Relaciones

Tengo 24 años y nunca me he cuadrado (ni enamorado)

Una reflexión no tan existencial de por qué nunca he tenido una novia seria para presentársela a mis papás.
13.9.17
Foto pot Mary Stephenson | Broadly

El próximo año cumplo 25 años. Nunca he tenido novia. No me siento mal ni bien: simplemente es algo que no se ha dado en mi vida y a lo que no le presto tanta atención porque, en realidad, no me hace falta. Uno nunca extraña lo que no ha tenido en sus manos. O al revés, como reza la filosofía popular: "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Nunca lo he tenido, nunca lo he perdido.

Cada vez que estoy en una reunión familiar, o hablando con un parche de personas que no conozco, la gente se suele sorprender y hasta se asquean cuando se enteran de mi inexperiencia monogámica. Pero ya me acostumbré, y hasta me divierte ver la cara de los incrédulos.

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Me han dicho, casi siempre jodiendo, que soy un man raro, un marica, un asexual. Y sí, yo hace unos años también me preguntaba eso. ¿Por qué putas no he tenido novia? ¿Será que tengo un problema? ¿Será que soy marica (esta es una pregunta que todo el mundo se hace en algún punto de su pubertad)?

Todos estos interrogantes se fueron respondiendo con el tiempo. Me di cuenta de que era un man que cabía perfectamente dentro de los antipáticos parámetros heteronormativos en los que vive este país: me encantan las mujeres, me encanta tener sexo con ellas y, aunque no tengo ningún problema hablando sobre la belleza física de otro hombre, no me interesa meterme con un man.


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También pueden estar pensando que soy un de malas en el amor o que soy pésimo con el sexo opuesto, pero no es así. Tampoco crean que soy un Don Juan que levanta viejas todos los fines de semana. Ninguna de las dos. He tenido, aunque nunca han sido mis novias, distintas parejas sexuales con las que he llegado a parchar por algunos meses. Algunas han sido relaciones ceñidas al polémico concepto de 'fuck friend' y, con otras, simplemente hemos tenido una noche de placer recíproco y ya.

Pero aun así, y no sé exactamente por qué, nunca he sentido la necesidad de cuadrarme con ninguna de esas mujeres. De hecho, a lo largo de mi vida sexual, hubo tres mujeres que me propusieron tener algo serio, pero yo preferí dejar así, no me sentía listo.

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Creo que en mi familia hubo dos cosas que incidieron en este tipo de actitud: la independencia con la que mis papás me criaron e, irónicamente, la manera tan de mierda en la que se separaron.

A mis hermanos y a mí nos dieron toda la libertad del mundo. "Haz lo que quieras, mientras tengas cuidado", me decían, cuando les preguntaba que si podía estudiar carreras desprestigiadas o si podía irme de fiesta hasta altas horas o cuando les conté que había probado la marihuana, los ácidos y las pepas.

Siempre hubo autonomía y siento que, de alguna manera, eso se refleja en mis ganas de estar tranquilo, de no depender de nadie y de lo bien que me siento estando solo. No me malinterpreten: para mí tener una novia o un novio no significa estar atado a alguien y respeto profundamente a las parejas saludables. Solo creo que no me he topado con esa persona con la que esté dispuesto a replantear esos conceptos.

No soy un incomprendido. Odio ese término. Solo soy un man relajado que no tiene afán (y sí, de pronto un cobarde).

Además, esos dos seres que me enseñaron todo lo que soy terminaron su relación de más de 20 años a las patadas y de la manera más común: mi papá le puso los cachos por arrecho. Eso me jodió. Ver a mi amada madre llorando desconsoladamente por semanas enteras le dio un resignificado a lo que hoy en día concibo como una relación. Antes celebraba los cachos de mis amigos, la infidelidad y el machismo ligado a esas prácticas, pero eso es una vil estupidez.

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Estar con alguien, independientemente del tipo de relación que tengan, es para estar firme con esa persona, para darlo todo, para respetar los acuerdos que pactaron desde el principio. Si no, es mejor terminar, quedarse soltero o soltera y hacer lo que se te dé la gana.

El haber estado ajeno a las relaciones serias toda mi vida me ha hecho verlas de una manera más analítica y menos pasional. Casi que las veo como algo sagrado, algo que yo no tengo y que el día en que me llegue, querré cuidar a muerte.

Un poquito cursi, yo sé, pero ni modo.

Con todo lo que dije arriba, cabe la posibilidad de que dure otros 24 años sin novia. Esperemos que no porque ahí sí qué tristeza.


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Por ahora tengo claro que estoy abierto a que llegue esa primera chica, y que mientras llega, puedo seguir parchando, tirando, jodiendo la vida y estar tranquilo conmigo mismo. Sé que no soy el único que ha llegado a esta edad sin haber tenido una relación seria y sé que es más normal de lo que uno piensa.

"Del afán solo queda el cansancio", dice mi madre constantemente. Para esto sí que me aplica.

Si usted es de los míos o si usted, señorita, cree que puede ser la primera mujer que me haga replantearme como man, escríbame no más.