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Los Power Rangers intentan estar a la última en su nueva película

Como el "momento explícitamente gay" de La Bella y la Bestia, la Power Ranger lesbiana es producto de una creciente tendencia a disfrazar el marketing y hacerlo pasar por progreso.

por Mitchell Sunderland
03 Abril 2017, 9:20am

Photos courtesy of Lionsgate

En la cafetería Joan's, la actriz y cantante mexicano-americana Becky G está sentada tras una mesa de mármol. Lleva un mono amarillo, zapatos amarillos y un collar también amarillo como tributo a su papel de Trini, la Power Ranger Amarilla, en la nueva película Power Rangers. "Cuando era niña siempre quise ser la Power Ranger amarilla", explica Becky. Pero los periodistas han ignorado el color del uniforme de su personaje y se han centrado en su sexualidad, bautizándola como "la Power Ranger gay". Los Power Rangers ya han ido al espacio y han viajado en el tiempo. Ahora se están poniendo a la altura en lo que se refiere a la diversidad.

"Hemos sentado unas bases nuevas para los Power Rangers", indica Becky. "Es muy actual".

Su escena más importante sucede a mitad de película, cuando los cinco Rangers se reúnen en torno a una hoguera. Uno indica que Trini está triste porque está experimentando "problemas con su novio" y entonces Trini admite que en realidad está teniendo "problemas con su novia".

"Fue un momento realmente sincero y genuino", dice Becky de la escena. "En la película Zordon dice, 'Debes desprenderte de tu máscara para llevar esta armadura'". Sin embargo, Becky tiene sentimientos encontrados acerca del ya famoso momento protagonizado por su personaje. "La diversidad, la unidad y la igualdad son cosas que apoyo como ser humano", dice. "Otra parte de mí dice, 'pero ¿qué problema hay? Estamos en 2017'".

Pero Power Rangers sí que hace un problema al ocuparse de temas políticos que ahora mismo están de moda. Hay momentos en que el filme da la sensación de que está esforzándose muy duro para ganar puntos entre el público joven: la subtrama de Kimberly, la Ranger Rosa, gira en torno al bullying en internet y Billy, el Ranger Azul, es en esta entrega un adolescente negro con autismo. A diferencia de la mayoría de películas Hollywood, esta ha pretendido reclutar a un grupo de actores muy diverso ―un progreso importante―, pero el filme fracasa igual que Riverdale y la escena "explícitamente gay" del remake de La Bella y la Bestia, porque abraza la visión liberal del público joven solo para vender una marca de la cultura popular de las décadas de 1990 y/o 2000. Es marketing disfrazado de valentía.

Foto de Kimberly French. Todas las fotos cortesía de Lionsgate

La nueva consciencia de los Power Rangers se yuxtapone a las controversias que plagaban la serie original, cuando los jóvenes millennials la veían a principios y mediados de la década de 1990. Haim Saban, propietario y fundador de Saban Entertainment, produjo la serie con muy poco presupuesto. Formó el reparto con jóvenes desconocidos, incluyendo un actor negro como el Ranger Negro y una actriz asiática como la Amarilla. Después de la primera temporada, tres actores dimitieron a causa de disputas en torno a sus contratos.

"Podría haber trabajado en un McDonalds y probablemente habría ganado el mismo dinero que aquella primera temporada", dijo al Huffington Post Austin St. John, que interpretaba al Ranger Rojo original. En 1998, el Gremio de Actores de Televisión (SAG, por sus siglas en inglés) prohibió que sus actores trabajaran con Saban Entertainment, mencionando como motivo la "explotación económica de niños" por parte de la compañía (un representante de Saban dijo a Los Angeles Times que aquellas acusaciones eran "categóricamente falsas". Saban y el SAG más tarde resolvieron sus problemas).

Doce años más tarde, el actor abiertamente gay David Yost anunció que abandonaba su papel como Ranger Azul porque "los creadores, los productores, los guionistas y los directores", todos decían "maricón" en su presencia. La estrella de Breaking Bad Bryan Cranston, que prestó su voz a la serie, incluso se refirió al Ranger Azul como "el afeminado" en una entrevista que concedió más tarde (Cranston se disculpó, pero el productor Scott Page-Pagter ha negado las acusaciones de Yost, diciendo a TMZ que Yost dejó la serie por el dinero y que "era como un grano en el culo"). Haim Saban continuó obteniendo beneficios de los Rangers, vendiendo la franquicia y Fox Family Worldwide a Disney por 5.400 millones de dólares, aunque más tarde volvió a comprar los Rangers en 2010.

Power Rangers, la película que se estrena ahora, elude el pasado de la franquicia. A Becky le encantó el guion por la complejidad inesperada del filme. "Quería interpretar algo con más sustancia", recuerda. "Trata problemas actuales y es todo muy real. Se centra mucho en los personajes. Me interesaban más los colores y la acción [de la serie original]".

Durante el rodaje, ella y los demás actores emplearon el mismo método de interpretación. "Todos tiramos de nuestras experiencias personales cuando éramos pequeños", recuerda Becky. "Tuvimos que rebuscar en nuestra alma". Becky se presentó al casting mientras estaba de gira con su música y cuando el director Dean Israelite le preguntó por la gira, encontró cierto paralelismo entre ella misma y Trini: "[Cuando estás de gira] te sientes muy sola. Te sorprenderías. Puedes estar en un estadio con miles de personas y aun así [sentirte] sola".

Por supuesto, Becky también señala las diferencias entre ella y su personaje, por ejemplo que Becky no lleva un mono amarillo para luchar en la vida real. Pero son las secuencias de acción las que más brillan en la película. En la proyección a la que asistí, el público se quedó sin aliento cuando aparecieron por primera vez en escena los Zords―los robots que conducen los Power Rangers― al ritmo de la antigua sintonía de la serie y se rio a carcajadas cuando la villana Rita Repulsa, interpretada por una deliciosa Elizabeth Banks, trató de destruir una tienda de dónuts.

El debate de la película en torno a la sexualidad y el autismo nunca va más allá de lo involuntariamente hilarante, pero Power Rangers no es Mi Idaho privado de Gus Van Sant. Tal y como dice Becky, "La ventaja de ser una Power Ranger era el traje, porque me daba aspecto de tía dura". El filme concluye con los Rangers formando un Megazord, lo cual no supone una revelación demasiado importante sobre la identidad queer. Pero, ¿quién puede culpar a Saban? Sabía lo que hacía cuando llevó a los Power Rangers hasta los jóvenes millennials a principios de los noventa y la película Power Rangers ofrece ahora a los millennials adultos justo lo que quieren.

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