Gladkazuka: entre silencios y misterios

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Gladkazuka: entre silencios y misterios

Detrás de uno de los alias más enigmáticos de la escena local, está también uno de los artistas más brillantes. Charlamos con Gregorio Gómez desde Medellín.
4.8.15

Si en el Valle de Aburrá preguntan que cuál es el mejor live del momento, los entendidos dirán que Gladkazuka por su efectivo uso de la maquinaria que, en vivo, emana puro movimiento certero. Estamos hablando de el aka en solitario del músico colombiano Gregorio Gómez, quien desde los años noventa ha estado vinculado a varios proyectos en Medellín, uno de ellos Panorama, banda que recientemente suena como a una onda medio The Cure pero de la montaña. Sin embargo, es muy factible que usted no conozca a este crespo introvertido que hace un house noble, crudo y con un buen insumo de melodía íntima.

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Es que Gregorio no hace ruido. Gregorio se encierra en su cuarto para hacer un ruido que hable por él. Precisamente, su curiosidad y fascinación por los sintetizadores y cajas de ritmo le abrieron la puerta a este mundo de música basada en circuitos electrónicos a principios del nuevo milenio, cuando Gómez se convirtió en uno de los fundadores del pionero net label local Series Media, una iniciativa de avanzada donde nacieron nombres como Lucrecia Dalt, las primeras encarnaciones de Cero 39, al igual que otros coterráneos suyos como M.A.L.A o Vélez.

Para el 2006 ya había salido un track suyo que caló duro en el underground colombiano: Panameña. Fue un tema que rodó en un tiraje local de 100 cassettes, fabricados en Dago, el estudio de Dario Gómez (sí, ese mismo). Cuenta Gregorio que, posteriormente, muchas de esas copias las regaló en el Parque de El Poblado. Entre el 2009 y 2010 Gladkazuka tuvo una pausa, pues Gregorio se dedicó más a la guitarra y a su íntima contribución en Panorama.

En los últimos años, el sello internacional que más ha potencializado a los artistas colombianos lo acogió en su familia. Junto a otros como Sano, Byron Maiden y Dany F, Gómez llegó al sello de Aguayo (Cómeme) pisando suave, tranquilo, con "El Untitled" en el 2013. Ahora vienen nuevos discos en dicho sello, e incluso cuentan que, actualmente, está trabajando en una colaboración grande con Matias en un proyecto que originalmente se gestó en el Oriente Antioqueño.

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Pero no más preámbulo. Vamos a sacarle las palabras, por primera vez, a Gladkazuka.

¿Dónde y cómo creció Gregorio Gómez?

Nací y crecí en Medellín en un entorno familiar común. Soy el menor de tres hermanos.

¿A dónde pertence Gladkazuka?

Gladkazuka o gladka, como le digo cariñosamente, pertenece al departamento bailable de mi trabajo como músico.

¿Qué artistas fueron los responsables para que hoy hagas lo que hacés?

Las orejas no paran de poner atención, pero es una gran licuadora: Big Audio Dynamite, Love And Rockets, The Charlatans Uk, Brian Eno, My Bloody Valentine, The Cure y el hermoso techno de La Haya, Detroit y Chicago.

¿Qué aportó Series Media y sus integrantes a tu crecimiento como artista?

Como me dijo una amiga, Series fue un espacio importante que nos brindó cosas, experiencias, movimiento y visibilidad, y entender cómo funciona la cuestión del trabajo en equipo, más allá de una banda.

¿Nunca hiciste un DJ set? ¿Por qué te forjaste más como un live act que como selector?

Creo que mi parte como selector de música siempre ha permanecido en un ámbito más personal y curioso, de investigar, ser atrapado y cautivado por algún sonido en particular y luego analizar qué está pasando ahí. Es como una necesidad de resolver una adivinanza. Así que mi aporte en términos de música electrónica básicamente sale de la misma materia prima de la que saldría una canción para Panorama, por ejemplo. Es una presentación como músico, que en esa medida representa más lo que soy. Sin embargo, siempre me fascinó esta cosa de incidir en el espacio y el mood de las personas, con cierto voyerismo tal vez, por medio de la música.

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¿Cuál fue tu primer momento con una máquina? ¿Cómo fue ese punto de no retorno?

Cuando niño, al rededor de los nueve o diez años, había una batería electrónica en mi casa. Mi hermano siempre fue muy curioso con la tecnología y siempre andaba con aparatos y gadgets raros. Era una máquina muy divertida, que se conectaba al equipo de sonido con un cable RCA. Tenia cuatro pads y la tocabas con palos o con las manos. Era una Synsonics, de la marca Mattel, los mismos que hacen las Barbies. Fue en ese momento que descubrí tener una gran empatía con el ritmo.

Me he tomado el derecho al tiempo de sentir otras cosas y el lujo de habitar un estado contemplativo por largos periodos.

Tu música tiene un alma particular, suena a kazuka, ¿cuánto te demoraste en encontrar un sonido propio y cómo fue dicho proceso?

De tiempo no sabría decir, creo que toda la vida y sigue. El sonido fue apareciendo en la medida en que iba descubriendo los recursos con los que podía recrear sonidos que tuvieran cierta remembranza en mi mente. Entonces, por ejemplo cuando tuve un arpegiador a la mano, pude entender muchas cosas, de donde venían tales sonidos o cómo fueron construidas y compuestas tales canciones. Igual pasó con los secuenciadores, que aún siguen siendo un misterio para mí (desde lo emocional), no porque no entienda su funcionamiento, sino porque me parece una forma muy peculiar de resolver asuntos de composición.

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Eres un artista de silencios, enigmas y misterios. Te activas por momentos pero duras mucho en la sombra. ¿A qué se debe esto?

Sí, creo que me he tomado el derecho al tiempo de sentir otras cosas y el lujo de habitar un estado contemplativo por largos períodos, porque sin oscuridad no hay luz y sin sombra no hay panorama.

Háblanos de Panorama, de su evolución sonora y de sus habituales estados de hibernación, como el de ahora.

Bueno, es como una presencia que se manifiesta cuando hace falta, cuando uno la llama. Corresponde a la necesidad de expresar cosas desde un angulo estético puntual, como con la guitarra. La hibernación de ahora corresponde al cierre de un capítulo con un nuevo Panorama que no se ha evidenciado afuera, pero no para de cocinarse. La verdad es que siempre he estado inquieto en torno a la música, tal vez no publicando, pero es un aspecto esencial en mi vida que siempre está presente.

¿Cuál fue la historia del primer disco de Panorama, cuándo salió y cómo recuerdas esa época, en la que estabas muy activo en la escena local?

Fue publicado en octubre de 2001. Es un disco que tuvo un proceso muy especial para mí, pues fue como la entrada "en serio" al mundo de la producción casera, usando recursos que estuvieran a la mano sin tener que pagar horas en un estudio de grabación, que fue lo usual en la industria de la música. Esa época representa para mí, de alguna manera, el comienzo del fin de esa situación para los músicos independientes que de una forma u otra queríamos y necesitábamos entrar a la industria musical.

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A propósito, este sería un buen momento para regalarlo, reactivarlo y ponerlo a rotar. ¿Te suena la idea?

¡Claro! me sena mucho. De hecho quería hacer algo así, ofrecerlo como libre descarga por un par de semanas en Soundcloud o algo.

Contanos la historia de tu enredo con Aguayo…

Bueno, el enredo no es otra cosa que una colaboración que se ha ido consolidando en el trabajo como músicos. Ha sido de gran valor para mí ese encuentro. Matias es muy profesional y he tenido la suerte de aprender muchas cosas de él. Nos conocimos gracias a Sano, gran amigo en común, quien actualmente trabaja con Cómeme. Fue un encuentro muy bonito en torno a una producción llamada Rionegro, donde trabajamos también con otros músicos. Fue un gran colaborativo.

Sabemos que el año pasado te encerraste con Matias en tu estudio una semana. ¿Qué surgió de esas sesiones?

Sí, estuvimos trabajando en torno a unas canciones de Matias, probando unas guitarras a ver qué tal… Esos demos se nos volvieron una entidad que estaba pidiendo y pidiendo crecer más. Así que en abril y mayo regresé para formar parte en un trabajo de producción más profundo y más intenso que está arrojando un nuevo disco muy especial, proyectado para 2016.

Al parecer viene una especie de ensemble con otra gente de Cómeme, ¿nos cuentas algo o es confidencial?

No, para nada confidencial. Es real y ya se ha materializado. El proyecto se llama Rionegro y el resultado es un LP que saldrá en octubre de este año en Cómeme. Yo suelo describirlo como una traducción de la salsa al techno. Fue un experimento muy especial bajo la iniciativa de Sano y con la dirección de Matias.

¿Qué viene en materia de releases para Gladkazuka?
Mucha música, muchos toques en vivo y, sobre todo, mucho baile.


Gregorio no tiene Fan Page. Lo pueden seguir, realmente, presenciando uno de sus lives.