crimen y drogas

Una mala remesa de marihuana sintética convierte Brooklyn en tierra de zombis

Al menos 33 personas del barrio de Bed-Stuy, en Brooklyn, Nueva York, fueron ingresadas el martes de urgencia con evidentes síntomas de haberse intoxicado tras haber consumido marihuana sintética.
14.7.16
Foto via Rex Features/AP

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La escena sucedió el martes en el barrio de Bed-Stuy, en Brooklyn, Nueva York. Allí, la realidad se transformó durante un largo rato en una película de terror de bajo presupuesto. De repente, las aceras de las calles empezaron a llenarse de gente con convulsiones. Algunos empezaron a sacudirse en mitad el asfalto; otros aparecieron doblados sobre las bocas de incendios. Y hasta se vio algunos que parecían haberse quedado petrificados en las posturas más demenciales. Uno de los testigos lo describió como Zombieland (tierra de Zombis).

Todo apunta a que el pequeño apocalipsis zombi vivido el martes en Nueva York habría sido provocado por una mala remesa de la droga K2, uno de los nombres más habituales con que se comercializa la marihuana sintética. Al menos 33 vecinos de la confluencia entre Bed-Stuy y Myrtle-Broadway — una intersección ruidosa que forma parte de la imparable expansión del barrio de Brooklyn y que acostumbra a estar surcada por el traqueteo de los trenes que atraviesan su puente elevado — fueron ingresados de urgencia con cuadros de lo que parecía una sobredosis.

La llamada K2 — también comercializada bajo infinidad de otros nombres, como Spice, Green Giant e iBlown — es básicamente un popurrí de hierbas rociado con productos químicos concebidos para emular los efectos de la marihuana. Se trata de una sustancia extremadamente barata, que sale a razón de menos de un euro el canuto. Claro que el vacío legal del que se aprovecha para venderse, obliga a sus productores a cambiar constantemente su principio activo para así eludir el cerco de las sustancias sancionadas. Y eso provoca que a menudo entre una remesa y otra, se produzcan escenas como la de ayer.

Brian Arthur es vecino de Brooklyn. El martes, cuando volvía a su casa, se encontró con el percal. Y decidió retransmitirlo por Facebook Live. En uno de los vídeos se ve a un hombre sentado sobre la acerca, esposado, convulsionando violentamente al grito de: "¡me está quemando vivo!".

"Esto es una locura, una locura", repite Arthur ante la cámara de su celular. "Estoy flipando pepinos ahora mismo. Hay gente caminando a mi alrededor como zombis. Están completamente idos".

Los asistentes sociales se dirigieron de inmediato a hogares de acogida para vagabundos y a los dispensarios de metadona de la zona para advertir a la gente de la presencia de una "mala remesa" de K2 en el mercado.

El verano pasado, un reportaje de investigación suscrito por la periodista de VICE Allie Conti denunciaba hasta qué punto la sustancia en cuestión está causando estragos entre los vagabundos de Nueva York. Conti visitó un hogar de acogida en Brooklyn en el que se habían denunciado más de una docena de urgencias relacionadas con el consumo de K2 en un solo día. Solo en 2015 las salas de urgencias de Nueva York recibieron a 6.000 consumidores de K2 que presentaban cuadros de intoxicación severa. Dos de ellos murieron.

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Esta no es la primera vez en que una mala remesa provoca sobredosis en cadena. El año pasado, en Siracusa, Nueva York, se registraron 19 en un solo día. Dos meses después, en marzo, al menos doce personas fueron hospitalizadas en St. Petersburg, en Florida, con síntomas parecidos: convulsiones, vomitadas y desmayos. Y en abril, 10 vecinos del barrio de Skid Row, en Los Ángeles, fueron igualmente ingresados de urgencia tras haberse intoxicado presuntamente con la misma sustancia. "Se desmayaban como fichas de dominó", declaró un hombre al periódico Los Ángeles Times.

Los policías y los legisladores han intentado combatir las ventas de K2. Sin embargo, muchos de los componentes empleados para elaborar la sustancia siguen sin estar prohibidos. A día de hoy todavía es posible comprar dosis de K2 en algunos quioscos de Nueva York, por mucho que sus propietarios acostumbren a mantener los paquetes escondidos detrás del mostrador para eludir el escrutinio policial.

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Mira el documental de VICE News Lapeligrosa ascensión del K2: el colocón más barato de Estados Unidos (pronto con subtítulos en español).