Chicas de pueblo

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Viajes

Chicas de pueblo

Elize Strydom ha viajado alrededor del mundo para fotografiar las distintas formas de ser adolescente.
12.5.15

Hemos aceptado nuestra moderna obsesión por las adolescentes, que en ocasiones es incómoda y exagerada. Sin embargo, nunca serán suficientes las historias llenas de rubor y florecimiento de muchachitas entrando a "cierta edad". Pero la fetichización de la juventud, especialmente de las más jóvenes, es algo que difícilmente puede ser representado de manera honesta. Esta reflexión rodeaba la cabeza de Elize Strydom cuando comenzó su fotoproyecto Small Town Girls [Chicas de pueblo]. La fotógrafa pasó meses junto a niñas alrededor del mundo y capturó aquellos instantes cotidianos que construyen su experiencia adolescente.

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VICE: Antes que nada, ¿eres tú también de un pueblo pequeño?

Elize Strydom: Así es. Me mudé a Sídney cuando tenía cinco años, pero antes vivía en el campo. Luego estudié en la Universidad de Lismore (al norte de New South Wales), después trabajé en dos radios de pueblos regionales. Así que básicamente, toda mi vida he vivido en pequeños pueblos o provincias.

¿De dónde nació la idea de esta serie fotográfica?

Cuando viví en Sídney hice muchas amigas citadinas y me di cuenta que nuestras vidas habían sido sorpresivamente diferentes. Ellas me contaban de sus experiencias alcanzando un tren, yendo a "jams", a funciones de teatro y metiéndose a bares a escondidas cuando tenían 15 o 16 años. ¿Jam? ¿Qué es eso?"- les preguntaba. Nada de lo que me contaban era familiar para mí. Eso me hizo preguntarme por las diferentes formas de ser, por los distintos tipos de crecer como adolescente y como mujer.

Además de todo esto, cuando cumplí 28 años me di cuenta que hace diez años era una adolescente, pero se sentía como si hubiera sido ayer. Me pareció interesante volver visitar mi adolescencia de nuevo. No tenían un plan ni un nombre para esto, solo me tomé unas cortas vacaciones, contacté a grupo de adolescentes y les pregunté si podía quedarme con ellas por unas cuántas semanas para documentar sus vidas.

Pero, has expandido tu trabajo a varios lugares del mundo, ¿cierto?

Al principio empecé en Australia y luego pensé que sería muy enriquecedor hacer lo mismo en Estados Unidos, porque era el país que idolatraba cuando era adolescente. Recuerdo que a mis 15 años solo pensaba: "lo único que quiero es ir a un campo de verano gringo". Como muchas otras, romantizaba todo lo que veía en los canales y películas de Norteamérica.

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¿Vivir con ellas fue parecido a tus fantasías adolescentes?

¡Sí! Pero lo que más curioso me pareció es que no todas las chicas adolescentes van a campos de verano. Pensaba que todos los adolescentes americanos de esa edad les gustaba ir, pero al darme cuenta de lo contrario mi ilusión desapareció. Sin embargo, vivir con ellas sí parecía una fantasía. Había momentos como cuando iba por un café a Starbucks o al centro comercial y me sentía como en una película.

¿Las chicas que viven en pueblos de tamaños parecidos se parecen entre ellas, así no estén en el mismo país?

Sí, la familia es lo más importante para ellas. Están mucho más alejadas de todo y sus amigos probablemente no estaban tan cerca como para visitarlos caminando. Era mucho más difícil reunirse y socializar, por lo que sus hermanos se convertían en esos mejores amigos con los que pasaban mucho tiempo en la casa. Sobre todo en Estados Unidos me di cuenta de que la familia va primero.

¿Por qué solo chicas y no adolescentes en general?

Creo que los sentimientos y las experiencias de las mujeres jóvenes –sobre todo en pueblos pequeños y aislados –no son abiertamente legítimos. Quería que las chicas llamaran la atención y también, como ya había dicho, quería revivir mi adolescencia.

Estamos conmovidos con esta idea glamurosa de lo que es ser adolescente, sobre todo en Estados Unidos. ¿Crees que construimos un fetiche alrededor de lo que es ser una chica adolescente?

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Indudablemente. A veces me preocupa que lo que hago también hace eso. Pero me gustaría que ellas no tuvieran que posar de cierta forma porque quiero una fotografía espontánea. Normalmente no sé nada sobre ellas antes de fotografiarlas, pueden ser extraordinarias o tan casuales como se quiera. Solo intento capturar todo lo que ellas me quieran mostrar.

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