Television

Guía para introducirse en el maravilloso mundo de Aramís Fuster

¿No será todo una estrategia para alegrar nuestros días, para que pensemos que, en el fondo, no estamos tan mal?
8.10.18

Cuando tenía diez u once años años fui al Aquópolis de Villanueva de la Cañada con mis primos y al irnos a tirar por las pistas blandas nos dimos cuenta de que estaba la tele. Había un par de cámaras y una reportera grabando a una señora que posaba en bañador. Creo que era de leopardo, pero quién sabe.

Era ella Aramís, según me chivó una de mis primas mayores. Y yo, que en ese momento tenía siete u ocho años, no sabía quién era Aramís. Pero sí sabía que, si la estaban grabando, tenía que ser famosa. Y era la primera famosa que veía de cerca y la tercera que veía en mi vida (después de Bisbal y Chenoa). Así que cuando terminaron de rodar me acerqué a ella y le pedí que me diera un beso. Le dije "¿Aramís, me das un beso?" Y me lo dio. O al menos eso me recuerdan en cada Nochevieja, en cada comida familiar, en cada puto cumpleaños, mis primos y tíos.

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Años después me encuentro con que cuatro de cada 10 tuits de mi timeline hablan de ella. Entró en Gran Hermano VIP y resurgió de sus cenizas cual fénix y, aunque fue la segunda expulsada —por petición propia—, era la favorita del público y, sobre todo, de las redes.

Así que tuve que informarme y recopilar algunos clave de la historia de Aramís para entender al personaje. Para que la próxima vez que alguien me recuerde que le pedí un beso saber, al menos, quién chocó sus labios inyectados en colágeno contra mi suave tez de niña de siete u ocho años. Aquí mis conclusiones, a modo de guía para empezar a entender a Aramís Fuster. A ese personaje histriónico y decadente que se ha convertido en meme y que tiene el cociente intelectual de Einstein.

698 años

Son los que dice tener Aramís Fuster, acumulados en diferentes vidas. Las malas lenguas apuntan a que es mentira, a que en realidad tiene 63. Pero hay imágenes,como esta, de su boda, que parecen rescatadas de un baúl polvoriento del siglo XIX y que ponen en entredicho las leyes de la física y la teoría más lógica: que la bruja de GH VIP haya nacido en 1955.

La ausencia de estabilidad anímica

En la casa de GHVIP, esta señora de cejas pintadas que se autodenomina "la máxima autoridad del ocultismo" demostró, como ya había demostrado anteriormente en los platós que más se grita en este país —con excepción de La Sexta Noche— que no es una persona anímicamente estable. Su discusión con Belén Esteban fue un escándalo en su momento y se ha hecho viral años después. En ella, la bruja incluyó varias falacias ad hominem ("para la edad que tienes estás fatal"), argumentos en los que la vidente parece ser especialista. Si aún hubiera politonos y se pudieran conseguir mandando POLITONO al 1555, el "que te calles, coño" que gritó en el plató del concurso, nada más abandonar la casa, tendría el suyo propio.

Amoríos, idas de olla y viceversa

Obama, Gadafi, o Al Paccino han sido algunos de los personajes que, según la ocultista, han sucumbido a sus encantos. Claro, 698 años dan para mucho, y las estrategias de trovadora de Aramís no son pocas, como ha demostrado en innumerables ocasiones. Este vídeo en el que reprende a sus seguidores por hacerle llamadas con número oculto que ella misma convino en llamar "Reprimenda sexy" es solo una muestra.

La aramlogía, religión de paz

Si a raíz de las enseñanzas de Jesucristo se fundó el cristianismo, ¿por que Aramís no iba a tener su propia religión? Eso debió pensar ella cuando fundó la aramlogía, que se basa en la tolerancia, el amor y el respeto. Valores que, por otra parte, se le olvidan en cuanto se sienta al calor de lo focos.

Imagen vía Insatagram @soyaramisfuster

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Reina de las pelucones

De un tiempo a esta parte, Aramís ha ido atesorando una colección de pelucas que ríete tú de los almacenes de Ru Paul. Las tiene de todas las formas, tamaños y colores porque, de nuevo, más de seis siglos dan para mucho: tiene pelucas, pelucones y peluquines desde fue a la boda del Conde Drácula, allá por el siglo XV, como ella misma contó en un vídeo de Callejeros.

Algo que contribuye enormemente a esa sensación de contrariedad y confusión que genera su persona: ¿cuál es la verdadera Aramís? ¿La señora que quiere ser madre y protectora de todos o la que grita "que te calles, coño"? ¿La que tiene un cociente intelectual al nivel de Einstein o la que afirma sin reparos que si tiene que entrar en prisión por alzamiento de bienes entrará desnuda y con la cabeza rapada y acto seguido se afeita las patillas con una cuchilla de dos hojas? (a partir del minuto 1:30).

La decadencia

Si hay un valor que personifica Aramís, una realidad que se materializa en ella, esa es la decadencia. Un valor muy en alza en los 90 y los primeros 2000 fomentado y perseguido por las televisiones que nos trajo imágenes icónicas como la de Jesús Gil en un jacuzzi rodeado de titis, Sara Montiel diciéndole a las cámaras"¿pero qué pasa, pero qué invento es este?" minutos después de casarse con Toni el Cubano o Marujita haciendo girar sus ojos de plató en plató.

Aramís fue —y es, y por eso ha vuelto a enganchar a miles de personas— un consuelo. Alguien que nos anima, que nos alienta a seguir viviendo, a pensar "joder, no estoy tan mal". Ni material —su sueldo de GH VIP será embargado y la han deshauciado varias veces— ni espiritualmente. O eso creemos, eso nos ayudan a creer personajes como Aramís, en los que creer, por fin, que el infierno está en los otros.

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El padre de Big Fish

Pero en el fondo, más allá de nuestra bajeza moral por elevar a trending topic la sordidez para no reconocer que todos, y cuando digo todos digo todos, sin excepción, somos unos necios, Aramís triunfa porque es como el padre de Big Fish. Porque nunca sabremos si realmente cree que se ha sentado en el banquete de boda del Conde Drácula o ha retozado con Obama o todo forma parte de una estrategia para hacer nuestra vida más leve, más sencilla, más llevadera.

Nunca sabremos si cuando finge desmayos o cuando nos cuenta que tiene tres carreras o cuando prueba filtros de Instagram en bucle lo hace por ella o por nosotros. Porque sabe que nuestras vidas, al final, son una concatenación de rutina, bajeza y aburrimiento. Y sabe también que ella puede alegrarlas, que ella puede poner su granito de arena y contribuir a que al final del día nos metamos en Twitter, veamos uno de sus vídeos y pensemos: "joder, en el fondo no estoy tan mal". Y es que Aramís comprendió la esencia del meme, Aramis se convirtió y fue un meme antes de que existieran si quiera los memes.

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