Fotografías de las “aldeas del cáncer” de China

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Fotografías de las “aldeas del cáncer” de China

Lugares donde todas las familias tienen al menos un integrante con cáncer o algún tipo de problema respiratorio.
20.1.15

El fotoperiodista indio residente en el Reino Unido Souvid Datta supo sobre la contaminación del aire en China cuando era un niño. Cuando estudiaba en el internado, el hermano menor de uno de sus amigos murió de cáncer a los 16 años de edad. La familia de su amigo era china y el médico supuso que uno de los factores que provocaron la muerte del chico fueron unas partículas que viajan en el aire conocidas como PM2,5 (que miden 2,5 micrómetros o menos). Al ser inhaladas, estas diminutas partículas, a menudo tóxicas, pasan a través de las membranas de los pulmones y entran en el torrente sanguíneo. No siempre causan cáncer, pero están presentes por todas partes, ya que son un subproducto que se origina con la combustión del carbón. En China, las partículas PM2,5 son algo cotidiano.

La lección que aprendió Souvid sobre la contaminación se quedó grabada en su memoria y, años después, cuando comenzó a documentar el problema, se encontró con otro término extraño y triste que se da únicamente en China: las "aldeas del cáncer". Después, Souvid pasó varios meses recorriendo estas aldeas trágicas y regresó con esta serie de fotografías. Charlamos con él sobre contaminación, cáncer y esperanza.

Una fábrica de acero del Shougang Group a las afueras de Pekín, desde la que se vierten desechos a un lago seco.

VICE: ¿Podrías explicar qué es una "aldea de cáncer"?
Souvid Datta: Las aldeas de cáncer son aldeas cuya tierra y suministro de agua están contaminados con metales pesados, generalmente porque están rodeadas de fábricas de productos químicos o centrales eléctricas de carbón. Son aldeas donde todas las familias tienen al menos un integrante con cáncer o algún tipo de problema respiratorio.

Qué triste. ¿Cómo encontraste estos lugares?
Busqué información en algunas ONG y me enteré de algunos lugares viendo reportajes en las noticias locales, por las redes sociales y en Google Maps, pero el plan cambió en cuanto llegué. Muchas personas y ONG habían abandonado la lucha, y fue entonces cuando me di cuenta de que era un asunto muy grave que había que dar a conocer al mundo.

Un hombre de luto por la muerte de su hermano a las afueras de Xingtai.

¿Y qué hiciste?
Xingtai (en la región noreste) fue nombrada la ciudad más contaminada de China en 2013, por eso fue la primera ciudad que visité. No contaba con guía ni con traductor. Solo había una chica en el hotel que hablaba un poco de inglés y aceptó hacer de guía. Cuando llegamos a las afueras de la ciudad, encontramos a un hombre llamado Zhang Wei arrodillado junto a la tumba de su hermano, quien murió de cáncer de pulmón y por intoxicación de cromo. Escuché la historia de este hombre y tenía mucho sentido. Sirvió para reafirmar la razón por la que había viajado hasta ese lugar. Sentí que ahí había algo importante y que era mi deber compartirlo con todo el mundo.

¿La contaminación afectó tu salud?
A veces sufro alergia durante el verano. Pocos días después de haber llegado a Xingtai, comencé a esputar cosas raras. La saliva que escupía tenía un tono marrón. No puedo imaginar cómo debía de ser vivir ahí.

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¿Qué te dijeron los lugareños? ¿Accedieron a hablar contigo?
Sí, muchos están enfadados y quieren contar su historia. Fue algo que me sorprendió mucho. Antes de emprender mi camino, me advirtieron de que los lugareños no iban a hablar, pero en cuanto llegué a las zonas rurales, donde la contaminación es peor, me di cuenta de que la gente estaba indignada. Todos tenían algún conocido que estaba enfermo.

Guanyin ha estado luchando por un cambio desde que su esposo murió de cáncer de estómago hace dos años. Asegura que las autoridades la hostigan constantemente.

¿Hay represalias para la gente que denuncia?
Pues, en general, la gente se arriesga a que la intimiden o a que le den evasivas. Así es como el gobierno chino ha lidiado con el problema durante los últimos 15 años.

¿Alguna vez viste que silenciaran a alguien?
Estaba trabajando con una mujer llamada Wei Dongying, quien llevaba 17 años organizando campañas en contra del agua residual que vertían en su aldea. Dongying llevaba un registro de las personas que padecían cáncer y de dónde vivían, así como dónde tiraban los desechos las empresas. Tenía pruebas, como fotos y botellas con muestras de agua de color azul o verde. Cuando iba a reunirme con ella, me perdí. Acudí a una estación de bomberos con la esperanza de que me orientaran. Al principio fueron muy amables y trataron de ayudarme, pero en cuanto mencioné el nombre de esta mujer, llamaron a sus superiores, quienes me informaron de que Dongying había fallecido. Me dijeron que me fuera y que si se enteraban de que seguía buscándola, me iba a meter en un grave problema. Después logré dar con su domicilio. No llevaba ni cinco minutos allí cuando llegó la policía y confiscó mi equipo.

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Hablemos sobre las fotos. He notado que decidiste centrarte más en la gente que en los paisajes contaminados. ¿A qué se debe?
Me centré en la gente porque creo que hay muy pocas personas de mi edad están interesadas en el tema de la contaminación. Quizá es porque nos bombardean con imágenes del desastre, como bebés con máscaras de gas,la presencia de smog apocalíptico y esa clase de cosas, lo que provoca que nos distanciemos de la historia. Cuando analicé lo que me motivaba a ir a estos lugares, me di cuenta de que era la experiencia humana de lo que vivió mi amigo. Lo que me atraía era el trato que recibe la gente. Esa era la historia que quería contar.

Un trabajador debajo de una maqueta del gran distrito financiero central de Pekín.

¿Cuál ha sido la reacción de la gente al ver tus fotos?
Creo que la reacción principal ha sido de indignación, y me alegra. Es lo que quiero que provoque. La gente debería sentirse indignada al ver al pueblo luchando contra fuerzas corporativas increíblemente abstractas que les están quitando sus derechos más básicos, como el de tener acceso a agua potable.

¿Cómo reaccionó tu amigo que perdió a su hermano?
Su reacción fue muy alentadora. Ahora vive en Pekín y esta situación le afecta mucho, pero poco puede hacer para remediarla. Además, él proviene de una zona acomodada de China, donde la gente vive en casas bonitas con filtros de aire. La población de ese lugar no tiene idea de lo que les pasa a los habitantes de las aldeas pequeñas. Le alegró que encontrara y publicara esta información.

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Julian Morgans realizó la entrevista. Síguelo en Twitter.

Un hombre viendo el paisaje del distrito comercial de Shanghai.

Niños de la ciudad de Xingtai.

Mañana de invierno en Beijing.

Jaw long con sus amigos más bajitos. Las fotografías al fondo son de su padre y su tío, quienes murieron por problemas respiratorios.

El segundo vertedero clandestino más grande de Beijing.

Un lago artificial congelado en Xingtai. Se puede ver la basura a través del hielo.

Los desechos de las fábricas textiles suelen ser color azul o morado.

Un hombre buscando chatarra en Tianjin.

El amanecer visto sobre una fábrica textil en Ningbo.

Uno de los factores principales que contribuyen al problema de contaminación en China es el gran crecimiento de su población.

Los aldeanos que viven en la orilla del río Fenghua en Ninbo utilizan agua contaminada para lavar.

Trabajadores que viajan a diario desde Xingtai a Beijing.

Desechos de una fábrica en Yinzhou bombeados hacia un lago entre las tres y las cuatro de la mañana.

Jamyang, que se mudó a un barrio pobre de Beijing después de la muerte de su hijo y su esposo.