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Un equipo de skaters españoles parte hacia las Olimpiadas 2020

¿Debería incluirse el skate como deporte en las olimpiadas? Habrá que esperar hasta agosto para saberlo.
9.5.16
Tony Hawk en el festival NASS . Imagen cortesía de NASS

El pasado 28 de marzo un grupo de skaters dejó Zargoza para embarcarse en una carrera de relevos hacia el este. Patinando por grandes ciudades como Montpellier, Venecia, Liubliana, Budapest, Moscú y Pequín, los participantes se fueron pasando el relevo —o tabla de skate— entre los diferentes países hasta llegar a su destino final en Tokio, donde se celebrarán los Juegos Olímpicos de Verano en el 2020

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Con los Rio Games a la vuelta de la esquina, puede sorprender que estos patinadores se hayan lanzado con tanta antelación a la carretera, pero es que antes de los juegos de Brasil, el Comité Olímpico Internacional votará si esta actividad que hasta ahora se reserva al circuito underground deberá añadirse como deporte en los próximos juegos de verano que tendrán lugar en la capital japonesa. NOMAD SKATEBOARDS, el equipo responsable de este viaje hacia Tokyo, está deseando que la votación salga positiva.

“El debate en torno a la posibilidad de que el skateboard se convierta en un deporte olímpico lleva mucho tiempo sobre la mesa”, dice Ivan Moreno, que empezó NOMAD SKATEBOARDS, la primera marca de skate española, en el 2001. “Pero hasta ahora no había un ‘forum’ para debatirlo. Creemos que llevar el skateboard a las olimpiadas es algo positivo e invitamos a la comunidad a que comparta y exprese sus ideas”.

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NOMAD SKATEBOARDS visitó a varias comunidades de skateboard en 8 países diferentes. Imagen de Jesús Gómez

Durante este largo mes de patinaje hasta Japón, NOMAD SKATEBOARDS ha ido encontrándose con diversas comunidades de patinadores de todo el planeta, recogiendo testimonios para crear un documental titulado Road to Tokyo filmado por el brasileño Nixon Freire, que también representará la rica cultura del skate y explicará por qué a muchos les preocupa cómo las olimpiadas podrían afectar a este estilo de vida alternativo, para el que la personalidad y la libertad es algo fundamental.

“Sabía que era algo arriesgado” explica Moreno. “Ante la posibilidad de que el skate llegue a las olimpiadas no hay término medio, todo el mundo o se muere por que suceda o está deseando que no pase”.

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Definir el skate es algo complicado, pues se considera tanto una actividad de ocio, como una forma de arte o un deporte. Desde sus orígenes en California hacia los años 50, el skate se convirtió rápidamente en una respuesta rebelde ante lo mainstream, desarrollando una comunidad de cultura de calle que a menudo se ha visto rechazada por la sociedad. Su popularidad y aceptación empezaron a crecer con el reconocimiento de grandes skaters como Tony Hawk y con el desarrollo de competiciones internacionales como los X Games y Street League.

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Un skater en el festival NASS, un evento de deportes de acción de tres días de duración. Imagen cortesía de Lewis Royden 

Muchos de los trabajadores de la industria, como marcas o skaters profesionales, ven las olimpiadas como una forma de promover el crecimiento de este sector que mueve miles de millones de dólares, con la creación de más parques de skate por todo el mundo, de forma similar a cuando los primeros X Games del 1995 popularizaron la actividad. Pero los que frecuentan estos parques tienen una opinión muy diferente de las olimpiadas.

“Hay mucha gente que patina por algún motivo no muy bueno, y la competición es uno de ellos”, un joven, que nos pidió que nos refiriéramos a él como el "Bruce Lee del Mile End" explicó a The Creators Project en un parque de skate de Londres: “Todo el mundo patina de forma diferente, así que no creo que sea algo que se pueda puntuar o valorar, es más cuestión de retarse a uno mismo”.

Los deportes suelen tener unas reglas para determinar quién es el ganador y quién el perdedor, pero algunos de los juegos olímpicos —como la natación sincronizada— son más artísticos y se evalúan de forma subjetiva considerando pocos requisitos. Esto podría compararse a cómo se evalúan los acontecimientos de skate, como las competiciones en el festival NASS cerca de Bristol.

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“Cuando empiezas a adaptarte a las normas, tu personalidad, estilo e independencia se pueden ver afectadas”, dice Richie Inskip de NASS. “Así que no hay reglas, y es por eso que pedimos a patinadores que juzguen a los concursantes porque hay que saber lo difícil que es hacer algunos trucos y apreciar los tecnicismos de lo que se está haciendo”.

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Otra imagen del festival NASS cortesía de Lewis Royden

Para que pueda incluirse en las olimpiadas, un deporte debe practicarse por todo el mundo y contar con un órgano de gobierno internacional, lo que en el caso del skate significaría tener que decidir entre tres organizaciones diferentes: la federación mundial de skate, la federación internacional de deportes sobre ruedasy la federación internacional de skate. Otra cuestión es el patrocinio corporativo, algo que va muy en contra de la esencia de esta subcultura antisistema.

“Los skaters no necesitan la aprobación de nadie, ni que nadie les diga que patinar mola”, dice Inskip, al hablar de las posibles desventajas de la legitimización del skate a nivel comercial a través de las olimpiadas. “Nadia patina para que la gente le acepte por ser guay, de hecho, seguramente sucede lo contrario”.

Se ha presentado una petición ante el Comité Olímpico Internacional pidiendo que no se incluya el skate en los juegos del 2020. Con más de 6.500 firmas, esta petición dice: “Los atletas entrenan sin descanso, tienen entrenadores, supervisores y un calendario muy rígido que hay que cumplir, además de muchas competiciones y una verdadera dedicación para cumplir su objetivo de ganar una medalla de oro. El skate no encaja dentro de todo esto, pues es una actividad creativa personal y los skaters disfrutan de competiciones informales y menos conocidas, que no se televisan y que no cuentan con patrocinadores corporativos. Compiten con sus compañeros solo por diversión”.

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Imagen de Jesús Gómez

Aunque la petición seguramente alcanzará su objetivo de recoger 10.000 firmas, Ty Mager, un skater de 22 años de Idaho, dice a The Creators Project:  “Me encantaría ver más parques por todo el mundo porque el patinaje tiene mucho que ofrecer a la gente. Creo que las olimpiadas le daría un mayor reconocimiento y aceptación al skate como deporte, aunque también creo que la cultura se perdería en medio de todas esas competiciones”.

Mager tiene una multa de casi 90 euros por patinar y, al igual que otros patinadores con los que hablamos, recibe ataques físicos y verbales cuando se identifica como skater. A Mager le han diagnosticado autismo y también dice: “No podría decirte todo lo que el skate ha hecho por mi vida, es como una terapia para mí y lo practico cada día”.

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Road to Tokyo es un documental de Nixon Friere que explora si debería incluirse el skate en los juegos olímpicos de Tokio del 2020.

Moreno, que en otros tiempos fue un “joven skater rebelde” recuerda tener que pelearse en un parque de skate en España en el 2009. Todavía sigue sintiendo una libertad total cuando se sube a su monopatín y le desea a todo el mundo que pueda experimentar lo mismo alguna vez.

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“Queremos que la gente entienda que no todo es blanco o negro”, dice. “Podría haber un punto medio donde ambas visiones puedan coexistir e incluso recibir beneficios mutuos. Quiero ver verdaderos parques de skate por todo el mundo y creo que las olimpiadas pueden contribuir a que eso pase, pero necesitamos que los skaters controlen la situación”.

Road to Tokyo se estrenará a mediados de mes, antes de que el comité olímpico decida sobre el futuro del skateboarding en agosto del 2016. Aquíencontrarás más información.

Traducción de Rosa Gregori. 

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