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Las páginas de delante

A inicios de los 90, un grupo de ambiciosos y gesticulantes italianos del norte le dijeron vaffanculo al gobierno central de Roma y formaron la Lega Nord (Liga Norte)
5.12.11

BEAR-B-Q
POR GIORGIO VISCARDINI A inicios de los 90, un grupo de ambiciosos y gesticulantes italianos del norte le dijeron vaffanculo al gobierno central de Roma y formaron la Lega Nord (Liga Norte), un volátil partido político que promueve el federalismo y la autonomía de la regiones alrededor del Valle del Po, a las que sus miembros conocen como Padania porque quieren sentirse especiales. La Lega, a la que la controversia no le resulta cosa extraña, acaparó titulares en julio cuando escenificó una protesta contra la reintroducción del oso pardo en los cercanos bosques de Trentino. La congregación fue interrumpida por las autoridades italianas, que confiscaron 50 kilos de (muy ilegal) carne de oso adquirida a un carnicero de Eslovenia. Han transcurrido unos meses pero la controversia no se ha disipado. Finalmente pudimos pillar por banda al senador electo Erminio Boso, un miembro vieja escuela de la Liga Norte, para hacerle unas cuantas preguntas al respecto. VICE: ¿En serio? ¿Una barbacoa de oso? ¿Cuál era la idea?
Senador Erminio Boso: Muy sencillo. Aún estamos en lucha contra la reintroducción del oso en Trentino. El plan de comer carne de oso era una provocación; a nosotros lo que nos importa es la situación que hay en el norte. En vez de eso, se presentó como una idea bárbara, incivilizada. Yo vivo en Trentino, y me deja perplejo que gente de ciudad me diga cómo tengo que vivir en mis montañas. Muy bien. Cuando los fachas empiezan a decir “No podéis comer osos”, es momento de plantarse firme.
La culpa es de este ecologismo falso que se ha apoderado de los italianos. Es falso porque no se basa en el amor a la naturaleza y la fauna, sino en el odio a la humanidad. ¿Cómo pueden esos ecologistas hablarme de caza? Preferirían que los animales se extinguieran a que sean cazados. En este caso parece que fueron desperdiciados.
Lo confiscaron todo. No pudimos hacer nuestra fiesta y tuvimos que tirar kilos y kilos de comida en perfecto estado. Fue un golpe ideológico disfrazado. Lo que de verdad me preocupa es que fue un compañero miembro de la Liga Norte, el senador Martini, el que envió a la policía para reventar nuestra fiesta. ¿Qué tal estaba el oso? ¿Llegó a probarlo?
Sí, ¡es delicioso! Un amigo mío cazaba osos en Canadá. Me trajo un pedazo de carne de grizzly y otro de oso negro. Unos canadienses le habían enseñado a hacerlo a la parrilla. Te digo que esa gente no tiene ni idea de lo maravillosa que es esta carne. Los verdaderos animales son ellos. Yo siempre digo que esos ecologistas son como las sandías: verdes por fuera y rojos por dentro, con algunas motitas negras flotando. Vaya, muy agudo.
Gracias.


LE HAN HECHO UN MUSEO A ARNOLD SCHWARZENEGGER
POR MATTHEW UHLMANN
FOTO CORTESÍA DE ARNOLD’S LIFE Bueno, al menos en esto sí estaremos todos de acuerdo, ¿no? Schwarzenegger hacía mucho que merecía tener su propio museo (no, el Planet Hollywood no cuenta). Este flagrante descuido cultural se corrigió el pasado 30 de julio—el cumpleaños de Arnold, obviamente—, cuando abrió puertas Arnie’s Life, gran nombre, mostrando a los visitantes una miríada de reliquias históricas. Lo único chungo para la gran mayoría es que el puto sitio está en su pueblo natal, Thal, en Austria. Conflictos de agenda impidieron que pudiera bendecir el edificio con su presencia hasta el pasado octubre. Sus responsables saltaron de alegría cuando él, el mismísimo Arnold, pudo por fin llevar a cabo una inspección de primera mano de la memorabilia expuesta en el museo, entre la que se cuenta una escultura en bronce de 2 metros y medio de su etapa culturista en la que no faltan ni las prominentes venas esteroideas ni el paquete abultado. Randy Jennings, presidente de thearnoldfans.com, nos dijo: “Es un momento de celebración para los fans de Arnold. No sólo tenemos un museo Schwarzenegger, un proyecto que se ha tardado años en realizar, sino que la ceremonia inaugural marcó también su esperado regreso… Este museo no se ha abierto para hacer promoción de Arnold. No es para la estrella ni para su imagen; es para sus fans. Arnold es eterno”. Estamos de acuerdo, Randy, pero en vez de otra secuela de Terminator, ¿podrías meterle a él y a Danny DeVito en una habitación y convencerles de que hagan una segunda parte de Los gemelos golpean dos veces? Junior era una mierda.

CAMPISTAS FELICES
POR HARRY CHEADLE
FOTO DE TAJI AMEEN Las protestas del movimiento Occupy Wall Street comenzaron en septiembre, vagamente inspiradas en la Primavera Árabe y bajo lo que, a primera vista, parece una premisa un poco tontorrona: vamos todos a apalancarnos en un parque del distrito financiero de Wall Street a ver si eso acaba con el capitalismo. La idea, contra pronóstico, caló lo suficiente como para que ahora se estén llevando a cabo protestas “Occupy” en varias ciudades del mundo, con gente en su mayoría joven durmiendo al raso, levantando pancartas y gritando cosas como “¡Los ricos son gilipollas y el mundo está jodido!” Durante las primeras semanas de la protesta Occupy Wall Street, presentadores televisivos, participantes en debates y demás tipos que se creen importantes hicieron gran hincapié en lo vagos que eran los objetivos de los ocupantes y en que carecían de “propuestas concretas”. Y, en líneas generales, es cierto. Obviamente quieren que los pobres sean menos pobres y que se impongan restricciones más estrictas al sistema financiero, pero cómo se supone que se va alcanzar eso no está más claro ahora que cuando empezaron las protestas. En mis visitas a Zuccotti Park, una parcela de hierba y árboles de propiedad particular que hace de base de operaciones del movimiento, encontré que lo único en concreto en que los manifestantes estaban de acuerdo era en que les gustaría quedarse allí. Más de un mes después del génesis de Occupy Wall Street, el objetivo parece seguir siendo el de continuar con la protesta a ver qué pasa. En este aspecto, están haciendo un buen trabajo. El 12 de octubre, por ejemplo, el alcalde Michael Bloomberg anunció que la policía de Nueva York expulsaría del parque a sus ocupantes para que pudiera limpiarse. Los ocupantes respondieron distribuyendo escobas y bolsas de basura, quedándose en pie toda la noche para barrer los desperdicios y dejar que la llovizna lavara el pavimento; dejaron escapar gritos de júbilo cuando la llovizna se convirtió en una lluvia intensa. Puede que no fuesen los trabajos de limpieza más efectivos y que a Bloomberg no le interesara tanto la higiene como encontrar una excusa para darles la patada a los ocupantes, pero intenta explicarle puntos de vista tan cínicos a un chaval con un letrero colgado al cuello que está de rodillas raspando pintura del suelo. Ann Coulter—a quien alguien sigue pagando para que diga y escriba cosas—calificó a Occupy Wall Street de “turba” y comparó la situación con las revoluciones francesa y rusa. Una de las cosas más estúpidas que nadie haya dicho del percal. Comparado con las violentas protestas que se están dando en Oriente Medio, la ocupación de Nueva York es como un resopón de medianoche en un dormitorio universitario. Aunque el movimiento ha difundido su “mensaje” en internet, la versión corpórea de Occupy Wall Street se ha convertido en un campamento; organizado y con una conciencia política, pero campamento, con cocina, cuerpo de seguridad y esporádicos conciertos (Jeff Mangum, Talib Kweli y otros han ofrecido conciertos improvisados para la multitud). Y aunque la ocupación de Zuccotti Park tiene aún pendiente influir en elecciones o provocar regulaciones bancarias, se ha convertido en un lugar agradable en el que pasar el rato aunque no tengas la cara de Abbie Hoffmann tatuada en una pierna. Allí he conocido a gente que apenas tiene genuinas opiniones políticas formadas, pero a la que le encanta dormir en una plaza. “Te levantas feliz de la hostia porque todo el mundo está la hostia de feliz”, me dijo uno. Si portar pancartas, xilografiar eslóganes comunistas en camisetas y dormir enrollado en lonas sucias te hace feliz, ¿importa algo si estás cambiando el mundo? En fin, que ya veremos qué pasa cuando empiece a nevar.


EL ARGOT DE OCCUPY WALL STREET: ASAMBLEA GENERAL
Así llaman los ocupantes a su reunión diaria, donde se debaten y votan asuntos vitales como “Queremos seguir aquí, ¿no?” y “Por favor, no caguéis en el suelo”. Suele durar horas. COMITÉS
De izquierdas como son, a los manifestantes les encanta dividirse en “grupos de trabajo”, creando comités para cosas como limpieza y sanidad (esta es importante), “acción directa”, comunicación y seguridad. Esta gente es, por lo general, más entregada y competente que los que se dejan caer por ahí, normalmente borrachos, y gritan “¡Puta sociedad!” y cosas por el estilo. El 99 POR CIENTO
Gente pobre y de clase media; es decir, los manifestantes y prácticamente cualquiera que conozcas, a menos que seas un ricacho. El 1 POR CIENTO
Los ricachos, o lo que es lo mismo, los malos. Puedes ser parte del 1% y no ser mal tipo, siempre y cuando te dejes ver en las protestas como hicieron Alec Baldwin y Russell Simmons. Hasta a los comunistas les encantan los famosos. EL MICRO DE LA GENTE
Los manifestantes no tienen permiso para llevar micrófonos, así que han improvisado un sistema en el que el grupo repite lo que sea que diga el que está hablando, fila por fila, para que lo sepa todo el mundo. Puede llegar a ser impresionante cuando se hace a gran escala, pero a menudo parece más un recital de poesía improvisada. CONTENCIÓN
Táctica policial consistente en acorralar a los manifestantes en espacios pequeños. Suelen usar redes para arrestarlos con más facilidad. EL 53 POR CIENTO
Una campaña en Tumblr en respuesta a los ocupantes: “Yo también soy pobre como una rata, hippies holgazanes, pero no me quejo. Y esto no cuenta como queja porque me estoy quejando de vuestras estúpidas quejas”. #OCCUPYWALLSTREET, #OWS, ETC.
Una serie de tags que gente en internet que nunca ha estado ni cerca de los manifestantes—usa para dar impresión de estar comprometidos. LOS MEDIOS VENDIDOS AL CAPITAL
Gente que escribe cosas tibias o negativas sobre los manifestantes.

EL VIEJO METESACA… EN INDONESIA
POR WILBERT L. COOPER
FOTO DE RUDY WICAKSONO En lo referente a encuentros sexuales, Indonesia parece estar atrapada en una era en la que comprar condones era algo embarazoso. Esto quizá se deba a que es el país con mayor población musulmana de todo el mundo; esto significa que es, simultáneamente, uno de los lugares más salidos y sexualmente reprimidos del planeta. Menos mal que hay personas como Zoya Amirin, una intelectualmente dotada indonesia cristiana que sabe que echar un buen polvo es esencial para la felicidad humana y no teme dar a conocer ese mensaje. Es, de hecho, la única sexóloga que hay en todo el país. El mes pasado, arriesgándose a provocar las iras de los fanáticos extremistas religiosos, Zoya lanzó un podcast llamado En la cama con Zoya, centrado en el sexo anal y las corridas en la cara. Bueno, no; en realidad se trata de algo de vocación más educativa, pero seguro que le suena a porno blasfemo a una población cuya educación sexual incluye lecciones como “la saliva de lagarto cura el sida” y “a los hombres les gusta colocarse abalorios bajo el prepucio”. Zoya califica de chorradas todo eso, y por eso la amamos y queremos difundir su mensaje. VICE: ¿Por qué a tantos indonesios les ofende el sexo? Puede que lo que necesiten sea practicarlo un poco más.
Zoya Amirin: Aquí hay mucha gente que cree que puede resolver los problemas sexuales del país con religiosidad. Muchos intentan persuadirme de que hable de moral en mi programa sobre educación sexual, pero yo no puedo hacer eso. Mi labor consiste en darle a la gente la información que necesita para tomar decisiones por sí misma. ¿Qué cosas raras les gustan a los indonesios hacer en la cama?
Hay mujeres que creen que estarán más jóvenes y tendrán una piel más tersa si se embadurnan la cara con esperma. Por supuesto, creen que el semen tiene ese efecto porque cuando se seca crea como una mascarilla tirante, pero no hay prueba científica de que el esperma en la cara te haga parecer más joven. ¿Recibes emails guarros?
Sí, pero cuando los recibo tengo la misma sensación que cuando algún chico me dice que tenía sueños húmedos conmigo cuando iba al instituto. No es que me sienta orgullosa, pero la mayoría de los tíos que me envían fotos de sus penes lo hacen porque creen que soy bonita y porque además soy sexóloga. No puedo decir que me ofenda, pero no deja de ser acoso. ¿Qué mensaje crees que tratan de comunicar con las fotos de sus pichas?
En realidad no buscan consejo médico; quieren que los puntúe. Me escriben, “¿Qué opinas de mi pene?” Mira, si crees que a tu pene le pasa algo, deberías consultar a un urólogo. Mis amigos hacen bromas con que deberíamos abrir una web y publicar las fotos que me envían, pero en Indonesia probablemente la prohibirían.


RINOCIDIO
POR HARRY CHEADLE

Foto de AP/Tawanda Mudimu

La gente es imbécil al enésimo grado, y esa es la razón de que la religión y la superstición sigan ahí a pesar de lo que la ciencia moderna nos quiera descubrir. Tomemos como ejemplo la centenaria práctica asiática de consumir cuernos de rinoceronte adulto como remedio para todo, del dolor de cabeza a la posesión demoníaca. Los vietnamitas incluso creen que puede curar el cáncer, lo cual ha llevado a un alarmante aumento de la caza furtiva del rinoceronte sudafricano: a mediados de octubre ya llevaban 324. La cosa funciona así: los furtivos le disparan al inocente animal con un pistolón así de grande, le cortan el cuerno, lo venden en el mercado negro a 1.000 dólares la onza y dejan su corpachón de dos toneladas ahí para que se pudra. Su caza es legal bajo la supervisión de una agencia de conservación surafricana, pero hay tantos agujeros legales que el gobierno está sopesando la prohibición total. Sudáfrica ha intensificado sus métodos de hacer cumplir la ley. Por ejemplo, “Lucky” Maseko, conocido cazador de cuernos, recibió un disparo de la policía cuando se dirigía a la Reserva Natural de Songimvelo. Otra brillante idea ha sido inyectar veneno en los cuernos de los rinocerontes, lo cual, se supone, pondría muy enfermo a quien lo consumiera. Sin embargo, en la práctica nunca se ha hecho porque, bueno, ¿alguna vez habéis intentado inyectar algo en el cuerno de un rinoceronte? No parece fácil. La única solución real al problema de los furtivos es, por supuesto, acabar con la demanda de cuernos. Afortunadamente, diplomáticos vietnamitas y surafricanos parece que van en la dirección correcta. Se reunieron en septiembre para hablar del problema, y uno de los participantes vietnamitas, solemne él, declaró a la prensa: “Tenemos que acabar con la falsa creencia de que los cuernos de rinoceronte pueden curar el cáncer”. En serio, eso dijo.