cada comida durante una semana

Lo que empezó como un experimento alimentario terminó convirtiéndose en una odisea de acidez gástrica y autodescubrimiento.

por Staff de VICE
03 Marzo 2017, 5:00am

La comida de McDonald's constituye el súmmum de los logros de la humanidad. Al margen de la cantidad de calorías que compras por un módico precio y la velocidad de entrega de los pedidos, sus sabores podrían ser indicios de que, en algún punto de la historia, recibimos la visita de seres extraterrestres que nos enseñaron a hacer hamburguesas y patatas fritas tecnológicamente avanzadas.

Vaya por delante que no me están pagando por decir esto: es un hecho. Cuando como en McDonald's, no quiero saber nada de salud o de ingredientes modificados. Los Big Macs saben a abrazos. Por eso casi me dio un vuelco el corazón cuando la cadena anunció que en Canadá habría un nuevo menú de desayuno disponible todo el día. Sentí una punzada de dolor-alegría en el brazo izquierdo y se me nubló la vista solo de pensar en las McMuffins de huevo y en las croquetas de patata. Me embargó la alegría al saber que en mi ciudad, Regina, por fin podría desayunar un menú McBreakfast a cualquier hora, como los estadounidenses. Decidí, por tanto, aprovechar semejante oportunidad y pasar una semana entera comiendo únicamente el menú desayuno de McDonald's. Estaba dispuesto a averiguar si existe el paraíso.

Pero antes quiero aclarar algo: seguramente el director Morgan Spurlock y su bochornosa película Super Size Me sean los culpables de las creaciones más lamentables de McDonald's: los productos "saludables" de su carta. Si eres de los que va a McDonald's y se pide una ensalada de kale, supongo que también disfrutas diciéndole a los niños que los Reyes Magos no existen. ¿Por qué querrías hacer algo así? En segundo lugar, los productos del menú del desayuno del gigante de la comida rápida son relativamente saludables, o eso supuse al iniciar mi aventura gastronómica. A fin de cuentas, casi todos contienen huevo, y los huevos son buenos para la salud, ¿no?

Mi objetivo era ceñirme a un producto del menú McBreakfast para cada comida del día, durante siete días. Así, por ejemplo, durante el primer día comería solo Muffins con huevo; el segundo, sándwiches con pan de bagel, etc. Pero mi plan se desmoronó como un pastel inconsistente y cargado de ornamentos. Las razones fueron, por un lado, la compleja política de menús de McDonald's y, por otro, una serie de incontrolables espasmos intestinales de los que fui víctima a medio experimento. Y es que descubrí que, comiendo la cantidad suficiente de hamburguesas, se te puede convertir el culo en una especie de piñata llena de serpientes flamígeras. Así, lo que empezó como un experimento alimentario terminó convirtiéndose en una odisea de acidez gástrica y autodescubrimiento. He incluido la ingesta total por día y la información nutricional que aparece en el sitio web de McDonald's.

Día 1: McMuffins con huevo

Comencé el experimento midiendo mis capacidades físicas para comprobar si realmente el desayuno es la comida más importante del día. Si lo tomo en cada comida, durante toda la semana, ¿me dará superpoderes? Para tener una referencia, me subí a una bici estática y pedaleé 19 kilómetros todo lo rápido que pude. Mi marca fue de 36:06 minutos. Hice flexiones y abdominales hasta el agotamiento, llegando a hacer 35 de las primeras y 62 de las segundas. También comprobé mi peso: 65,31 kilos. Tras estas comprobaciones, me comí unas McMuffins con huevo, un alimento puro y sagrado. Recibí la primera como el fiel recibe lel mismísimo sacramento. Las croquetas de patata, por el contrario, se deslizaron por mi gaznate como una grasienta lengua satánica. Mientras daba cuenta de la última McMuffin con huevo del día, empecé a tomar conciencia de que el daño ya estaba hecho. El daño a mi alma.

Total consumido:

Cuatro McMuffins con huevo

Una croqueta de patata

Un café

Valor nutricional

Calorías: 1.320

Hidratos de carbono: 132 g

Grasas: 54 g

Sodio: 3.400 mg

Proteína: 65 g

Día 2: lobuno

Según lo planificado, este día estaba dedicado al McGriddle. Me tomé uno para el desayuno, tragándome con cada bocado la aversión que sentía hacia ese producto. El McGriddle lleva huevo y tocino, pero en lugar de pan, usan una especie de tortita con sabor a sirope de arce. Yo pedí el mío con salchichas, y el resultado sabía a tentacle porn para diabéticos. Los McGriddles son muy raros.

Algo malo ocurrió a la hora del almuerzo: en el restaurante al que fui no tenían McGriddles. Dispuesto a mantener mi promesa de comer lo mismo cada día, pedí tortitas y un McMuffin para crear mi propio McGriddle. Pedí cantidad suficiente para hacerme otro para la cena. Deglutí mi almuerzo en el Museo Real de Saskatchewan, mientras contemplaba una exposición de lobos disecados. Una de las informaciones de la muestra decía que la astucia del lobo "no siempre era garantía de éxito y supervivencia". Di el último bocado a mi McGriddle improvisado al tiempo que mis entrañas emitían un preocupante sonido.

Total consumido:

McGriddle de salchicha, huevo y queso

Tres McMuffins de beicon y huevo

Tres tortitas

Dos croquetas de patatas

Un café

Valor nutricional

Calorías: 2.400

Hidratos de carbono: 257 g

Grasas: 186 g

Sodio: 4.780 mg

Proteínas: 78 g

Día 3: cena romántica

Hasta este momento, me había estado enfrentando solo a este experimento. Mi mujer, Jill, estaba fuera de la ciudad. No le hacía mucha gracia mi nueva dieta, pero me apoyaba. El tercer día, acompañado de Jill, me dispuse a comer bagels de McDonald's todo el día porque a ella le gustan. Después de pasarse todo el día conduciendo, se me ocurrió que sería buen plan organizar una noche romántica a base de bagels para reforzar nuestros lazos. Pero ya a mediodía se podía mascar la tragedia: resulta que el menú desayuno que McDonald's ofrece a cualquier hora no incluye todos los productos, y después de las once de la mañana solo puedes pedir McMuffins, tortitas y croquetas de patata. Todo encajaba: el chasco que me llevé con los McGriddles no se debía a la falta de existencias, sino a las estrictas condiciones que impone McDonald's con el menú de desayuno. Pese a que Jill me aseguró que a ella le iba bien una McMuffin, cuando fijé la mirada, desde mi lado de la mesa iluminada con velas, en aquellos ojos que me enamoraron hace ya muchos años pude ver un atisbo de decepción. Mi estómago se estremeció de pura aflicción.

Total consumido:

Un bagel con huevo

Dos McMuffins con salchicha

Un café

Valor nutricional

Calorías: 1.380

Hidratos de carbono: 124 g

Grasas: 70 g

Sodio: 2.510 mg

Proteínas: 60 g

Día 4: el lobo del desayuno

Al día siguiente, la tristeza instalada en mi estómago se había transformado en rabia y en una persistente diarrea. Necesitaba respuestas y una caja de antiácidos. Para recuperar fuerzas, desayuné un More-Ning McWrap con salchicha y croqueta de patata, un combo que, con todo lo que lleva, pesa casi lo mismo que un bebé. Un bebé no muy mono, por cierto. Más bien uno de esos que cagan mucho. Para almorzar y cenar, me hice mis propios McWraps enrollando el contenido de las McMuffins de salchicha y las croquetas de patata en una tortita. Una maniobra de gran astucia que me hizo sentirme como un lobo.

En un arrebato de osadía, envié un email a los señores de McDonald's preguntándoles por qué razón limitaban la oferta del desayuno. Todavía estoy esperando una respuesta. Probé suerte a la hora de la comida, preguntando a uno de los empleados del restaurante. "Es por cómo viene la comida. No podemos", fue su respuesta. Desde el otro lado del mostrador, un gerente amonestó al pobre empleado, ordenándole a gritos que se dejara de cháchara y se pusiera a trabajar. ¿Qué estás ocultando, McDonald's? ¿Desayuno todo el día? ¿O tal vez deberíamos decir "Mentiras todo el día"? Me quedé frente a la puerta del local sosteniendo un cartel que decía "Mentiras todo el día", con la intención de poner sobre aviso a otros clientes incautos. Casi me cago encima durante el atasco de regreso a casa, supongo que por el estrés.

Total consumido:

Un More-Ning McWrap

Dos McMuffins con salchicha

Tres tortitas

Dos croquetas de patata

Un café

Valor nutricional

Calorías: 2.920

Hidratos de carbono: 287 g

Grasas: 153 g

Sodio: 5.310 mg

Proteínas: 168 g

Día 5: día de descanso

Todo este asunto del desayuno se me estaba yendo de las manos; necesitaba un descanso y este era el día. El privilegio consistía en comer una comida que me apeteciera que no fuera de McDonald's. A mediodía opté por Mr. Breakfast, un restaurante familiar de mi ciudad especializado en desayunos. Regentado por Stan y George Perentes, el local lleva abierto desde 1989. Pedí un sándwich Denver con croquetas de patata y me sumí en un estado de éxtasis desde el primer bocado. Terminado el plato, pregunté a Stan Perentes qué opinión le merecía la llegada del menú desayuno de McDonald's a tierras canadienses. "Creo que lo de dar desayunos a todas horas del día no es lo suyo. Deberían limitarse a lo que realmente saben hacer, porque cuando se trata del desayuno, las reglas del juego cambian completamente", fue su respuesta. Habló Mr. Breakfast.

Total consumido:

Un sándwich Denver y croquetas de patata

Cuatro McMuffins con huevo

Un café

Valor nutricional

Calorías: 1.790

Hidratos de carbono: 178 g

Grasas: 79 g

Sodio: 4.360 mg

Proteínas: 83 g

Día 6: brunch frustrado

Desperté con el aroma a beicon recién hecho. Mi mujer pensó que estaría bien hacer un brunch casero con gofres belgas tradicionales coronados con un huevo frito y fruta fresca para acompañar. Yo, por supuesto, no podía probar nada de aquello. Los traviesos ojos de Jill refulgían como perlas de azúcar caramelizado. Mientras me disponía a salir para tomar mi ración diaria de huevos adulterados, recordé mis tiempos de soltero. Mientras esperaba mi pedido en el coche, me percaté de que, esparcidos por todo el suelo y los asientos traseros, había un montón de envoltorios de productos de McDonald's que despedían un aceitoso olor a tristeza.

Total consumido:

Cinco McMuffins con huevo

Una croqueta de patata

Un café

Valor nutricional

Calorías: 1.610

Hidratos de carbono: 161 g

Grasas: 65 g

Sodio: 4.160 mg

Proteínas: 81 g

Día 7: el Brunch Mac

En mi último día, consideré que la transición hacia una alimentación no basada únicamente en desayunos de McDonald's podría resultar demasiado brusca, así que, haciendo gala de mis recién adquiridas capacidades para modificar menús, me inventé un Brunch Mac, que consiste básicamente en una deconstrucción de un Big Mac, cambiando el pan por tortitas. El resultado es una forma deliciosa de sustituir las emociones con colesterol. Como colofón a esta intensa maratón desayunística, volví a medir mis capacidades físicas. Mejoré mi tiempo en la bicicleta estática por 01:34 minutos, hice diez flexiones y tres abdominales más y liberé una media aproximada de 8.000 flatulencias. La báscula me anunció que había perdido 1,3 kilogramos. Esta dieta, pues, no solo me había dado un cuerpo nuevo, sino que me había enseñado el valor de la determinación. Aunque las restricciones que imponía McDonald's a sus desayunos a veces me dejaban con hambre, también me ayudaron a nutrir mi espíritu. A veces es una simple cuestión de echarle huevos al asunto.

Total consumido:

Dos Brunch Mac

Una McMuffin con huevo

Un café

Valor nutricional

Calorías: 1.850

Hidratos de carbono: 241 g

Grasas: 55 g

Traducción por Mario Abad.