Poison Arrow
Foto por Salar Kheradpejouh.

Poison Arrow: una artista multidisciplinaria

Conversamos con Natalia Escobar, la artista colombiana que está contando una nueva historia con su música, uniendo la música carrilera de su país con todo el espectro de la música electrónica.

Nacida y criada en Manizales, entre la Cordillera Central de los Andes y la región cafetera de Colombia, los orígenes musicales de Natalia Escobar son un asunto de vieja data. Como artista multidisciplinaria con un título en Bellas Artes de la prestigiosa Central Saint Martins en Londres, su trabajo aplica luz y sonido para crear experiencias inmersivas, y ejemplifica la sensación de espacio físico que informa su experiencia como productora audiovisual y musical.

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Natalia, una artista en todo el sentido de la palabra, tiene muchos rostros, nombres y talentos con los cuales ha logrado hacer una síntesis ajustada de la música carrilera y el folclore colombiano, creando lazos con el techno juguetón, el electro y el new wave con influencias EBM y pop que hacen pensar la música de otra forma.

Tras llevar cinco años establecida en Berlín, Natalia Escobar fue la primera artista colombiana invitada por el mítico club Berghain para estrenar su sala Säule, empujando así el lado más experimental de la música electrónica. Ella, quien a principio de año emprendió un nuevo camino sonoro en el cual venía trabajando hace varios años, decidió mostrar la creación de Poison Arrow, un flamante proyecto concebido a mediados de 2018. Luego de lanzar su primer EP en Pleasure District, sello afiliado al respetado Exit Records de la leyenda viva del drum 'n' bass, dBridge, el proyecto despertó el interés de 4:3, la plataforma especializada en documentales de Boiler Room. Junto a ellos, Natalia lanzó en exclusiva el video de “Casa Show”, temaque evoca la tensión de su tiempo pasado dentro de una cantina conocida por los corazones rotos de su querida Manizales.

Asimismo, Poison Arrow también forma parte de A Love I Can't Explain, el segundo trabajo en largo de dBridge y su primer LP en diez años. Junto a Darren White y el dúo They Live contribuye en el track "They Loved", un downtempo armonioso donde sus vocales susurrantes incitan pensamientos que trascienden la barrera de lo recatado.

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Nos sentamos a hablar con la multifacética Poison Arrow.

De Colombia a Londres. De Londres a Berlín. ¿Qué tan difícil fue dar ese salto de dejar Colombia para explorar otros formatos con tu música?
Antes de Londres y Berlín, viví en Montpellier. Cuando me fui de Colombia, no hacía música. Viajé a Francia a estudiar Historia del arte y francés. No fue difícil dejar Colombia porque quería recibir conocimiento de otras culturas y explorar el mundo. En ese momento, Colombia estaba viviendo unos tiempos muy violentos y quería respirar aires nuevos.

¿Crees que el hecho de salir del país y el haber estudiado en Londres te ayudó a formarte como una artista versátil, difícil de encasillar en un género o corriente musical?
Mis estudios me proyectaron en varias áreas del arte, al igual que las ciudades donde he vivido, y mis viajes han influido en mi formación como persona y como artista. Hablando de Londres, especialmente, nunca había vivido una energía cultural tan alta en una ciudad; tienes tanta información que es sobreestimulante. Yo llegué a Londres en el 2003. En ese entonces era el auge del electroclash, fiestas como Nag Nag Nag, Cash Point y Machine fueron súper importantes para mí, también Trash, donde encontrabas una mezcla de indie rock, electroclash y post punk. En estas fiestas tuve la oportunidad de descubrir artistas increíbles, DJs, performance artists y bandas que me han marcado hasta ahora. Además la energía en el dancefloor me volaba la cabeza, especialmente en Nag Nag Nag, que era increíble y no había zona VIP, solo un sótano donde todo el mundo lo daba todo. Allí te encontrabas a Boy George o a Björk saltando al lado tuyo. Todos bailábamos sin parar, sudando como locos. La moda era muy extravagante, muy DIY. Había una liberación sexual increíble y no había etiquetas. Esta mezcla de subculturas y descubrimiento musical me influenció enormemente.

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Alrededor del 2006, fui por primera vez a una fiesta que se llamaba Cosey Club. Esto fue un punto de inflexión para mí, porque ahí descubrí a Cosey Fanni Tutti de Chris & Cosey, quien hizo parte de la banda pionera industrial Throbbing Gristtle. Cosey ha sido una gran influencia en la forma en que trabajo con el sonido y me ha inspirado a no tener miedo para hacer música de una forma no convencional. En ese mismo año, comencé mis estudios de artes plásticas en la Central Saint Martins, donde estuve en contacto con una gran variedad de artistas, diseñadores de modas, actores y escenógrafos. En general, con un ambiente muy creativo, lo cual fue muy estimulante. El proceso académico también me ayudo a tener disciplina y desarrollar procesos de investigación y conceptualización que hasta el día de hoy aplico.

Mientras estaba estudiando fui a la primera edición de un festival en Colonia que se llama C/O Pop y descubrí el minimal techno. Fue ahí donde escuché por primera vez a Ricardo Villalobos y descubrí sellos como Kompakt, Playhouse y Minus que, en ese entonces, para mí estaban desarrollando sonidos muy interesantes. Los últimos años que pasé en Londres, hice varias exposiciones de fotografía e instalaciones de video y sonido en varias galerías, y también trabajaba como curadora de sonido para un espacio de eventos en Mayfair. Al mismo tiempo frecuentaba fiestas como Endurance o Reeperbahn, dedicadas especialmente al EBM, pero donde también tocaban electro, new wave, cold wave, italo disco… También iba a Fabric, donde se escuchaba más minimal techno y house. Quizás por estar en contacto con tantas escenas tan diversas, soy difícil de encasillar en un género musical.

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Musicalmente hablando, ¿cómo crees que se ha expandido tu paleta de colores desde que aterrizaste en Berlín?
Berlín tiene tiendas de vinilos muy buenas y musicalmente son muy diversas, tiene uno de los mejores clubes del mundo y festivales increíbles, como el Atonal, el cual tiene un enfoque audiovisual muy interesante, entonces descubres música constantemente. Lo más gracioso es que fue en Berlín donde descubrí el UK bass y el autonomic sound –nunca supe de ellos cuando vivía en Londres y justo vivía ahí cuando estaban en furor–. Autonomic es un estilo de música que fusiona drum & bass con otros géneros que van desde el ambient, 80’s synth music, el sonido de Detroit y soundscapes. Muchos artistas como Actress, Lowtec y James Blake se han inspirado en este sonido para crear su música. Hay una serie de podcasts que se llama Club Autonomic, súper interesante para entender este género. Creo que desde que llegué a Berlín, también conozco más de drone music, ambient jazz, rock experimental, industrial techno y reggaetón.

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En Berlín has estado impulsando la música de Sudamérica con las fiestas de Delicia Latina. ¿Qué ha sido lo más excitante de llevar a Alemania la música carrilera de Colombia?
En Delicia Latina no solo tocamos música carrilera, también tocamos salsa, merengue, cumbia, baile funk, champeta, reggaetón y hasta música navideña. Creo que lo más excitante es ver cómo crece nuestra fiesta. Delicia Latina es una plataforma que empezamos con mi amiga y artista colombiana Isa GT, para promover la música y propuestas de artistas latinxs.

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Después de varios años haciendo la fiesta en bares pequeños en Kreuzberg y Neükolln, un día el club Schwuz nos invitó a hacer Delicia Latina para un evento que ellos hacen llamado Hot Topic, y desde entonces la fiesta tomó otra dimensión, encontramos nuestro lugar. Schwuz es una institución muy importante para la comunidad queer en Berlín. Hot Topic celebra especialmente a la comunidad gay, lesbianas, trans y personas no binarias. No es solo una fiesta, sino un foro de temas queer y feministas: cada Hot Topic apoya un colectivo o proyecto político con un infostand y donaciones.

¿Cuáles son esos lugares de Alemania que te hacen sentir como en Colombia?
¡Los kneipes! Los kneipes son pequeños bares muy típicos de Alemania, algunos incluso abren por 24 horas. Aquí encuentras personajes muy interesantes dependiendo de la hora a la que vayas. Se me parecen a las fondas colombianas.

Cuando alguien te pregunta por la cultura de tu país, ¿cuáles son esas cosas que le enseñas?
En cuanto a la escena actual de Colombia, les hablo de Video Club, de los colectivos NÓTT y Move de Medellín, y de la casa de vogue, Las Tupamaras. Pienso que todos estos son promotores culturales muy importantes para el crecimiento y la diversificación de nuestra escena en el país. Cada uno tiene agendas muy diferentes, pero todos ofrecen propuestas frescas, educativas y políticamente importantes.

Recomiendo mucho viajar por los parques nacionales naturales de Colombia. Pienso que es una de las mejores formas de conocer las maravillas de nuestro país. También les hablo de las frutas y la comida colombiana, especialmente del ajiaco. Me encantan las sopas colombianas en general, pero mi favorita es el ajiaco. Me volví una experta cocinándolo y se volvió tan famoso que este verano, mientras estaba de tour en Canadá, me pidieron cocinarlo para 24 personas en el restaurante The Dock Lunch de Vancouver, y luego para 35 personas en el restaurante Chez Ann de Montreal.

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En 2017 tuviste el honor de abrir Säule, la nueva sala experimental de Berghain. Imagino que allí demostraste esa música tradicional que define tanto a nuestra región. ¿Cómo fue la percepción de las personas, es decir, cómo fue esa aceptación de enfrentarse a música experimental asociada con letras en español?
Al comienzo de mis sets en Säule, he tocado un poco más experimental, soundscapes que a veces mezclo con samples de canciones como “Alma Negra”, de Gabriel Raymon, o “Zamba Para Olvidar”, de Daniel Toro. La primera vez que toque cerré con mi canción “If You Don’t Love Me (I’ll Cut Your Face)”, donde en el intro se escuchan las voces de Las Hermanitas Calle cantando “La Cuchilla”. Yo creo que el idioma en las letras no importa mucho, lo que importa es el sentimiento que transmite.

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Foto por Salar Kheradpejouh.

Ahora estás trabajando en tu nuevo alter ego, Poison Arrow. ¿Cómo y cuándo encontraste con este proyecto un campo para desarrollar otras preocupaciones artísticas?
Poison Arrow lo he estado conceptualizando desde hace unos años. Cada vez que regreso a Manizales, mi ciudad natal, me encanta ir a la fuente de soda Frutalia, Casa Show y a varias fondas y cantinas en el centro y en las afueras, en los pueblos cafeteros. Hay algo misterioso en estos lugares que me atrae, me encanta la música que se escucha: sus letras de despecho, de angustia, de amores difíciles y de venganza sentimental. Me interesa la idiosincrasia de los campesinos y personajes que frecuentan estos lugares, entonces con Poison Arrow encontré un lenguaje donde incorporo el misticismo que rodea estos lugares y a la música carrilera en conjunto con varias expresiones artísticas en las que estoy interesada, como la música electrónica, las instalaciones y el videoarte. Al mismo tiempo, planteo una posibilidad de acceso a la cultura popular colombiana con una yuxtaposición de lo tradicional y lo moderno, explorando el lado oscuro del amor y el deseo.

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Algunos medios y críticos aseguran que eres una de las artistas multidisciplinarias más destacadas que está cambiando el ritmo de la música en Berlín. ¿Crees que esto se debe a las diferentes colaboraciones que ejerces con personas no solo de ámbitos musicales sino también visuales?
Gracias. No sé si estoy cambiando algo, pero soy una persona activa y aporto a diferentes escenas artísticas y musicales en Berlín. Sea haciendo música, videos o instalaciones, organizando eventos, tocando, bailando en los dancefloors o colaborando con diferentes artistas.

Hace poco lanzaste la séptima referencia de Pleasure District. Cuando escuché la pista original, pensé en el video que Kali Uchis estreno hace dos años, llamado “Ridin Round”, donde mostraba su ciudad, Pereira. ¿Cómo le explicas a la gente el origen de las voces que aparecen al principio del track?
Gracias por el cumplido, ¡amo a Kali Uchis! La verdad tenía que hacer este video con Las Hermanitas Calle y en Colombia. No podía ser de otra forma. Les explico que son las artistas que hicieron famosa esta canción con su interpretación en los años ochenta, y que es la canción que inspiró la letra de mi canción.

Hablando de que el EP estuvo inspirado en Las Hermanitas Calle, ¿hubo un momento de dificultad a la hora de mezclar esta música con los ritmos característicos de la 808?
La estructura musical y rítmica de la carrilera es muy sencilla, yo no estoy interesada literalmente en esto; yo estoy interesada en el espíritu de la música carrilera, su misticismo, sus letras crudas y su humor negro, entonces no fue difícil la mezcla.

Pronto se lanzará también una versión de remixes de If You Don’t Love Me (I’ll Cut Your Face) que incluye la participación de Heart Drive y Nathan Jonson. Cuéntanos cómo fue el proceso de colaboración y elegirlos a ellos para mostrar otra visión de tu música.
Cuando escuché por primera vez la música de Heart Drive, se me estalló la cabeza: mezclan D&B, electro, ambient y música de los ochenta. Definitivamente todo lo que me interesa. Su producción es impecable, de lo mejor que he escuchado. La música es nostálgica pero futurista al mismo tiempo, está muy cargada emocionalmente. Ellos son los pioneros del autonomic sound, el género del que hablaba antes. Siendo súper fan de su música y ellos siendo los artistas principales Pleasure District, tenía muchas ganas de que hicieran un remix, así que hablé con dBridge y aceptó. Heart Drive, aka dBridge y Kid Drama, no han hecho algo juntos desde hace mucho tiempo, entonces es más que especial para mí que aceptaran hacerle un remix a "Casa Show".

Nathan Jonson ha venido produciendo música muy interesante como Hrdvision, y ahora bajo su nombre real, su música es difícil de encasillar en un género porque mezcla rave, breaks y electro. Especialmente, su canción “Prettier Than That” fue la que me hizo fan de su sonido, y su remix de “Decompression”, para su hermano Mathew Jonson, ¡es una bomba! Un día estábamos hablando de mi EP, a él le encantó "If You Dont Love Me (I’ll Cut Your Face)" y le pregunté que si quería hacerle un remix… y en dos días me lo mandó terminado. Es un monstruo produciendo música.

Tengo entendido que estás trabajando en la puesta en escena de este EP. Háblame un poco de eso, ¿qué estás buscando lograr y transmitirle al público?
En el momento me gusta transformar los lugares donde toco, haciendo como una especie de site-specific installation. Mi intención es crear espacios psicológicos y efímeros encarnando el espíritu de las cantinas: el drama, el humor y la pasión para crear una experiencia multisensorial donde el público se sumerja del modo más completo posible.

Si Poison Arrow es un proyecto que trata conceptos sobre la imaginación social y el misticismo en la música carrilera de Colombia, como la catarsis del corazón roto, ¿cómo nuestros lectores pueden entender y teorizar la importancia de esta música en la historia del país? ¿Cuál dirías que es la forma correcta de escribir y/o pensar acerca de este sonido?
El espacio principal de esta música es el campo; en muchas ocasiones, zonas caracterizadas por la violencia. Pienso que es bonito y relevante que por medio de la música popular o de la carrilera, se asuman con humor los problemas en el amor, en el trabajo o en la vida cotidiana. No es solo música vulgar de cantina de mala muerte, de borrachos o de peleas, como algunas veces se puede ver. Esta música va más allá de la violencia, la temática de su letra le da valor y pasión, así sean temas fuertes o trágicos. Algo que resaltar también es que muchos de los intérpretes de la música carrilera son mujeres. Es importante revalorizar nuestra cultura popular, visitar nuestros pueblos y estos lugares tan autóctonos. Me ilusiona aportar para que este género se conserve y se promueva.

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