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Emboscadas, secuestros y policías muertos: la violencia por el petróleo se dispara en Nigeria

Algunos de los grandes gigantes del petróleo, como Shell y Chevron se han visto obligados a reducir su producción en Nigeria durante las últimas semanas debido al incremento de los atentados contra los oleoductos. Nigeria está económicamente asfixiada.
Photo de Akintunde Akinleye/Reuters
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Los trabajadores del petróleo nigerianos están contactando a las compañías que trabajan en el país para que evacúen a sus trabajadores del delta del Níger, en el sur del estado. Durante las últimas semanas se han repetido los ataques contra las instalaciones petrolíferas de la zona, lo que ha provocado que la producción diaria de barriles del país del África Occidental hayan alcanzado cifras más bajas en mucho tiempo.

En el último episodio violento registrado en el delta, un grupo de hombres armados abatió mortalmente a cuatro policías nigerianos. Sucedió el pasado lunes, en el delta del Níger, al sur del país, donde se encuentran las principales refinerías. Los agentes padecieron una emboscada en el vecindario de Okobie. Se dirigían a Yenago, la capital del estado de Bayelsa, según ha informado el portavoz de la policía Ahmad Mohammad. Según el portavoz, todavía no se ha esclarecido quién estaría detrás del asalto.

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Los trabajadores de Shell en el campo petrolífero de Bonga, en el delta del Níger fueron evacuados después de que se registrara una amenaza de atentado yihadista, según ha relatado un veterano sindicalista. Paralelamente, a finales de la semana pasada obligaron al gigante petrolífero Chevron a cerrar su plataforma petrolífera en Okan, privándole de una producción de 35.000 barriles al día.

Los ataques contra los oleoductos y los secuestros se han disparado en el delta del Níger, donde se refina la gran parte del petróleo nigeriano. La escalada de la violencia coincide con la emisión de una orden de arresto emitida por el gobierno nigeriano en enero contra un exlíder yihadista, a quien se imputan cargos de corrupción.

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Los vecinos llevan tiempo reclamando un mayor porcentaje de beneficios sobre la producción de petróleo. Las ventas del líquido negro representan casi el 70 por ciento de los ingresos de Nigeria. Sin embargo, la zona pantanosa del delta no ha sido apenas desarrollada.

Tras los crímenes del pasado lunes, Cogent Ojobor, presidente de la división Warri del Sindicato de los Trabajadores del Petróleo, ha proclamado que las compañías petrolíferas deberían de evacuar a sus trabajadores de la zona.

"Lo mejor que puede hacer cualquier empresa de que jacte de ser razonable es evacuar inmediatamente a su plantilla", ha dicho Ojobor.

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Igualmente, Chika Onuegbu, presidente del Sindicato de Trabajadores del estado de Rivers, también en el delta, declarado que Chevron habría evacuado a parte de sus trabajadores de la zona del delta, después de que Shell hubiera hecho lo propio.

"Se ha declarado una situación de alerta máxima en varias de las instalaciones repartidas por el delta del Níger, debido a los últimos atentados", ha dicho Onuegbu. "Aquellos que han sido evacuados estaban en las plataformas atacadas, sin embargo todavía queda gente trabajando".

La última cadena de ataques dirigidos en mayo contra la infraestructuras nigerianas recuerdan a los atentados registrados a principios de año. Según ha trascendido la violencia ha provocado que la producción petrolífera nigeriana haya alcanzado su cifras más bajas de los últimos 22 años, lo cual está añadiendo más presión todavía a las delicadas finanzas del país, tal y como ha informado la agencia Reuters.

La violencia ha disminuido la producción del máximo productor de petróleo de África, que solo habría generado 1,69 millones de barriles al día en mayo, la cifra más baja de Junio de 2007, cuando la producción disminuyó hasta los 1,68 millones al día, según demuestra los datos de la Agencia Internacional de Energía (AEI).

Si bien Shell ha asegurado que los últimos disturbios no habrían afectado a su producción, lo cierto es que su campo petrolífero de Forcados sigue cerrado por fuerza mayor, después de que en febrero un oleoducto subterráneo fuera atacado. El atentado habría significado unas perdidas de 250.000 barriles al día.

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Ahora, a la que se produzca cualquier otro recorte en cualquier otro campo, se espera que la producción alcance el mínimo histórico de agosto de 1994, cuando la producción cayó hasta los 1,46 millones de barriles al día, según los datos de la AEI.

"La situación no es buena, explica a Reuters Eugene Lindell, experto analista energético que trabaja para JBC Energy, en Viena. Lindell ha advertido que el exceso global en los precios del crudo estaba evitando que los precios pudieran ascender los volúmenes de ganancias. "Su producción es menor y su dólar está cada vez más devaluado".

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El presupuesto de Nigeria para 2016 fue aprobado la semana pasada. El mismo contempla que durante este año se producirán 2'2 millones de barriles al día, una estimación que prevé que cada barril se venda a un promedio de 38 dólares. En un análisis de la situación del país publicado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos, se concluye que los atentados contra los oleoductos y las perturbaciones del suministro han aumentado en 2016, lo que pondría al país, financieramente hablando, contra las cuerdas.

"Nigeria es un país que depende extremadamente de los beneficios del petróleo, de manera que cualquier cambio en su producción afecta significativamente a su economía, tanto como lo hacen los cambios globales en los precios del petróleo", concluye el informe.

El presidente Muhammadu Buhari ha asegurado que el gobierno piensa tomar fuertes represalias contra "los vándalos y los saboteadores", en la zona del delta del Níger, el principal enclave de la obtención de petróleo. Los analistas han apuntado que la violencia podría también atemorizar a los inversores.

"Si la situación se mantiene así…. habrá empresas que probablemente descartarán a Nigeria en sus futuras inversiones", asegura Lindell.

Buhari habría extendido la multimillonaria amnistía que había suscrito con los combatientes yihadistas en 2009 para que estos dejaran de atentar contra las instalaciones. Claro que parece que les habría hecho enfadar tras haberles rescindido los suculentos contratos que se les habían asignado para que se dedicaran a proteger los oleoductos,

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