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Cultură

¿Quieres saber si eres un adicto patológico al porno online?

La expresión compulsiva, la insatisfacción constante y la ira son algunas de las señales de alarma ante la pérdida de control.
9.1.15

¿Cuál es la delgada línea que tiene que cruzar alguien para que su consumo de porno pase de abusivo a obsesivo? ¿Existe la adicción al porno online? Los testimonios de personas en tratamiento o rehabilitadas son infinitos.

La principal diferencia entre la adicción a la pornografía antes y después de internet es "el anonimato con el que se consume". Así lo apunta el doctor Jaime Gómez Gilabert, sicólogo clínico. A partir del análisis de los casos de sus pacientes, este especialista en psicodiagnóstico e investigador del comportamiento, apunta que "edad e intensidad" son los factores clave para diagnosticar una adicción patológica a la pornografía online.

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La Universidad de Cambridge publicó un estudio cuyas conclusiones señalan que el consumo de vídeos porno tiene reacciones cerebrales en los adictos al sexo muy similares a las que genera en un drogadicto el consumo de drogas. Y no solo esto, a mayor consumo de porno online, más satisfacción con el sexo explícito. Una escalada imparable que, por si fuera poco, se acumula en 'el mercado' e influye sobre las tendencias del lenguaje 'cinematográfico'.

"Para los que empiezan, el único modo de abrirse camino en la industria es centrarse en un nicho, aunque compiten contra los grandes tubes que ofrecen una creciente producción categorizada que convive con los vídeos más convencionales", comenta Enrique Álvarez, webmaster que posee un enjambre de páginas con contenido porno específico, como tetazas.net por ejemplo.

La pornografía online, pese a su carácter anónimo, tiene rastro: "Es normal detectar a usuarios que tienen una actividad continuada y repetida porque comentan todos los contenidos, independientemente de la hora o del día. Con las redes sociales [habilitadas] todos dejamos rastro y es fácil identificar estos hábitos", añade Álvarez.

El Diagnostic and Statistical Manual de la American Psychiatric Association niega la adicción a la pornografía online, mientras que experiencias como las de los pacientes Gómez Gilabert, clínicas especializadas y de prestigio (como la del doctor José Antonio Navarro), otros profesionales consultados por VICE o publicaciones como ¿En qué piensan los hombres? (Paidós, 2012) de José Bustamante Bellmunt, dan hasta por normalizado el tratamiento y terapias contra esa adicción.

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Aislándolo de las peculiaridades de la pornografía, la adicción a internet —esta sí aceptada por prácticamente todos los estamentos psiquiátricos a nivel mundial— parte de reacciones cerebrales similares a la ludopatía o el alcoholismo, tal y como se manifestó en el estudio de la Academia de Ciencias Chinas: anormalidades de materia blanca en el córtex orbito-frontal, la zona del cerebro ligada al procesamiento emocional, habilidades ejecutivas de pensamiento y funcionamiento cognitivo.

"Es una enfermedad del sistema nervioso central, del cerebro en concreto, que se mantiene 'secuestrado' a sí mismo de forma que sus procesos de pensamiento, sus respuestas emocionales y conductas van dirigidos a conseguir el consumo de 'la sustancia', en este caso de pornografía online", apunta Bustamante Bellmunt, que además de psicólogo especializado en sexualidad y pareja es secretario general de la Asociación de Especialistas en Sexología y fundador de la Academia de Sexología y Medicina Sexual de España.

"El 'componente orgásmico' genera reacciones similares a las de la ingesta de azúcares o grasas en el cuerpo humano. A esto se asocia el riesgo de adicción y finalmente de trastorno", apunta Gómez Gilabert. Es decir, la alteración de los mecanismos fisiológicos más básicos conocidos como 'de supervivencia' y 'de recompensa'.

Desafección personal, sociopatía, aislamiento, disfunciones sexuales y disfunciones eréctiles derivadas, depresión… ¿Qué síntomas se consideran una señal de alarma ante la pérdida de control ante este tipo de comportamientos?

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1. Expresión compulsiva : no atiende al apetito sexual. Sucede de forma mecánica, sin estímulos físicos, porque sí.

2. Trazos combinados : no es necesario, pero los profesionales consultados hablan de una transversalidad recurrente en esta adicción, que va desde la pornografía online a la prostitución, pasando por el cibersexo e incluyendo la aparición de extremos como el voyeurismo o el acoso sexual.

3. Insatisfacción constante : no encuentro de la saciedad sexual y hay una extensión de esto a otros ámbitos.

4. Dificultad para la autoestimulación sexual .

5. Problemas sociales a corto, medio y largo plazo. Consecuencias del aislamiento y dificultades con las relaciones personales.

6. Insatisfacción a partir de la búsqueda insatisfactoria de contenidos cada vez más extraños.

7. Intensidad del consumo.

8. Ira e irritabilidad injustificada en cualquier ámbito familiar o social.

9. *Mentiras y sobreprotección del consumo de pornografía online*. Contraseñas, borrado constante de historiales de navegación, etcétera.

10. Desinterés por las relaciones sexuales físicas. Los profesionales clínicos apuntan a ésta como la señal de alarma que suele desencadenar el inicio de una búsqueda por solucionar el problema.

La cantidad de contenidos porno en la red se multiplica y el acceso a este no deja de crecer. La industria genera una mayor actividad cada vez: 800,000 españoles se conectan a diario a PornHub, uno de los mayores tubes de internet, pero ni siquiera es la página porno más visitada en España. Sin apenas margen de tiempo para asimilar los beneficios de un espacio de creación y conocimiento como internet, la adicción a la pornografía online solo figura como otra de sus distópicas consecuencias. Una consecuencia que, pese a la presencia más o menos extendida de casos en las consultas psiquiátricas, ni siquiera es considerada como enfermedad.