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Salud

Un estudio revela que el paracetamol no solo reduce el dolor, sino también el placer y las reacciones emotivas

Usar paracetamol podría tener consecuencias de más amplio calado que las consideradas previamente según revela un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Ohio.
20.4.15
Imagen vía Flickr (Ambrose Heron)

El acetaminofén, o el analgésico por todos conocido como paracetamol puede aliviar el dolor, pero también reducir el placer y las sensaciones, según revela un nuevo estudio realizado por investigadores de EEUU, publicado en la revista científica Psychological Science.

Los investigadores de la Universidad Estatal de Ohio hallaron que los participantes voluntarios que tomaron este analgésico registraron una menor respuesta emocional que los que no la habían tomado. Al mostrarles una serie de imágenes agradables, neutras y otras muy desagradables, los voluntarios que tomaron paracetamol respondieron con emociones más débiles que los voluntarios que no lo tomaron.

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"Esto significa que usar paracetamol podría tener consecuencias de más amplio calado que las consideradas previamente", dijo el autor principal del estudio, Geoffrey Durso, un estudiante de doctorado de psicología social en la Ohio State University. "El paracetamol, o acetaminofén, no solo alivia el dolor, sino que además reduce todo tipo de emociones", añadió.

Durso le dio a 82 pacientes 1000 mg de acetaminofén o una pastilla placebo de aspecto similar. Una hora después les pidió que miraran 40 fotografías, que habían sido previamente seleccionadas para generar una fuerte respuesta emocional. Entre las imágenes se podían apreciar niños desnutridos llorando, o niños felices jugando con gatos.

Se les pidió a los estudiantes que valoraran cada fotografía según lo positiva o negativa que podía ser, siendo 5 lo más positivo y -5 lo más negativo. Posteriormente, se les realizó el ejercicio de nuevo, teniendo que indicar la intensidad de su reacción emocional respecto a cada imagen, en un rango del cero al diez, siendo diez la reacción emocional más extrema.

Los resultados mostraron que los participantes que tomaron acetaminofén — o paracetamol — valoraron todas las imágenes con menos intensidad que los que tomaron la pastilla placebo. Es decir, las imágenes positivas no fueron clasificadas tan positivamente y, por su parte, las negativas no se puntuaron tan negativamente ni provocaron tanto rechazo bajo la influencia de este analgésico. "Aquellos que tomaron acetaminofén no tuvieron reacciones tan positivas o negativas como los que no lo tomaron", señaló Baldwin Way, co-autor del estudio.

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No obstante, cabe señalar que la diferencia entre ambos grupos no fue muy significativa. Los estudiantes que tomaron el placebo registraron un promedio de respuesta emocional de 6.76 al ver las fotografías más angustiantes y agradables, mientras que los que tomaron paracetamol tuvieron una respuesta de 5.85 sobre diez.

"Sería necesario destacar varios aspectos: es un experimento, las personas involucradas no tenían ningún tipo de dolor y las diferencias de percepción, aun siendo estadísticamente significativas, eran marginales", comentó a VICE News el Dr. Albert Figueras, profesor de Farmacologia de la Universidad Autónoma de Barcelona y sub-director de la FICF (Fundación Institut Català de Farmacologia).

"El estudio abre la puerta a posibles efectos emocionales o sobre la percepción de los medicamentos, pero no podemos tomarlo como concluyente; sencillamente permite plantear una nueva pregunta y seguir investigando", añadió el experto.

A pesar de tratarse de un medicamento antiguo, aún hay algún aspecto que no se acaba de comprender sobre el mecanismo que hace que el dolor disminuya o desaparezca después de tomar paracetamol, señala el Dr. Figueras. "Debido a que la percepción del dolor o de su intensidad tiene un componente emocional muy claro, si el paracetamol tuviese este tipo de efectos sobre la percepción, eso ayudaría a explicar el mismo efecto analgésico".

Este hallazgo científico, junto con otro reciente estudio que afirma que el ibuprofeno en altas dosis puede causar riesgos cardiovasculares, plantean un interesante debate o tal vez la necesidad de ampliar los estudios sobre los efectos secundarios comunes o poco comunes derivados de los analgésicos, antibióticos, antinflamatorios y especialmente aquellos fármacos que pueden consumirse sin prescripción médica.

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Este tipo de estudios deberían tenerse en cuenta en países como España, donde "el 23.7 por ciento de los españoles que consumen analgésicos para el dolor, lo hace de forma automedicada, variando esta prevalencia según la localización del de dolor analizada", según Pilar Carrasco, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos.

Según concluye un estudio liderado por Carrasco, el consumo de medicamentos analgésicos sin prescripción es más elevado entre gente joven, con un nivel educativo alto, con ingresos altos, fumador, con algún tipo de desorden psicológico y con una buena percepción de su salud.

Aun así, es una realidad, según afirma el Dr. Figueras, que todos los medicamentos producen efectos adversos: "es inherente a su efecto farmacológico sobre el organismo, y el perfil completo de los efectos adversos de un medicamento no se acaba de conocer nunca del todo".

"Por este motivo, hay dos elementos fundamentales en el uso de medicamentos", subraya el profesor, "en primer lugar, utilizarlos solo cuando sean necesarios y escoger el medicamentos más adecuado y tomarlo según las recomendaciones del médico; que sería la mejor manera de prevenir buena parte de las reacciones adversas".

Y en segundo lugar, añadió, "potenciar programas como el de la Tarjeta Amarilla [en España], que permite que los profesionales de la salud y los usuarios notifiquen sospechas de efectos indeseados tras tomar un medicamento, un programa que permite detectar nuevos efectos secundarios y estudiarlos".

Sigue a Alexandra Carrera en Twitter: @AlexndraCarrera