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El calvario de Hillary: sus emails muestran su reacción a las filtraciones de WikiLeaks

La última tanda de los emails de Hillary descubre cómo sus consejeros reaccionan a la crisis diplomática causada por la filtración de 250.000 documentos clasificados expuesta por WikiLeaks en 2010.
2.9.15
Imagen por Andrew Gombert/EPA

Fue una "semana para el olvido".

Así es como Anne-Marie Slaughter, directora de planificación política del departamento de Estado de Estados Unidos, describió aquella semana. Lo hizo en un mail dirigido a Hillary Clinton en noviembre de 2010, un día después de que WikiLeaks desatara una crisis diplomática descomunal con la publicación de más de 250.000 documentos clasificados procedentes de distintas embajadas de Estados Unidos en el extranjeros.

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Clinton, que entonces trabajaba como secretaria de Estado, fue implicada por las filtraciones de la compañía de Olivier Assange. Se descubrió que había suscrito una campaña secreta de inteligencia cuyos objetivos eran los funcionarios de Naciones Unidas, incluido Ban Ki-Moon, su secretario general. La campaña se propuso la recolección de información biométrica de los miembros ejecutivos de Naciones Unidas. Y ya, de paso, también el escaneo de los detalles de sus tarjetas de crédito, direcciones de correo electrónico, números de teléfono y también de sus vuelos habituales.

El departamento de Estado empezará a publicar los emails de Hillary Clinton el 30 de junio. leer más aquí.

Pese a todo, el correo electrónico redactado por Slaughter, se proponía transmitir algunas buenas noticias; básicamente que Hillary Clinton, conjuntamente con su marido, el ex presidente Bill Clinton, había sido incluida en el puesto número 13 en el prestigioso ranking de la revista Foreign Policy sobre las "mayores pensadores globales".

Aquel mensaje es uno de los muchos incluidos en las 7.000 páginas de correos electrónicos publicadas el lunes por el departamento de Estado. Se trata de la tercera hornada de mensajes publicada hasta la fecha en respuesta a la demanda interpuesta por VICE News ante la Ley de libertad de Información (FOIA) de Estados Unidos. Un juez federal decretó a principios de año que se publicara el 15 por ciento de los 35.000 correos cada mes.

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Los correos desvelan cómo Clinton y sus consejeros trabajaron para contener las consecuencias de las revelaciones de WikiLeaks. Días antes de que WikiLeaks descubriera las comunicaciones de las embajadas tal día como el 28 de noviembre de 2010, Scott Shane, un periodista especializado en seguridad nacional del New York Times escribió al portavoz del departamento de Estado, P.J. Crowley para decirle que dudaba mucho que "[WikiLeaks] vaya a vaciar 250 mil documentos en la web a corto plazo".

Crowley reenvió el correo a otros miembros del departamento. 'Grandes noticias potencialmente' escribió.

Y aún así, el 23 de noviembre Slaughter escribió a Hillary Clinton para comunicarle que había "puesto a mis cuatro águilas sobre aviso", para que consideraran una respuesta ante la posibilidad de que WikiLeaks estuviera en poder de documentos que "no afectarán a nuestros planes sobre la libertad en internet".

Penn sugirió que la administración ofreciera 'una recompensa' por la captura de los responsables". Clinton compartió el correo con su jefa de personal.

Judith McHale, vicesecretaria de estado para asuntos y diplomacia públicos, escribió a Hillary Clinton el 27 de noviembre, el día antes de que las filtraciones fuesen publicadas. McHale le contó que había estado "supervisando la situación con Wikipedia", para garantizar que estarían "tan preparados como hiciese falta". McHale también subrayó la importancia de asegurarse "buenas relaciones con todos los sectores" para que "nos ayuden a capear las inevitables tormentas".

"Ahora mismo", escribió McHale, "parece que se avecina un huracán".

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Estaba en lo cierto. La noche en que los documentos vieron la luz, Mark Penn, jefe de la campaña presidencial de Clinton en 2008, le escribió:

"Me parece que la reacción de la administración [Obama] está siendo muy pobre" escribió. "No existe ningún departamento de Estado que pueda funcionar si no sabe preservar la confidencialidad de sus documentos clasificados y sus órdenes internas. Creo que estamos ante una situación sin precedentes en la historia. Y si esto es lo que WikiLeaks puede obtener… ¿qué hay de los chinos y de todos los demás?".

Penn sugirió que la administración ofreciera "una recompensa para la captura de los responsables". Clinton compartió el correo con su jefa de personal, Cheryl Mills.

"Estoy de acuerdo", escribió Mills.

A la mañana siguiente, Mills le reenvió un mail a Hillary con distintos titulares sobre la filtración. Entre ellos estaba este: "Leaks podría haberle propinado un varapalo fatal a la confianza global". "WikiLeaks ha colocado una bomba en las relaciones entre Estados Unidos y Naciones Unidas" y que "Estados Unidos está rojo de la vergüenza después de que el escándalo de los documentos clasificados haya desatado una crisis diplomática internacional".

Sidney Blumenthal, antiguo consejero y amigo, le mandó un mensaje esperanzador.

"Podría entenderse que los documentos de WikiLeaks arrojarán una luz positiva sobre el gobierno de Estados Unidos y su diplomacia". Blumenthal escribió que los correos electrónicos desvelados eran la prueba de que la diplomacia de Estados Unidos trabaja sin descanso y diligentemente en "la primera línea de la seguridad nacional".

A pesar de que las filtraciones supusieron un revés significativo para Clinton y sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, la tormenta pareció disminuir en cuestión de una semana. El día 2 de diciembre Mills le reenvió a Hillary un email titulado "Artículos de prensa internacionales sobre WikiLeaks".

"La cobertura mediática de las filtraciones de WikiLeaks está disminuyendo en muchos países", leía el mail. "Los gobiernos y muchos especialistas aseguran que las relaciones diplomáticas de Estados Unidos no serán perjudicadas de manera significativa. Además, muchas observaciones frecuentes apuntan a que las filtraciones no han descubierto "nada nuevo". Los medios y los redactores contrarios a Estados Unidos, siguen aprovechando la oportunidad para malmeter contra Estados Unidos".