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HiedraH o el perreo según Foucault: Moviendo el culo para liberar la opresión de los cuerpos

Queers, lesbianas, gays, heteros, trans y más, bailando contra lo que las etiquetas hacen de nosotros.
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Michel Focault: Filósofo francés que intentó mostrar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian a lo largo de la historia. Aportó nuevos conceptos que desafiaron las convicciones de la gente sobre la cárcel, la policía, la seguridad, el cuidado de los enfermos mentales, los derechos de los homosexuales y el bienestar.

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***

Una escena de una noche cualquiera al salir del subterráneo en Buenos Aires, capital argentina. Mientras subes las escaleras cruzas un hombre judío de bucles y barba, vestido a la ortodoxa. Te detienes para cruzar la avenida y una familia musulmana aguarda junto a ti por el cambio del semáforo. Ella viste una Kiyab negra que sólo le descubre los ojos y su esposo una Jubah larga y clara. Lleva en sus brazos a un niño. Entran a un hotel. La noche cae lenta, húmeda. Aparecen los primeros pepenadores, las chicas de las esquinas, las tiendas bajan sus cortinas metálicas al unísono, el tránsito fluye rápido y deja tras de sí un mash-up de humo, reggaetón, bocinas, cumbia, rock.

Este collage urbano tiene su ombligo en un timbre de la Avenida Corrientes y Thump tocó el timbre. Abrieron Ybán, Nahuel y La Pum a.k.a Rtumb4, alma y pulso de Hiedrah.

¿Un club de baile? ¿Una fiesta de DJs? ¿Un emblema de la Buenos Aires cosmopolita? Sí a todo, y agreguemos: un punto de resistencia. Estamos hablando de un espacio de expresión corporal organizado para resistir políticas culturales jurásicas y combatir todo aquel discurso que estigmatice, encasille y discrimine. Un lugar donde puedan coexistir la kiyab con los bucles con los pepenadores con las prostitutas con la "cumbia turra" con el world bass con el reggaetón: el baile como finta a dispositivos de opresión; o el perreo según Focault.

THUMP: Hiedrah se define a sí misma como un "club de baile" más que una fiesta ¿Por qué?

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Ybán: Nos consideramos un frente de militancia social. Lo que hacemos con HiedraH es, por un lado, generar un lugar de libertad, tratar de abrir un espacio donde los prejuicios discriminatorios no funcionen ¿Eres puto y escuchas cumbia? Perfecto. Creemos que los géneros musicales pueden llevar implícitos una etiqueta que cataloga y genera patrones de conducta en las personas. Entonces un "rockero" tiene que ser así, alguien que escucha techno no puede ir a un lugar de reggaetón, un gay tiene que escuchar tal género e ir a tales lugares. Hay mucha violencia que está implícita y actúa sobre nosotros sin que nos demos cuenta. HiedraH trata de que todo eso quede de la pista para afuera. Que te "montes" en la etiqueta del otro y celebres esa diferencia. Por otro lado, HiedraH también es una crítica a una forma de gestionar la cultura promovida por gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro trabajo no sigue la lógica comercial en la que funcionan muchos espacios de la noche, que tiene un interés exclusivamente económico y están regidos por la heteronormatividad: hay lugares de gays, de lesbianas, de heterosexuales. Somos un club porque tenemos otros valores que tienen más que ver con ciertas necesidades sociales que con lo económico.

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Nahuel: Sentimos que había una necesidad latente muy fuerte. Mucha gente que necesitaba un lugar donde pudiera ser lo que diablos quisiera sin sentirse desprotegido. Entonces nos comprometimos como espacio de baile para lograr una recreación fuera de toda violencia. Cada persona necesita su tiempo para trabajar, para la familia y para la recreación. Y no poder ser uno mismo sin que te hagan sentir raro es frustrante. Es una mierda que se va acumulando.

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Si para ustedes hay géneros que pueden condicionar la mirada de las personas, ¿cómo musicalizan sus fiestas?

Ybán: En Argentina ritmos hegemónicos como la cumbia, el techno, el dance o el house existen mayormente por separado y terminan por generar una etiqueta mental en las personas que no van a lugares que no sean de tal o cual género. Si esa elección es consciente, está todo bien, los géneros no son negativos por naturaleza. Pero uno tiene que ser consciente de su elección. Porque si no está naturalizando una forma de ser que no tiene nada de natural. Entonces lo que hace HiedraH no es poner un bloque de cumbia, uno de dance y uno de ritmos africanos. Mezclamos todo, nos apropiamos de los ritmos y devenimos danza. Devenir danza es algo fundamental. Ahí las etiquetas no sea anulan, se mezclan y se celebran. Por eso a HiedraH pueden venir transexuales, travestis, locas, heteros. ¡Hemos visto cada uno que entraba en plan macho y después la veías perreando como una loca!

Nahuel: Recuerdo a un DJ boliviano que invitamos en una ocasión. El chavo no podía creer que la gente estuviera bailando una saya boliviana. Imagínate que él viene de una crianza en La Paz, donde la saya tiene toda un trasfondo histórico tremendo y llega a un sótano de Buenos Aires donde se la baila con locura. ¿Por qué no? Ahí está la liberación de la etiqueta o de lo que se espera que pase con una música. Se trata de ver a qué convenciones estamos atados y tratar de ganarles. Nadie es del todo libre en una sociedad regida por el machismo e intentamos defender una libertad que proponemos desde varios lugares. Entre ellos, la música.

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Pum: Incluso nuestra identidad musical es transformable. Yo puedo pasar una música durante alguna fiesta y en la siguiente pasar algo distinto. Experimentar, probar. Como hablaba la otra vez con un amigo: yo quiero que mi crew sea el mundo. No quedarme en un lugar y repetirme en algo. Conocer, mezclar, llevar sonidos nuevos y que eso se vaya acomodando. Alguien me dijo una vez que HiedraH es como una casa donde suenan todos los ritmos villeros del mundo. Me encantó.

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Michel Focault: Filósofo francés que intentó mostrar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian a lo largo de la historia. Aportó nuevos conceptos que desafiaron las convicciones de la gente sobre la cárcel, la policía, la seguridad, el cuidado de los enfermos mentales, los derechos de los homosexuales y el bienestar.

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Una escena de una noche cualquiera al salir del subterráneo en Buenos Aires, capital argentina. Mientras subes las escaleras cruzas un hombre judío de bucles y barba, vestido a la ortodoxa. Te detienes para cruzar la avenida y una familia musulmana aguarda junto a ti por el cambio del semáforo. Ella viste una Kiyab negra que sólo le descubre los ojos y su esposo una Jubah larga y clara. Lleva en sus brazos a un niño. Entran a un hotel. La noche cae lenta, húmeda. Aparecen los primeros pepenadores, las chicas de las esquinas, las tiendas bajan sus cortinas metálicas al unísono, el tránsito fluye rápido y deja tras de sí un mash-up de humo, reggaetón, bocinas, cumbia, rock.

Este collage urbano tiene su ombligo en un timbre de la Avenida Corrientes y Thump tocó el timbre. Abrieron Ybán, Nahuel y La Pum a.k.a Rtumb4, alma y pulso de Hiedrah.

¿Un club de baile? ¿Una fiesta de DJs? ¿Un emblema de la Buenos Aires cosmopolita? Sí a todo, y agreguemos: un punto de resistencia. Estamos hablando de un espacio de expresión corporal organizado para resistir políticas culturales jurásicas y combatir todo aquel discurso que estigmatice, encasille y discrimine. Un lugar donde puedan coexistir la kiyab con los bucles con los pepenadores con las prostitutas con la "cumbia turra" con el world bass con el reggaetón: el baile como finta a dispositivos de opresión; o el perreo según Focault.


THUMP: Hiedrah se define a sí misma como un "club de baile" más que una fiesta ¿Por qué?

Ybán: Nos consideramos un frente de militancia social. Lo que hacemos con HiedraH es, por un lado, generar un lugar de libertad, tratar de abrir un espacio donde los prejuicios discriminatorios no funcionen ¿Eres puto y escuchas cumbia? Perfecto. Creemos que los géneros musicales pueden llevar implícitos una etiqueta que cataloga y genera patrones de conducta en las personas. Entonces un "rockero" tiene que ser así, alguien que escucha techno no puede ir a un lugar de reggaetón, un gay tiene que escuchar tal género e ir a tales lugares. Hay mucha violencia que está implícita y actúa sobre nosotros sin que nos demos cuenta. HiedraH trata de que todo eso quede de la pista para afuera. Que te "montes" en la etiqueta del otro y celebres esa diferencia. Por otro lado, HiedraH también es una crítica a una forma de gestionar la cultura promovida por gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro trabajo no sigue la lógica comercial en la que funcionan muchos espacios de la noche, que tiene un interés exclusivamente económico y están regidos por la heteronormatividad: hay lugares de gays, de lesbianas, de heterosexuales. Somos un club porque tenemos otros valores que tienen más que ver con ciertas necesidades sociales que con lo económico.

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Nahuel: Sentimos que había una necesidad latente muy fuerte. Mucha gente que necesitaba un lugar donde pudiera ser lo que diablos quisiera sin sentirse desprotegido. Entonces nos comprometimos como espacio de baile para lograr una recreación fuera de toda violencia. Cada persona necesita su tiempo para trabajar, para la familia y para la recreación. Y no poder ser uno mismo sin que te hagan sentir raro es frustrante. Es una mierda que se va acumulando.

Si para ustedes hay géneros que pueden condicionar la mirada de las personas, ¿cómo musicalizan sus fiestas?

Ybán: En Argentina ritmos hegemónicos como la cumbia, el techno, el dance o el house existen mayormente por separado y terminan por generar una etiqueta mental en las personas que no van a lugares que no sean de tal o cual género. Si esa elección es consciente, está todo bien, los géneros no son negativos por naturaleza. Pero uno tiene que ser consciente de su elección. Porque si no está naturalizando una forma de ser que no tiene nada de natural. Entonces lo que hace HiedraH no es poner un bloque de cumbia, uno de dance y uno de ritmos africanos. Mezclamos todo, nos apropiamos de los ritmos y devenimos danza. Devenir danza es algo fundamental. Ahí las etiquetas no sea anulan, se mezclan y se celebran. Por eso a HiedraH pueden venir transexuales, travestis, locas, heteros. ¡Hemos visto cada uno que entraba en plan macho y después la veías perreando como una loca!

Nahuel: Recuerdo a un DJ boliviano que invitamos en una ocasión. El chavo no podía creer que la gente estuviera bailando una saya boliviana. Imagínate que él viene de una crianza en La Paz, donde la saya tiene toda un trasfondo histórico tremendo y llega a un sótano de Buenos Aires donde se la baila con locura. ¿Por qué no? Ahí está la liberación de la etiqueta o de lo que se espera que pase con una música. Se trata de ver a qué convenciones estamos atados y tratar de ganarles. Nadie es del todo libre en una sociedad regida por el machismo e intentamos defender una libertad que proponemos desde varios lugares. Entre ellos, la música.

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Pum: Incluso nuestra identidad musical es transformable. Yo puedo pasar una música durante alguna fiesta y en la siguiente pasar algo distinto. Experimentar, probar. Como hablaba la otra vez con un amigo: yo quiero que mi crew sea el mundo. No quedarme en un lugar y repetirme en algo. Conocer, mezclar, llevar sonidos nuevos y que eso se vaya acomodando. Alguien me dijo una vez que HiedraH es como una casa donde suenan todos los ritmos villeros del mundo. Me encantó.

Teniendo en cuenta las motivaciones políticas de HiedraH, ¿Cuáles son sus próximos pasos?

Ybán: Por lo que significa producir algo como HiedraH tratamos de no mirar más allá del próximo mes y concentrarnos en la próxima fiesta o en objetivos de corto plazo. Sabemos que del 20 a 23 vamos a formar parte de un congreso de colectivos culturales organizado por Escena Política [Nota del Redactor: Escena Política es un colectivo de activismo cultural organizado para transformar las políticas públicas ligadas al arte en Buenos Aires] y que a principios noviembre tenemos otra HiedraH. El congreso va a estar genial. Va a haber muchísimas charlas y talleres relativos a la gestión cultural y va a participar gente increíble de la cultura. Nosotros colaboraremos con alguna charla y con el cierre que va a ser con música y baile en la calle. Una de las ideas principales de este encuentro será trabajar para una ley que cambie la forma de gestionar las actividades culturales y nos permita vivir de lo que hacemos.

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Pum: Cuando HiedraH terminó de formar su discurso y de tomar su posición política hubo algunos que nos escribían al Facebook: "Hey, eran más chévere cuando no hablaban de política". Nosotros formamos parte de una realidad socioeconómica de la que no nos podemos evadir. Y menos cosas que están pasando hoy en Argentina. Que tenemos un presidente totalmente de derecha y que a las mujeres nos están cagando a palos [NdR: la última movilización en defensa de los derechos de la mujer fue reprimida por la policía]. Si no salimos a decir lo que tenemos que decir ahora, ¿cuándo? Hay mucho de lo que ocuparse como para quedarte sólo con una fiesta.

Entonces podemos esperar más acciones políticas de Hiedrah...

Ybán: Una de las cosas que hace tiempo queremos hacer es salir de la Ciudad de Buenos Aires y llevar la fiesta a distintos barrios o a otras provincias. Pensamos quizás llevarla a Chaco [NdR: provincia argentina no exactamente conocida por su apertura mental] para seguir trabajando nuestro mensaje y abriendo espacios de libertad. Si a veces en una capital como Buenos Aires ser gay es mal visto en algunos lugares, que llegue un puto con trencitas y se ponga a mover el culo en una provincia como Chaco... algo seguro va a pasar.

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Ybán: Por lo que significa producir algo como HiedraH tratamos de no mirar más allá del próximo mes y concentrarnos en la próxima fiesta o en objetivos de corto plazo. Sabemos que del 20 a 23 vamos a formar parte de un congreso de colectivos culturales organizado por Escena Política [Nota del Redactor: Escena Política es un colectivo de activismo cultural organizado para transformar las políticas públicas ligadas al arte en Buenos Aires] y que a principios noviembre tenemos otra HiedraH. El congreso va a estar genial. Va a haber muchísimas charlas y talleres relativos a la gestión cultural y va a participar gente increíble de la cultura. Nosotros colaboraremos con alguna charla y con el cierre que va a ser con música y baile en la calle. Una de las ideas principales de este encuentro será trabajar para una ley que cambie la forma de gestionar las actividades culturales y nos permita vivir de lo que hacemos.

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Pum: Cuando HiedraH terminó de formar su discurso y de tomar su posición política hubo algunos que nos escribían al Facebook: "Hey, eran más chévere cuando no hablaban de política". Nosotros formamos parte de una realidad socioeconómica de la que no nos podemos evadir. Y menos cosas que están pasando hoy en Argentina. Que tenemos un presidente totalmente de derecha y que a las mujeres nos están cagando a palos [NdR: la última movilización en defensa de los derechos de la mujer fue reprimida por la policía]. Si no salimos a decir lo que tenemos que decir ahora, ¿cuándo? Hay mucho de lo que ocuparse como para quedarte sólo con una fiesta.

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Michel Focault: Filósofo francés que intentó mostrar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian a lo largo de la historia. Aportó nuevos conceptos que desafiaron las convicciones de la gente sobre la cárcel, la policía, la seguridad, el cuidado de los enfermos mentales, los derechos de los homosexuales y el bienestar.

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Una escena de una noche cualquiera al salir del subterráneo en Buenos Aires, capital argentina. Mientras subes las escaleras cruzas un hombre judío de bucles y barba, vestido a la ortodoxa. Te detienes para cruzar la avenida y una familia musulmana aguarda junto a ti por el cambio del semáforo. Ella viste una Kiyab negra que sólo le descubre los ojos y su esposo una Jubah larga y clara. Lleva en sus brazos a un niño. Entran a un hotel. La noche cae lenta, húmeda. Aparecen los primeros pepenadores, las chicas de las esquinas, las tiendas bajan sus cortinas metálicas al unísono, el tránsito fluye rápido y deja tras de sí un mash-up de humo, reggaetón, bocinas, cumbia, rock.

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¿Un club de baile? ¿Una fiesta de DJs? ¿Un emblema de la Buenos Aires cosmopolita? Sí a todo, y agreguemos: un punto de resistencia. Estamos hablando de un espacio de expresión corporal organizado para resistir políticas culturales jurásicas y combatir todo aquel discurso que estigmatice, encasille y discrimine. Un lugar donde puedan coexistir la kiyab con los bucles con los pepenadores con las prostitutas con la "cumbia turra" con el world bass con el reggaetón: el baile como finta a dispositivos de opresión; o el perreo según Focault.


THUMP: Hiedrah se define a sí misma como un "club de baile" más que una fiesta ¿Por qué?

Ybán: Nos consideramos un frente de militancia social. Lo que hacemos con HiedraH es, por un lado, generar un lugar de libertad, tratar de abrir un espacio donde los prejuicios discriminatorios no funcionen ¿Eres puto y escuchas cumbia? Perfecto. Creemos que los géneros musicales pueden llevar implícitos una etiqueta que cataloga y genera patrones de conducta en las personas. Entonces un "rockero" tiene que ser así, alguien que escucha techno no puede ir a un lugar de reggaetón, un gay tiene que escuchar tal género e ir a tales lugares. Hay mucha violencia que está implícita y actúa sobre nosotros sin que nos demos cuenta. HiedraH trata de que todo eso quede de la pista para afuera. Que te "montes" en la etiqueta del otro y celebres esa diferencia. Por otro lado, HiedraH también es una crítica a una forma de gestionar la cultura promovida por gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro trabajo no sigue la lógica comercial en la que funcionan muchos espacios de la noche, que tiene un interés exclusivamente económico y están regidos por la heteronormatividad: hay lugares de gays, de lesbianas, de heterosexuales. Somos un club porque tenemos otros valores que tienen más que ver con ciertas necesidades sociales que con lo económico.

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Nahuel: Sentimos que había una necesidad latente muy fuerte. Mucha gente que necesitaba un lugar donde pudiera ser lo que diablos quisiera sin sentirse desprotegido. Entonces nos comprometimos como espacio de baile para lograr una recreación fuera de toda violencia. Cada persona necesita su tiempo para trabajar, para la familia y para la recreación. Y no poder ser uno mismo sin que te hagan sentir raro es frustrante. Es una mierda que se va acumulando.

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Ybán: En Argentina ritmos hegemónicos como la cumbia, el techno, el dance o el house existen mayormente por separado y terminan por generar una etiqueta mental en las personas que no van a lugares que no sean de tal o cual género. Si esa elección es consciente, está todo bien, los géneros no son negativos por naturaleza. Pero uno tiene que ser consciente de su elección. Porque si no está naturalizando una forma de ser que no tiene nada de natural. Entonces lo que hace HiedraH no es poner un bloque de cumbia, uno de dance y uno de ritmos africanos. Mezclamos todo, nos apropiamos de los ritmos y devenimos danza. Devenir danza es algo fundamental. Ahí las etiquetas no sea anulan, se mezclan y se celebran. Por eso a HiedraH pueden venir transexuales, travestis, locas, heteros. ¡Hemos visto cada uno que entraba en plan macho y después la veías perreando como una loca!

Nahuel: Recuerdo a un DJ boliviano que invitamos en una ocasión. El chavo no podía creer que la gente estuviera bailando una saya boliviana. Imagínate que él viene de una crianza en La Paz, donde la saya tiene toda un trasfondo histórico tremendo y llega a un sótano de Buenos Aires donde se la baila con locura. ¿Por qué no? Ahí está la liberación de la etiqueta o de lo que se espera que pase con una música. Se trata de ver a qué convenciones estamos atados y tratar de ganarles. Nadie es del todo libre en una sociedad regida por el machismo e intentamos defender una libertad que proponemos desde varios lugares. Entre ellos, la música.

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Ybán: Por lo que significa producir algo como HiedraH tratamos de no mirar más allá del próximo mes y concentrarnos en la próxima fiesta o en objetivos de corto plazo. Sabemos que del 20 a 23 vamos a formar parte de un congreso de colectivos culturales organizado por Escena Política [Nota del Redactor: Escena Política es un colectivo de activismo cultural organizado para transformar las políticas públicas ligadas al arte en Buenos Aires] y que a principios noviembre tenemos otra HiedraH. El congreso va a estar genial. Va a haber muchísimas charlas y talleres relativos a la gestión cultural y va a participar gente increíble de la cultura. Nosotros colaboraremos con alguna charla y con el cierre que va a ser con música y baile en la calle. Una de las ideas principales de este encuentro será trabajar para una ley que cambie la forma de gestionar las actividades culturales y nos permita vivir de lo que hacemos.

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Pum: Cuando HiedraH terminó de formar su discurso y de tomar su posición política hubo algunos que nos escribían al Facebook: "Hey, eran más chévere cuando no hablaban de política". Nosotros formamos parte de una realidad socioeconómica de la que no nos podemos evadir. Y menos cosas que están pasando hoy en Argentina. Que tenemos un presidente totalmente de derecha y que a las mujeres nos están cagando a palos [NdR: la última movilización en defensa de los derechos de la mujer fue reprimida por la policía]. Si no salimos a decir lo que tenemos que decir ahora, ¿cuándo? Hay mucho de lo que ocuparse como para quedarte sólo con una fiesta.

Entonces podemos esperar más acciones políticas de Hiedrah...

Ybán: Una de las cosas que hace tiempo queremos hacer es salir de la Ciudad de Buenos Aires y llevar la fiesta a distintos barrios o a otras provincias. Pensamos quizás llevarla a Chaco [NdR: provincia argentina no exactamente conocida por su apertura mental] para seguir trabajando nuestro mensaje y abriendo espacios de libertad. Si a veces en una capital como Buenos Aires ser gay es mal visto en algunos lugares, que llegue un puto con trencitas y se ponga a mover el culo en una provincia como Chaco... algo seguro va a pasar.

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