Monstruos del Mañana emprenden un viaje por las conexiones humanas con 'Tenquen''

Desde las cálidas aguas de la psicodelia tropical, escuchen antes que nadie el nuevo álbum de estos entrañables monstruos.
30.4.18
Foto cortesía de la banda

Viajar significa cambiar, llevar algo que existe en el mundo a otro lugar, aunque el objeto sea metafórico, aunque la ubicación también lo sea, dejar lo estático atrás. Hay un proceso de transformación cada que hay un desplazamiento en el tiempo-espacio, muchas veces se pierde parte de su esencia en el proceso pero es más común que este agregue algo al sujeto. Dependiendo del tipo de viaje o nuestra sensibilidad a emprenderlo, nos acerca a los tejidos de la realidad casi al punto de poder tocarlos, nos sensibiliza a nuestros alrededores y nuestros contemporáneos, y nos da la idea que todo es posible. En avión, a pie o inclusive sentados en un sillón, viajar provoca que no todo sea lo que parece.

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La relación del viaje y el cambio es algo que los miembros de Monstruos Del Mañana conocen muy bien, o por lo menos que han pasado mucho tiempo ponderando a través de su música. Llevan preparando su LP debut, Tenquén, desde hace dos años y medio, y gran parte de sus letras están inspiradas en viajes a otros lugares. Pero este proceso viene de más atrás ya que la banda tuvo un proceso de gestación mayor; el proyecto originalmente comenzó con un solo paso. Este lo dio Rodrigo Martínez Torres bajo el nombre de El Roy MT, con el cual comenzó a explorar algunas inquietudes musicales que lo llevaban de la introspección al puro gozadero. El siguiente paso --además de grabar dos EPs de los cuales solo uno sobrevive-- fue expandir exploración musical para incluir a más personas, eventualmente estableciendo a Monstruos del Mañana con Enrique Provencio (bajo), Melisa Castellanos (percusión y voz), Nicolás García Lieberman (batería y voz) y Claudio Aguilar (guitarra). Con letras inspiradas en Neil Gaiman y la ciencia ficción en general, Tropical Dystopia fue el primer trabajo ya como Monstruos Del Mañana pero no fue sino hasta un par de años después para ver la luz de lo que en verdad sería su gran pronunciamiento.

Tenquén es un trabajo ambicioso en todos los sentidos, grabado de manera DIY con recursos de los cinco miembros de la banda --inclusive Aguilar se encargó de mezclar las sesiones-- en los que toman canciones como islas, temas de las letras como entes separados pero unidos en un archipiélago de ideas que se suman entre sí. El disco cuenta con músicos invitados, familiares directos de los miembros de la banda, todo esto para hacer de este álbum algo mayor a una colección de canciones: una experiencia donde los ritmos latinos --sobre todo la chicha peruana que mezcla la cumbia con guitarras con fuzz-- con elementos tan dispares como lo pueden ser el house, funk, soul y mucho más. El resultado es una fiesta cósmica que te lleva a las galaxias más oscuras de tu psique para enfrentarte a tus demonios y ponerlos a bailar.

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Nos reunimos con la banda en un momento en el que estaban a punto de emprender otro viaje, esta vez al lanzamiento de Tenquén, presentaciones en el Festival Marvin, giras y a donde esto los lleve. De inmediato tenían la sesión de escucha con fans, varias islas que se han convertido en un nuevo archipiélago. Vienen cambios en el horizonte pero por ahora podemos hacer un recuento de las transformaciones. Les dejamos Tenquén --que lo pueden escuchar aquí mismo-- y a los mismos Monstruos para hablarnos de este monumental disco.

Noisey: Tenquén fue una chamba de dos años y medio. ¿Cómo fue el proceso del disco? ¿Cómo se fueron formando estas nuevas canciones y todo lo que envuelven?

Nicolás García Lieberman: Roy empezó a escribir las canciones pensando en una banda sin tener a la banda, en ese momento era el proyecto de Roy MT y estaba Chenco (Enrique) involucrado. Nos jaló a nosotros después de dio un concierto en la Escuela de Música Tradicional y poco a poco nos fue presentando sus rolas, comenzando con “Tenquén” que es la rola que abre el disco.
Rodrigo Martínez: Así comenzó pero luego en el disco ya no son solo composiciones mías. Hay una de Nicolás, una del papá de Nicolás y otra de un texto de mi abuelo que musicalizamos todos.

¿Cómo llegaron a decidir que las canciones necesitaban más detalles de los que la banda les podía poner?
Claudio Aguilar: Emiliano Gonzalez de León nos sugirió, nos dijo “deberían jalar gente.” Lo primerito, la rola de “Cómo Navegar” que escribió el papá de Nicolás, la primera idea fue obvia, invitar al papá de Nicolás para que grabara la canción con nosotros. De ahí se destapó “que tal si invitamos a tal o tocar aquí…”
Enrique Provencio: Nicolás es parte de una dinastía de músicos judíos…
Nicolás García Lieberman: Fue grabada en el 98 y habla del mar. Ya llevaba mucho tiempo con la espinita de montar esa rola y grabarla con mi papá, ese era un proyecto que ya tenía en la cabeza desde hace un chingo de tiempo, entonces dije “ok, creo que esto cabe aquí, vamos a invitar a mi papá que grabe unas guitarras y voz.” Luego, tenemos una rola que tiene que ver con la India y mi tío Leonardo ha ido mucho a la India sabe tocar tabla y sabe qué pedo, y lo invitamos a tocar tabla para darle un sonido más legit posible y luego como que ya me estaba entrando el “bueno, ya está mi papá y mi tío Leonardo entonces ahora tiene que entrar mi tío Jaco.” Esto se estaba convirtiendo en un tributo a los músicos que tengo a mi alrededor.
Claudio Aguilar: Él grabó serruchos musicales que es la cosa más alucinante que hemos grabado.
Nicolás García Lieberman: Le da el toque fantasmal, satánico.

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¿Cómo fue el concepto de las letras?
Rodrigo Martínez: Las letras empiezan hablando sobre sentirse completamente desolado, pero también es sobre darse cuenta de la gente a nuestro alrededor. En las letras mismas del disco como en nuestra experiencia de grabarlo fuimos alimentándonos de nuestras raíces, nuestra familia, la gente a nuestro alrededor. La última canción, “Juchitán” que es la rola donde usamos el texto de mi abuelo, la grabamos con diez músicos. El archipiélago es así. El archipiélago que se plantea en el disco. Cada rola es una isla en un archipiélago, la idea es que cada rola va a la deriva, se pueden ir separando, pero si te alejas y lo ves, dices “está chido lo que somos en total.”

Leí que mucho de sus letras vienen de la ciencia ficción, particularmente hay una influencia muy grande de Neil Gaiman…
Rodrigo Martínez: Neil Gaiman fue algo que estuve muy clavado en 2014, Tropical Dystopia es sobre aliens y fantasmas. Creo que tiene que ver con ciencia ficción en la manera en la que me encanta catalogar el género, que somos post apocalyptic tropical garage. Es no tener miedo a decir que somos chicha con garage, bolero con guitarras distorsionadas. Ahora las letras son más personales, cosmogónicas e introspectivas.

Entiendo que no fue fácil grabar el disco
Rodrigo Martínez: Fue un proceso de dos años y medio que al año y medio de empezarlo dije “ya no quiero hacer esta madre”
Claudio Aguilar: En ese sentido somos absolutamente indie porque decidimos…todo fue un trabajo en chiquito y en equipo y solo lo podíamos sacar si alguien nos prestaba tal y alguien traía y si cada quien ponía 100 varos para comprar algo.
Rodrigo Martínez: Lo bonito de que nuestro disco como tal englobe un concepto es que pretendemos que la gente lo escuche completo, es como “challenge accepted”.
Melisa Castellanos: Lo pueden escuchar acostados en su cuarto o bailando.
Nicolás García Lieberman: En vivo el que se quede sentado, pamba.
Rodrigo Martínez: Ahora que estamos por presentarnos en el Festival Marvin, lo que hemos estado jugando al momento de tocar en vivo es alargar canciones para que el momento rico de baile explote. Conectamos canciones entre sí para momentos chidos y que la música siga.

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¿Cuál fue el reto más grande al grabar el disco?
Melisa Castellanos: El tiempo. Yo sigo en la escuela pero entonces todos estábamos en la escuela.
Enrique Provencio: El maldito caos de la ciudad es constante y contribuye de una u otra manera.
Rodrigo Martínez: El reto creo fue terminar el disco. Al no tener un productor o una disquera, no quedamos en que hay que entregarlo el 1° de mayo.
Nicolás García Lieberman: Grabar sesiones era cuestión nuestra. Si a mi me molestaba…no sé, un pandero y literalmente poner de acuerdo a las cuatro partes involucradas para grabar el pandero…
Enrique Provencio: En el caso del pandero fue imposible.
Rodrigo Martínez: No pudimos grabar un pandero. [risas] Está incompleto el disco porque le falta un pandero.
Claudio Aguilar: Yo me agarré de la post producción del disco porque vimos que dependía mucho de nosotros y al principio los horarios no me permitían clavarme pero poco a poco me fui clavando. Al final yo estaba atrás de cada uno diciendo “oigan, esta semana es la última semana para grabar…” porque algo muy importante que hizo Roy como administrador fue calendarizar el año, decir “queremos que para el verano estamos aquí” y eso nos dio perspectiva a todos para sacar las cosas a tiempo.
Rodrigo Martínez: El gran reto de sacar un disco independiente es si tú no lo haces no se va a hacer. Hay que tomar las riendas, porque luego sí es horrible andar persiguiendo los tiempos.

¿Qué fue lo más satisfactorio de escuchar el disco?
Claudio Aguilar: Una sensación de triunfo, el primer máster de una rola que escuché fue una euforia de que esto ya es real, ya estamos ahí. Empezamos a escuchar bastante detalles a las rolas, son como regalitos para el oídos, son estas cosas que descubres cuando lo estás escuchando con audífonos súper clavado.
Rodrigo Martínez: Es un regalo que nos hicimos a nosotros mismos también. Teníamos una idea medio ambiciosa al principio que ya llegar al final, la misma intención de maquilarlo y tenerlo en físico es eso, un regalo de poder decir “toma tiempo pero así como ya tuve el disco de mi banda favorita de chavo ahora tengo el mío y soy capaz de regalarme esto con mi trabajo, mi esfuerzo, mi tiempo, mi intención, mis inquietudes musicales.”
Enrique Provencio: Hubo también mucho trabajo en la parte del arte del disco.
Nicolás García Lieberman: [Lo hizo] Paco Loza. Francisco Loza que vive en Baltimore y trabaja con puro estambre. Salió casi de la nada por medio de un amigo que lo conocía a través de su papá, y entonces le hablamos y le preguntamos “¿quieres hacer esto?” y fue increíble. Un tipo increíble que hizo un trabajo…su esposa nos dijo que nunca lo había visto tan clavado, a ese grado. Le mandamos una lista de “esta isla es esto de esta rola y esta es la letra que creemos que quiere decir…

Muy detallado
Nicolás García Lieberman: Nos encontrarnos con alguien que comprendiera y canalizara esa cosa en arte impresionante.
Enrique Provencio: Otro momento muy chido es cuando ya vimos el cuadro porque el arte es de 60 por 60 y ya ver el cuadro así con el detalle, después de meses de esperarlo, de ver la chambota que se echó.
Claudio Aguilar: Creo que todo el proceso tiene algo que tiene que ver con el concepto que es, Roy nació con unas rolas en su cuarto y al compartirlas con nosotros, dimos un paso más y cuando nosotros las compartimos con más gente dio otro paso y esto se multiplicó a ser el disco que es hoy en día. Creo que el proceso y el concepto están muy casado.

Describan el disco con una palabra o si quieren tres.
Rodrigo Martínez: Yo en el archipiélago
Enrique Provencio: Yo diría: introspectivo, experimental y latinopsicoidoide o algo así
Claudio Aguilar: Yo tengo una: viaje
Nicolás García Lieberman: ¡Me la quitaste!
Claudio Aguilar: ¡Ahh, qué bueno!
Nicolás García Lieberman: Creo que es algo muy importante para el disco y una inspiración muy importante para muchas canciones. Casi todas las canciones están inspiradas en un viaje.
Melisa Castellanos:: Caldo.

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