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Crisis

Es probable que después de los 60 necesites un trabajo precario para sobrevivir en España

Cada vez hay más españoles mayores de 60 años con trabajos precarios.

por Miriam Martínez
04 Diciembre 2019, 5:00am

Sábado por la noche. Mis amigos y yo debatíamos qué cenar o dónde estaba el restaurante más cercano y barato, cuando alguien del grupo dijo: "¿Podemos pedir un Glovo?". Al instante se esfumó la idea de buscar restaurantes o crear algo, al estilo Masterchef, con los pocos alimentos que había en la nevera.

Media hora después, el timbre de la puerta ya estaba sonando con nuestra comida. La sorpresa no fue por la rapidez del pedido, fue al ver quién era el repartidor: un señor de más de 60 años, con cara de cansancio y con dificultades para poder acreditar que el pedido había llegado en la app de su móvil. Nada más cerrar la puerta, la conversación empezó a girar alrededor de dos preguntas que monopolizaron el resto de la noche: ¿la precariedad laboral también la están viviendo los jubilados? ¿nos pasará también a nosotros lo mismo cuando lleguemos a esa edad?



Todas las empresas de reparto tienen las mismas condiciones para poder trabajar para ellos: ser mayor de 18 años, ser autónomo, tener vehículo, poder trabajar legalmente en España, tener un smartphone para poder acceder a la app y al GPS y tener un seguro de reparto de comida. La condición de la edad es la más llamativa, no hay un límite para trabajar en estas empresas. Tal como comenta Alberto Gutiérrez, un rider de 45 años: "mi padre es jubilado y durante un tiempo fue repartidor, al principio te dicen que tendrás mucha flexibilidad, pero al final te das cuenta que para tener un sueldo decente tienes que estar pegado al móvil todo el día".

Antonio, el padre de Alberto, tiene ahora 70 años y se apuntó durante una temporada a ser repartidor debido a que su pensión era insuficiente para pagar la hipoteca del piso que tenía avalado para su hijo, cuando hablo con él me cuenta que trabajo "casi durante un año en Glovo y fue el peor trabajo que tuve durante toda mi vida. No entendía cómo funcionaba la aplicación, tenía que estar más de 10 horas trabajando y yo no tengo esa capacidad física para aguantar". Por otro lado, cuenta que era "el único sitio, donde podía trabajar. Para los demás era muy mayor".

"No entendía cómo funcionaba la aplicación, tenía que estar más de 10 horas trabajando y yo no tengo esa capacidad física para aguantar"

Para poder trabajar, siendo jubilado tienes que cumplir las siguientes características: tu pensión no puede superar el salario mínimo interprofesional, puedes seguir siendo titular de un negocio, pero nunca puedes trabajar en él y puedes estar jubilado y trabajar por cuenta ajena. "Cuando yo solicite el trabajo no me pidieron ningún papel, solo me pedían que fuera autónomo. Como no tenía información sobre mis derechos laborales, se aprovecharon de mi desconocimiento", afirma Antonio.

Glovo y UberEats defienden su sistema de autónomos de riders. Según los datos que facilitan en sus respectivas páginas web, un repartidor que dedique a trabajar para ellos al menos 5 horas y 28 minutos al día, tendría unos ingresos de 1274,64 euros al mes desde que hace el primer encargo hasta que se hace la última entrega. Posteriormente tendría el empleado tendría que quitar el mantenimiento del vehículo, del móvil y las tarifas a la Seguridad Social. El sueldo medio sería de 892,15 euros.

Tal y como explica Alberto "mi sueldo medio, trabajando unas 27 horas a la semana, es de 1100 euros al mes, si tengo que descontar el IRPF, el mantenimiento y los autónomos, al final de mes recibo un total de 651,7 euros", lo que no coincide con lo que Los datos que da la empresa con el sueldo final que recibe el trabajador, no tienen nada que ver y como argumento Alberto: "¿te imaginas a mi padre cuando tenía que trabajar como repartidor? Su sueldo era bajísimo. Además si tienes una valoración negativa, la puntuación baja, repercute finalmente en el sueldo y no te añaden horas para hacer más servicios, es decir, es mentira lo de la flexibilidad".

España será, en el año 2050, el segundo país más envejecido del mundo, es decir, habrá 76 personas mayores de 65 años por cada cien en edad de trabajar (entre 20 y 64 años), lo que llevará a España a tener la segunda tasa de dependencia más elevada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

"Necesito este trabajo, que descubrí gracias a mi nieto, porque tengo una pensión de 600 euros"

Se calcula que en España, la cifra será de un 69% de jubilados por cada cien activos. Solo Japón, supera estas cifras, con un ratio de casi un 80%. Con estas cifras y con unas pensiones que solo han tenido una subida del 0,25%, es lógico que veamos a cientos de jubilados saliendo a la calle para manifestarse. Pero precisamente a raíz de estas dificultades, muchos jubilados han tenido que ponerse a trabajar para estas empresas de reparto o de transporte y así compensar su pensión con un salario extra que de como resultado un salario "digno".

Roberto de 66 años trabaja actualmente en UberEats . "Necesito este trabajo, que descubrí gracias a mi nieto, porque tengo una pensión de 600 euros", me dice. "Cuando veo en las noticias la precariedad laboral de los jóvenes y que tener un sueldo de 1000 euros es lo normal, se me viene a la mente dos palabras: conformismo y explotación", apunta. Antes de irse a su casa a recoger la mochila para ir a trabajar me dijo una frase que me hizo reflexionar: "¿Qué os espera a vosotros, la generación que os han preparado desde pequeños?".

Tal y como indica la última Encuesta de Población Activa (EPA) realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población con más de 45 años son los más vulnerables ante la actual situación del mercado. El número de parados aumentó a 3 354 200 en el primer trimestre del 2019, lo que supuso una subida del 0,25% en comparación con el 2018. A finales del 2008, había 723 000 parados mayores de 45 años y actualmente los desempleados de esa misma edad representan más del 38,9%.

Las redes sociales son reflejo de la situación actual, que viven los repartidores cada día. Con poner las palabras "repartidor glovo" en Twitter, encuentras cientos de imágenes de riders en el metro llevando sus pedidos y incluso haciendo su trabajo en muletas.

"No tenía derecho al paro, después de trabajar toda mi vida y además si no cotizas los últimos años, la pensión se reduce drásticamente"

Las aplicaciones de transporte como son Cabify o Uber también son otras plataformas que personas mayores de 60 años usan para encontrar un trabajo. Manuel es un ejemplo, de esas personas que superan esa edad y tuvo que recurrir a ser conductor de Cabify, porque no tenía otro trabajo, tras quebrar sus empresas y ser autónomo desde los 20 años.

"No tenía derecho al paro, después de trabajar toda mi vida y además si no cotizas los últimos años, la pensión se reduce drásticamente", me cuenta cuando le pregunto por qué tuvo que solicitar el trabajo de conductor. Para otros, como el caso de un chofer de Cabify al que conoció mi amigo Jaime, se trata de una forma de seguir sintiéndose útiles.

Un aspecto que hay que tener en cuenta según Manuel, es el tipo de personas que van a las entrevistas "van desde camareros retirados, albañiles, licenciados sin experiencia laboral de Europa del Este y África", recuerda que había españoles de Albacete o de Cádiz, que "nunca habían visto la Gran Vía de Madrid o el Paseo de la Castellana". "La desesperación te lleva a tener que escoger este tipo de trabajos. Estas empresas están recurriendo a la situación laboral o económica de personas de mi misma edad para tener más empleados", señala.

Elena tiene 58 años y a parte de ser ama de casa, tiene que compaginar su trabajo con ser conductora en Uber; hasta entonces no tenía ni idea de que era esa empresa. "Tengo que trabajar de conductora por las noches para poder mantener a mi familia. Mi marido lleva en paro más de 6 años y está enfermo". "Ojalá sea un trabajo temporal y dentro de poco tiempo, pueda estar dedicado todo el tiempo que necesitan mis hijos y a mi misma", me dice antes de ir a recoger a sus hijos al colegio, con el uniforme de conductora de Uber puesto.

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