Del primer rave en México al final del Love Parade

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Del primer rave en México al final del Love Parade

Platicamos DJ Chrysler, una leyenda de la escena mexicana, para que nos diera una lección de historia electrónica.
24.11.15

La música electrónica, lo crean o no, lleva poco más de 30 años en desarrollo; que haya llegado recientemente al mainstream es otra cosa. A veces hay que voltear hacia el pasado para entender por qué hoy gozamos de fiestas con DJs internacionales, cada fin de semana, o festivales como el EDC. Hubo una época, no muy lejana, donde ser DJ era malentendido y hasta estigmatizado; conseguir equipo o discos era una auténtica odisea. Pero, ¿qué les cuento yo? Esa época me tocó apenas de refilón pero el personaje de quién vamos a hablar hoy, no sólo vivió dicha época sino que la estelarizó como una auténtica reina de la noche, hablamos de DJ Chrysler.

THUMP: En una época en la que poco se sabía de la existencia del DJ, ¿por qué decidiste dedicarte a ello?

DJ Chrysler: Comencé a interesarme por la música electrónica porque empecé musicalizando piezas teatrales y para-teatrales, performances en los que participaba también Ubú Encadenado con música de Walter Carlos y Pierre Henri, por citar algunos. En cuanto al videoarte, realicé una pieza con la colaboración de queridos y prestigiados músicos de rock y punk que experimentaban con la electrónica como Alfonso André, Walter Smidth, Carlos Robledo, Humberto Alvarez, Carlos Alvarado y Dr. Fanatik que interpreté visualmente en una pieza 'Minimaldad' de 1989.

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Fuiste uno de los pioneros en integrar el videoarte a tus sets, ¿en ese proceso tecnológico tuviste contacto con otros artistas como Pola Weiss?

Conozco el trabajo de Pola Weiss, personalmente no, pero sí a artistas visuales que incursionaban en el videoarte como Gabriel Orozco, con quién estuvimos en una exposición colectiva de videoarte en The Bronx Museum of the Arts en Nueva York.

Después de deambular por casi todo el circuito oficial y alternativo de arte: Museo de la Ciudad de México, Centro Cultural Santo Domingo, La Quiñonera, edificio Balmori, Salón dos Aztecas, el legendario Bar el 9, el L.U.C.C. Saint Jerome Quebec, Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca y cuanta galería alternativa aparecía. Fue a principios de los 90 cuando encontré en el rave el medio idóneo, inmediato, masivo y menos snob, para exhibir mis piezas.

¿Cómo le explicabas a tus compañeros de escuela que eras DJ sin que pusieran cara de "eso qué es"?

Inicié mi carrera de DJ después de concluir la de Diseño de la Comunicación Gráfica en la UAM. La cara de "eso qué es" la ponían al mencionarles Lonesco, Becket Jarry, Happenning, Performance, Fluxus, Anti rock, deconstrucción, Kraftwerk.

¿Cuáles fueron los grandes clubes de los70s y 80s?

Los que tuve la oportunidad de conocer en los 80, fueron Hip 70 en el sur, Catedral del Punk y New Wave, el legendario Bar el 9 en la Zona Rosa –donde los viernes hacían fiestas Acid House a cargo de Alejandro Todd–, el Dinnamo donde Pepe Silva y Maurizio mezclaban lo nuevo de Front 242 y Wax Trax; el Tuttifrutti, también en el norte de la ciudad, en donde se programaba desde Ann Clark a Tuxedo Moon, algo de Techno y grupos en vivo como los pionerísimos y admirados Década Dos.

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¿Era complicado conseguir una tornamesa y equipo decente para tocar?

En mi caso no era complicado, ¡simplemente era imposible! Por eso me apropiaba de la cabina cuando podía, en clubes y fiestas caseras, para hacer escuchar mis primeros discos.

Tema obligado: El rave, ¿cómo llegó realmente a México?

Llegó como por ósmosis. A principio de los 90 se estaban generando eventos y fiestas alternativas, algunas caseras y otras bien producidas. Entre las que recuerdo y participé están: The Killer Nigth en el Bar Catacumbas del Centro –organizada por Tobi Temple, DJ Pitti Mariscal y DJ Pellettier. Semanas después se realizó lo que se considera como el primer rave masivo de México en la fábrica Eureka, ahora Museo del Niño, organizada por Xavier Fux, entre otros.

Noche en la fábrica Eureka

¿Cuáles eran los raves a los que había que ir sí o sí?

Era un fenómeno cultural que se estaba gestando en todo el mundo (a pesar de que no existían las redes sociales), era algo nuevo tanto para el público como para los que estábamos detrás del escenario. El factor sorpresa generó memorables eventos a los que acudía la gente enterándose por medio de flyers, algunos verdaderas maravillas, entre los que destacan los realizados por Martín Parra. Había que ir a los eventos que anunciaba Mauricio Rojas en su programa Nexxus. Al Expotechno y los Ecosistemas en el Parque Ecológico de Xochimilco. Los que Mar T 9000 y Acoustic Project hacían en la fábrica de Lomas de Sotelo. Los Aceite, uno en el Poliforum Siqueiros y otro en la Arena México. Los que se realizaban en el fantástico Medusas o los de casas rentadas en la Condesa. A las dos Glitter Garden en una mansión de Lomas Altas, organizada por Dhyan Pritamo y yo. En Tequesquitengo, Cocoyoc, Tepoztlan, Acapulco, en la gruta de Teohtihuacan, también sucedieron importantes eventos.

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¿El cine Opera realmente fue un escenario importante para la música electrónica?

Sí, al ser una locación increíble, tanto por su tamaño como por la belleza del lugar. Fue el lugar idóneo para que diversos productores hicieran su agosto, pero también el abandonadísimo Cine Colonial dio cabida a producciones como Líbido.

Debería haber más temores, más raves como en los noventa

¿Cómo fue que tu y Klang llegaron a tocar a la que alguna vez fue la tierra prometida para los electrónicos: el Love Parade?

Fue gracias a Arturo Saucedo. Junto con Carlos Becerra, en su Arteria Producciones, producen el festival Tecnogeist, el primero en el Zócalo.

Y el segundo, en el Monumento a la Revolución, en donde tuve el gusto de ser incluido para cerrar el evento que terminó en saldo blanco a las 7:00 AM.

William Röttger (QEPD), co-fundador –junto con Dr. Motte– del Love Parade de Berlín y propietario de la disquera Electric Kigdom, fue quién atestiguó todo el festival. Junto con Arturo Saucedo decidieron quiénes participarían en los Love Parade de Berlín; agradezco profundamente mi inclusión en tan significativo evento. Como parte del elenco de Arteria Producciones, tuve el gusto de participar en dos ocaciones en el Love Parade de Berlín 2001 y 2003. También en el club Citta de Tokio, en el festival Mayday de Dortmund y junto con mis amigos, DJ Klang y DJ Ramiro Puente, en el festival Tecnogeist de Servia, la Fiesta Lovenation de Berlín y, junto con Ollin Zelle, Klang y Puente, en el lengendario Club Tresor .

De 2002 a 2004 se realizó la edición del Love Parade en México. Poco antes de que Andrés Manuel López Obrador bloqueara la Avenida Reforma en 2006, el Love Parade abandonó la Ciudad de México porque afectaba la movilidad en la ciudad. ¿En esta decisión existió un trasfondo político?

Sí hubo un trasfondo político ya que los que gobernaban el D.F. no pensaban en el poder de convocatoria de dichos festivales y les dio miedo. En la edición del 2003 cancelaron el evento unos días antes de su realización, ya con algunos DJs internacionales en la ciudad. Arturo Saucedo, arriesgada y valientemente, cambió el concepto de festival musical internacional a una manifestación pública –a lo que todo mexicano tenemos derecho– y así fue como se realizó ese evento apelando a la civilidad de los participantes y a lo que decidieran hacer las autoridades, tolerar el evento o reprimirlo.

Actualmente no hay es alguien se tome el trabajo de realizar un proyecto tan complicado como lo fueron esos festivales; no sólo se trataba del concierto, también había conferencias y exposiciones en donde participaron: el Instituto Goethe, el Claustro de Sor Juana y el Laboratorio Arte Alameda. Hablando del bloqueo de la Avenida Reforma, cabe mencionar que Martín Parra, Síntoma y yo participamos, en lo personal no sé porqué acepté ya que no comulgo con la filosofía del Sr. Obrador.

En 2010 ocurrió la famosa tragedia que llevó a su fin la fiesta del amor y coincidió con el cambio generacional, hacia los horrores el EDM. Como parte de la generación que realmente trabajó para forjar una escena electrónica en México, ¿qué sientes acerca de la nueva camada de DJs de menos de 30 años?

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Mis respetos para todo aquel que se ponga enfrente de un público para mezclar música. Independientemente de la edad y los recursos tecnológicos, no tiendo a satanizar los géneros musicales. Pienso que hay público para todo y es respetable. Si hay quienes disfrutan y encuentran virtuosismo a un sujeto que arroja pasteles al público en el concepto como de desmadre de la secundaria, acompañado de efectos musicales muy primitivos, allá ellos. Me parece intrascendente y el tiempo lo dirá. Coincidido en que esa tragedia en Berlín coincidió con el advenimiento de esta maldición comercial llamada EDM (que bueno que no satanizo , ¿verdad?).

Tengo 19 años y no sabía del Love Parade

¿Cómo tomaste el final del Love Parade?

Fue terrible y fue la crónica de una muerte anunciada. Para mí el Love Parade dejó de serlo en 2006, cuando ya no se realizó en Berlín en el histórico y emblemático Tiergarten –con sus 6 kilómetros de longitud– en donde alrededor de 1 millón de personas disfrutaron de la cultura musical que reunió a disqueras independientes, clubes y DJs, año tras año, resultando en saldo blanco. Después de eso, Love Parade fue vendido como franquicia y se convirtió en un evento eminentemente comercial. Fuera de su sede original, hizo un recorrido en lugares que no se comparaban, ni tenían la capacidad de recibir a tanta gente, teniendo el trágico resultado que todos conocemos.

¿Resucitará el Love Parade como lo hizo el vinilo? Es algo que muchos idealistas esperamos.

¿Cómo te sientes al saber que Tresor, lugar donde alguna vez tocaste, se convertirá en un museo dedicado al techno? ¿Crees que algún día podamos seguir el ejemplo de Alemania y tener un museo dedicado a nuestra historia en la música electrónica?

Me siento orgulloso de haber tenido la oportunidad de mezclar en Tresor, en su histórica locación original, en una noche de DJs mexicanos. Saber que se convertirá en museo es una maravilla. Berlín que tiene una larga historia en cuanto al techno se refiere, definitivamente merece un museo así; en cuanto a México creo que todavía no se consolida una escena real, sólo pequeños escenarios, muy valiosos algunos pero que todavía no se juntan para conformarla. No hay una cultura de clubes que sustenten esa escena, promotores que se liberen de la exclusión, y publicaciones serias que no hagan listas de DJs con sus amigos. Espero que con el tiempo, en la ciudad que tiene más museos del mundo, a alguien se le ocurra ésta iniciativa.

Del Love Parade al Berghain: Berlín es el paraíso del techno

¿Qué te falta hacer en tu carrera electrónica?

La carrera de DJ nunca acaba, me faltan muchos escenarios por recorrer, públicos que deleitar, géneros que explorar; siento de hecho, que estoy empezando .

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¿Qué es lo que estará haciendo DJ Chrysler en 2016?

Quiero retomar mi raquítica producción musical, también tocaré puertas (espero no estén tapiadas) para volver a la radio FM como en el 95, cuando tuve mi programa de radio: Euphoria, performance radiofónico en WFM; fue el primer programa de radio donde mezclaban con vinyl en vivo. Paralelamente quiero presentar mi exposición pictórica El evangélio según DJ Chrysler,en la cual llevo trabajando un par de años.

No se ustedes, pero después de esta entrevista, ya puedo morir en paz. Me faltaba en mi currículum para realmente entender cómo era la música electrónica antes de que yo descubriera de qué se trataba. El maestro ha hablado y a mí sólo me resta pedirles que sigan escuchando los proyectos de una leyenda orgullosamente mexicana.

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_Minerva está headbangueando con su playera del Love Parade en México. Ella está _en Twitter.