medioambiente

El triste e incierto destino de la gran barrera de coral australiana

Un grupo de investigadores australianos asegura que el cambio climático ha disparado en un 175 por ciento las posibilidades de que el gran arrecife de coral del país quede completamente desteñido.
10.5.16
Vista aérea de la gran barrera de coral australiana tomada en 1999. (Imagen por Ho New/Reuters)
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El paulatino emblanquecimiento que está devastando el legendario e icónico gran arrecife de coral australiano — al que ya se ha descrito como el acontecimiento más agresivo padecido por el gran coral en toda su historia — no se habría producido jamás de no haber sido por la intercesión del ser humano. Así lo concluye un nuevo y devastador estudio.

Según ha averiguado una reciente exploración aérea, el 93 por ciento de los pequeños arrecifes de coral que integran la gran barrera australiana, estos empezarían a mostrar síntomas de emblanquecimiento, algo que se explica por el calentamiento de las temperaturas de las aguas oceánicas.

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Un grupo de investigadores australianos ha concluido que el tenebroso emblanquecimiento del maravilloso patrimonio de la humanidad habría sido provocado de manera incontestable por motivos achacables a la influencia del ser humano en el cambio climático. Básicamente, los investigadores han concluido que si el universo estuviera desprovisto de las abrasivas emisiones de los tubos de escape de los automóviles y del humo de las chimeneas industriales, lo más posible es que, a día de hoy, la gran barrera de coral hubiese preservado su proverbial y multicolor ecosistema. Es decir, los mismos rasgos que lo han convertido en patrimonio de la Humanidad según la UNESCO y en un de los puntos obligados de visita del turismo internacional.

Los investigadores han concluido que las elevadas temperaturas del agua en marzo en el mar del Coral, las mismas que provocaron el emblanquecimiento, han sido "dramáticamente incrementadas" por los efectos del cambio climático.

Los resultados, de hecho, son tan preocupantes, que los investigadores han decidido publicarlos sin siquiera esperar a la habitual revisión de sus colegas. Y lo han hecho así con el único objetivo de advertir al público de que el cambio climático es la principal causa de lo que está sucediendo.

"Los métodos sí que han sido contrastados por nuestros colegas, de manera que nuestra confianza en los mismos es absoluta, casi tanta como la que tenemos en los resultados y en su precisión", ha comentado el doctor Andrew King, uno de los autores del estudio, quien trabaja como investigador en climas extremos en la universidad de Melbourne.

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"Creíamos que era importante publicar los resultados para concienciar al público de que el cambio climático es casi el factor fundamental de estos cambios", ha dicho.

Los hallazgos preliminares publicados la semana pasada constituyen el primer intento por cuantificar el impacto que está teniendo el cambio climático en la gran barrera.

Así es cómo la industria del carbón puede acabar con el mayor arrecife de coral del mundo. Leer más aquí.

Con el objetivo de informar de hasta qué punto el cambio climático se ha convertido en el máximo agente blanqueador del arrecife, los científicos han analizado el impacto del calentamiento atmosférico de las temperaturas oceánicas en — o cerca — de la superficie del agua. Los investigadores han comparado los simulacros por ordenador del clima de la Tierra, en los que se contempla la influencia directamente humana y que ha prescindido de valorar la influencia de los gases de efecto invernadero generados por la humanidad.

"Hemos analizado las elevadas temperaturas registradas en marzo y hemos descubierto que las probabilidades de que las mismas hayan sido infligidas por seres humanos se ha disparado 175 veces", comenta King.

King y su equipo estiman que la emisión de gases de efecto invernadero es responsable del aumento de las temperaturas en marzo — que cifran un nuevo récord de calor — en casi un grado centígrado.

"Digamos que de no haber habido humanos, la temperatura del lugar hubiese sido un grado más baja", explica King. "Y eso significa que sin humanos de por medio no se hubiesen dado las condiciones que han provocado el emblanquecimiento".

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Según el estudio, además, la influencia de El Niño en el fenómeno sería irrelevante.

"A nivel general, su influencia es muy débil".

Anomalías de la temperatura de la superficie del mar. Mar del Coral (1900-2016). (Imagen por Agencia Australiana de Meteorología)

Aunque lo más preocupante es que los investigadores creen que las temperaturas que han provocado el desastre este marzo podrían convertirse en las temperaturas habituales de la zona en 2034.

El coral es un organismo simbiótico en el que vive un tipo de alga a la que se conoce como zooxantela y que es la responsable de conferir al coral su aspecto multicolor. Claro que, sucede que cuando el alga en cuestión está sometida a grandes temperaturas, como le pasó en marzo, provoca que el coral mismo la expulse de su formación, lo que hace que la misma se vuelva blanca.

Por lo general, aquellos corales que han experimentado emblanquecimientos moderados se pueden recuperar siempre y cuando las temperaturas disminuyan de nuevo. En ese caso la zooxantela regresa a formar parte del organismo. Sin embargo, cuando los emblanquecimientos se convierten en algo más habitual, más severos, tal y como los descritos en la investigación, entonces la capacidad de recuperación del arrecife quedará seriamente cuestionada.

"En especial sucede que las partes situadas al norte del arrecife serán las más castigadas. Y quedarán dañadas de tal manera, que no habrá manera de que se reparen", explica King. "Es posible que en la zona sur del arrecife el daño no sea tan trágico. En tal caso, existiría la posibilidad de intentar salvar el pedazo de arrecife castigado con una disminución de la emisión de los gases de efecto invernadero".

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Los autores del estudio aseguran que sus resultados son consecuentes con la investigaciones anteriores en la materia, que han estudiado hasta qué punto el emblanquecimiento es consecuencia del cambio climático.

El profesor asociado Jason P. Evans, un experto investigador en el Centro de Investigación sobre el Cambio Climático en la universidad de Nuevo Gales del Sur, ha asegurado que los métodos empleados por los científicos se contarían entre los mejores con que trabajan los investigadores a día de hoy. De tal forma, Evans sugiere que los resultados deberían de considerarse "robustos".

El profesor Terry Hughes, líder de la Fuerza Especial australiana destacada para combatir el emblanquecimiento del gran arrecife, ha asegurado que los resultados del estudio no son particularmente sorprendentes. Según ha explicado, los resultados son una nueva evidencia más que delata hasta qué punto Australia tiene un margen de maniobra cada vez más escaso para contener las emisiones de los gases de efecto invernadero.

La gran Barrera todavía no está muerta, pero no cabe duda de que ha quedado seriamente dañada por los paulatinos emblanquecimientos que ha padecido", ha dicho. "Tenemos que coordinar seriamente las políticas destinadas a desarrollar nuevas minas de carbón y valorar su influencia en el emblanquecimiento del coral".

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