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Una nueva ley rusa prohíbe conducir a travestis y pirómanos

La ley cubre una serie de dolencias y problemas físicos como la ceguera o las enfermedades oculares hereditarias, pero también incluye medidas que restringen la conducción a la gente "que desea vivir y ser aceptada como miembro del sexo contrario"

por Harriet Salem
13 Enero 2015, 12:30pm

Foto por Dmitry Lovetsky/AP

Activistas por los derechos humanos de todo el mundo han protestado contra la ley publicada la semana pasada en Rusia que prohíbe conducir automóviles a travestis, 'cross-dressers' y transexuales en todo el país.

El primer ministro ruso Dimitri Medvedev firmó el pasado 29 de diciembre el nuevo decreto, titulado "Sobre la Seguridad en Carretera", pero este no se publicó hasta el 4 de enero. La nueva ley cubre una serie de dolencias y problemas físicos como la ceguera o las enfermedades oculares hereditarias, pero también incluye medidas que restringen la conducción a la gente "que desea vivir y ser aceptada como miembro del sexo contrario" y "viste ropas propias del género opuesto para experimentar temporalmente la pertenencia a dicho género".

El Gobierno ruso ha defendido el decreto escudándose en los postulados de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya clasificación de enfermedades ICD-10 incluye "desórdenes de identidad de género" y "desórdenes de preferencia sexual".

La nueva ley también impide conducir a pirómanos, ludópatas patológicos y cleptómanos. Los expertos legales avisan de que la legislación podría extenderse para incorporar otros trastornos recogidos por la OMS, como el voyerismo o el sadomasoquismo. A día de hoy no está claro cómo se aplicarían estas nuevas reglas en la práctica.

El abogado dedicado a los derechos LGBT de Human Rights First, Shawn Gaylord, se manifestó públicamente en contra de las nuevas regulaciones. Gaylord tachó la prohibición de conducir en base a la identidad sexual o expresión de género de "ridícula" y la consideró "otro ejemplo de la destrucción metódica de los derechos humanos básicos de los ciudadanos que está perpetrando el régimen ruso".

"A primera vista, ya parece absolutamente absurdo", aseguró a VICE News Tanya Lokshina, la investigadora sénior que dirige el programa ruso de Human Rights Watch: "La nueva ley no solo afecta a las personas transgénero, sino que atañe a un amplio rango de gente con presuntos 'desórdenes psicológicos' que no tienen nada que ver con las habilidades necesarias para conducir", puntualiza.

A pesar de gran cantidad de críticas provenientes de grupos LGBT y defensores de los derechos humanos, la Unión de Conductores Profesionales rusa se ha manifestado a favor de la nueva regla.

"Sufrimos demasiadas muertes en la carretera, y creo que endurecer los requerimientos médicos para los conductores está plenamente justificado", afirmó en un comunicado el jefe de la mencionada Unión, Alexander Kotov.

Según el Ministerio del Interior ruso, los accidentes de tráfico matan alrededor de 30.000 personas y provocan 250.000 heridos cada año en el país asiático.

Por otro lado, y en marcado contraste, la Asociación de Abogados Rusos por los Derechos Humanos tachó la nueva ley de "discriminatoria" y exigió que el tribunal constitucional ruso aclarara el asunto.

La postura del Estado ruso sobre los derechos LGBT ya ha generado grandes polémicas en el pasado. En 2013, una ley que prohibía la "propaganda de relaciones sexuales no-tradicionales" (incluyendo los eventos de celebración del orgullo gay) ensombreció los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi del 2014. Varios atletas de élite se manifestaron en contra de dicha legislación, lo cual desencadenó, entre otras reacciones, un movimiento global de boicot al vodka ruso.

El sentimiento conservador y anti-gay, no obstante, permanece arraigado en la opinión pública rusa. En 2013, una encuesta del Pew Research Center mostró que solo un 16% de la población del país asiático considera que la homosexualidad debería ser aceptada por la sociedad.

La regulación discriminatoria sobre la conducción en Rusia ha tenido un efecto expansivo más amplio y ha aumentado la presión sobre la OMS, que se ha visto obligada a redefinir las categorías que considera enfermedades mentales.

La organización de salud pública de las Naciones Unidas ya ha asegurado que ha iniciado el proceso de actualización de sus clasificaciones, de dos décadas de antigüedad, a la luz de "sustanciales avances en relación a los conocimientos médicos [...] y a la aceptación social de los desórdenes sexuales y de la salud sexual". El borrador de las nuevas clasificaciones de la OMS ya habría retirado los "desórdenes de identidad de género" de la sección que cubre los desórdenes de salud mental y de comportamiento.

"Dejar de considerar a las personas transexuales como mentalmente enfermas será un importante paso adelante y ayudará a reducir la estigmatización", aseguró el pasado mes de agosto en un comunicado la ONG Transgender, radicada en Berlín.

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