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El nuevo presidente Mauricio Macri promete un 'tiempo nuevo' para Argentina

Macri se comprometió alejar al país de la política de confrontación de la presidenta saliente, Cristina Fernández, en una ceremonia de asunción que se produjo después de dos semanas de amargas disputas sobre el protocolo de traspaso de mando.
11.12.15
Imagen por Ricardo Mazalan/AP
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Mauricio Macri se convirtió el jueves en el nuevo presidente de Argentina bajo la promesa de dejar atrás la fuerte polarización del país, así como también los problemas económicos que han afectado la política nacional en los últimos años.

"Se viene un tiempo nuevo: el tiempo del diálogo, del respeto y del trabajo en equipo; "Estoy convencido de que si los argentinos nos animamos a unirnos, seremos imparables. […]¡Vamos Argentina!" dijo Macri en su asunción en el Congreso.

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La convocatoria de Macri al diálogo fue una referencia directa a la administración de la saliente presidenta Cristina Fernández de Kirchner, cuyos dos mandatos — continuando al de su difunto esposo Néstor Kirchner — se caracterizaron por un estilo confrontativo, así como de políticas estatistas. La pareja dominó la política argentina durante 12 años y dejó un legado bajo el concepto de 'kirchnerismo'.

"Tenemos que sacar el enfrentamiento del centro de la escena", afirmó Macri en su discurso. "El país tiene sectores que piensan de diferentes maneras, pero no está dividido".

Además de la promesa de un nuevo estilo, Macri se comprometió a una persecución "implacable" contra la corrupción, y "combatir el narcotráfico como ningún otro gobierno lo hizo antes".

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Después de su discurso, el presidente electo fue conducido a la sede de gobierno, la Casa Rosada, en una caravana por el centro de Buenos Aires, donde trabajadores municipales habían pintando graffitis y escrito en estaciones del subte [metro] y otros lugares a lo largo de la ruta en la mañana previa a la ceremonia.

La muchedumbre animaba con banderas argentinas al costado del camino. "Este día es tan importante como cuando celebramos el retorno de la democracia en 1983", expresó un votante de Macri al canal Todo Noticias.

Macri quería recibir la banda presidencial y el bastón de mando de la presidenta saliente Fernández en la Casa Rosada, pero ella no estuvo allí, ni tampoco en la ceremonia de asunción en el Congreso.

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Desde que Macri venció en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 22 de noviembre y se consagró sucesor de Fernández en las elecciones, el período de transición ha estado dominado por una disputa sobre el protocolo en la entrega de los atributos presidenciales.

Todo comenzó cuando Macri fue a visitar a Fernández en la mañana después de su victoria sobre Daniel Scioli — el ahora ex gobernador de la provincia de Buenos Aires — y declaró a la prensa local que la reunión "no valió la pena".

En los días siguientes, algunos miembros de su equipo expresaron quejas por una presunta falta de cooperación por parte de la administración saliente, aunque los enfrentamientos más visibles se centraron en los símbolos más que en el propio poder.

Fernández quería entregar la banda presidencial y el bastón de mando en el Congreso, como ha sido habitual desde el 2003. Macri quería restablecer la tradición más antigua de hacerlo en la Casa Rosada. La disputa se volvió particularmente amarga esta semana cuando Fernández compartió su versión de la última llamada telefónica que Macri le hizo a ella para hablar sobre el tema.

"Le recuerdo 3 cosas: La primera, que no soy su acompañante. La segunda, que el 10/12 no es su fiesta de cumpleaños sino el día que asume como presidente de todos los argentinos. La tercera, que no pienso seguir tolerando en silencio, como hasta ahora, el maltrato personal y público que viene dispensando desde el mismo día en que lo invité a Olivos luego de felicitarlo por su triunfo", escribió Fernández en su sitio web y luego lo posteó en su página de Facebook, desde donde fue compartido más de 40,000 veces.

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La presidenta saliente dijo que Macri le había gritado y exigió plena cooperación con "la ceremonia", y tuvo que recordarle que "más allá de nuestras investiduras, él era un hombre y yo una mujer, y que no corresponde que me tratara de esa forma".

Imagen por Natacha Pisarenko

La pelea se convirtió en el tema favorito de conversación del país, y los adversarios de Fernández repudiaron la forma en que "su mezquindad" eclipsó el momento político.

"Aun cuando el poder pasó de manos de dictadores a manos de un presidente electo, el protocolo y la tradiciones nunca han sido fuente de conflicto", destaca el historiador Daniel Balmaceda a VICE News. "No se trata sólo de la entrega de los símbolos del poder, sino también de entregar la sede del gobierno".

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El culebrón sobre la banda y el bastón de mando parecieron alimentados por la ausencia de señales claras de las promesas de Macri de "cambio" y lo que realmente esto va a significar.

Aun no está estar claro cómo Macri va a abordar las graves dificultades económicas de la Argentina, incluyendo un déficit fiscal estimado del 7,5 por ciento del PIB, un peso argentino sobrevaluado y la inflación rondando el 25 por ciento por año — según estimaciones privadas.

El ingeniero civil de 56 años — cuya elección fue vista como un giro a la derecha y fue acogida con entusiasmo por los mercados y el establishment internacional— se refirió a las cuestiones económicas de forma vaga en su discurso de asunción.

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"Nuestra prioridad será lograr un país donde cada día haya más igualdad de oportunidades, en el que no haya argentinos que pasen hambre", dijo. "El Estado va a estar donde sea necesario para cada argentino, en especial para los que menos tienen", añadió.

El nuevo presidente también tendrá que dialogar mucho con la oposición, ya que su coalición de gobierno no tendrá mayoría ni en la Cámara de Diputados, ni en el Senado.

"Aunque la gente haya votado a Macri en busca de un cambio, cada uno tiene una interpretación diferente de cómo es ese cambio", comenta María Esperanza Casullo, politóloga de la Universidad de Río Negro a VICE News, agregando que ella cree que el nuevo presidente encontrará sus mayores adversarios en los poderosos sindicatos más que en los partidos de la oposición.

La disputa sobre el protocolo en el período previo a la asunción del jueves también subrayó la importancia de la personalidad en la política argentina.

Hijo de un muy rico empresario y víctima de secuestro en su juventud, Macri entró en la política al convertirse en presidente del club de fútbol Boca Juniors durante 12 años, pero lo hizo sin estar dotado del carisma que marcó a los años kirchneristas. Él, sin embargo, hizo grandes esfuerzos para retratarse a sí mismo como un político que quiere establecer una relación emocional con sus votantes.

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"Quiero decirles por último que siempre voy a ser sincero con ustedes. Creo que es la base de la confianza que me tienen y que pretendo preservar e incrementar", afirmó durante la ceremonia.

Macri tendrá dificultades para convencer al núcleo duro de los seguidores de Cristina Fernandez, quien hizo su última aparición como presidenta vestida totalmente de blanco y se dirigió a de decenas de miles de simpatizantes que se habían congregado frente a la Casa Rosada.

"Esto es lo más grande que le he dado al pueblo argentino: el empoderamiento popular", dijo Fernández al final de su discurso el miércoles por la noche durante el cual la multitud pasó gran parte del tiempo cantando, saltando y agitando banderas. "Gracias por tanta felicidad, gracias por tanta alegría, gracias por tanto amor".

Doce horas más tarde, un público totalmente diferente se congregó en la misma plaza para aplaudir al nuevo presidente.

""Una vez más quiero agradecerles que crean en ustedes mismos, porque yo hoy estoy acá porque creo en ustedes y necesito que ustedes también crean que son capaces de más", dijo Macri desde el balcón de la Casa Rosada. Después se quitó la banda presidencial y comenzó a bailar.

Video vía YouTube

En imágenes: miles de personas despiden al kirchnerismo tras 12 años de gobierno en Argentina. Ver aquí.

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