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Vas a necesitar 80 salarios mínimos (más cargos por servicio) para ir al concierto de Madonna

¿Valdrá la pena gastar fortunas de hasta 17,000 pesos por la experiencia?
6.11.15

Este artículo apareció originalmente en Vice.

Mientras todavía se presenciaba por todos lados el furor de las locas por andar disfrazadas de calaca halloweenesca, el fin de semana pasado me enteré tardíamente de que Madonna dará un par de conciertos en Ciudad de México el próximo enero. Me lo contó una vestida con la mitad de la cara pintada como Frida Kahlo y la otra mitad con maquillaje gore simulando a Diego Rivera. Aún se estremecía por haber alcanzado boleto en primera fila para ambas fechas en el Palacio de los Deportes. En primera fila, me gritó cuando vio que no me sorprendí ni salté contagiado por su fanatismo. Orgullosa había destinado cada peso de su sueldo de dependienta en una tienda de ropa española para que esta vez nada la separara de su ídola espiritual, su única icona de estilo y modelo de conducta como devora-hombres. Más que concierto, para mi nueva amiga calaca el Rebel Heart Tour es la pasarela donde los verdaderos fans deben pagar su tributo a la (cof, cof) Reina del Pop.

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Tributo. Eso es lo que resonaba cabronamente en mi cabeza cuando la loca pro-pintores mexicanistas dijo la suma de lo pagado por el vuelo redondo, el hospedaje y los dos paquetes VIP con asiento en primera fila. Lo primero era el costo de una visita común a la ciudad de México que a fuerza se tiene que apolingar. Lo segundo me pareció una mordida del marketing salvaje en tacones altos con terminaciones de electroshock. El mentado paquete VIP superaba por mucho lo que mi nueva amiga travesti mortuoria ganaba al mes. Bendito tarjetazo, dijo. Y no, ella no refería a que se hubiera echado una punta de cocaína con ayuda de su tarjeta de crédito. Aunque el drug rush en el que andaba era muy parecido al que dan las drogas duras. Estaba eufórica porque cumpliría el sueño de estar frente a frente con la mismísima Madonna. Pagó casi 17 mil pesos por cada noche de concierto, por una serie de objetos personalizados que le entregarían y por la experiencia de compartir el viaje con el club de fans al que pertenece.

PRECIOS TICKETS DE MADONNA EN MEXICO NIVEL AMX $6,554.00 (MX $5,800.00 Boleto + MX $754.00 Cargos (no…
Posted by Madonna / Noticias en Español on lunes, 21 de septiembre de 2015

Nadie puede discutir que Madonna revolucionó desde la mitad de los ochenta el concepto de la gira de conciertos pop. Fuera de las flores que uno puede arrojarle como showwoman, este texto responde al shock de cómo vivimos la economía los homosexuales, cómo disfrutamos del oropel y no del oro, y cuán engañoso es todo lo que nos ofertan en las campañas de moda. Desde hace tiempo se dice que la economía homosexual ocupa un lugar privilegiado frente al de otra población. Entiendo por esto que el homosexual vive como un adolescente que es el comprador compulsivo por excelencia. ¿De dónde saca dinero el adolescente si no es de sus papás? No lo sé. Pero lo obtiene. Son económicamente competidores con respecto a otros públicos. Durante décadas el adolescente es clave para que un producto o servicio se convierta en un éxito. Hoy en día, el adolescente de los compradores compulsivos es la comunidad LGBTTTI. Basta ver los precios de los boletos para los conciertos de Madonna. No sólo en México, sino en el mundo entero se ofrecen esos paquetes VIP que incluyen un maratón que comienza previo al concierto, atestigua el performance y cierra con after para bajar la hormona. Mismos paquetes VIP que convirtiendo el dólar o el euro costarían en equivalencia al peso. Así que tarjetazo, dicen unos y se enganchan con la MDNA (nombre con el que firmó su álbum pasado Madonna haciendo alusión al MDMA, vulgarmente conocido como éxtasis).

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En 2006 vi a Madonna en concierto en París. Era parte del Confessions Tour. En el estadio Bercy. Mi asistencia fue accidental, ya que estaba pasando una temporada en Francia y salía con un francés enloquecido por asistir a todo concierto de cantante pop que llegara a la Ciudad de la Luz. No niego que ha sido una experiencia que valoro de mi estancia europea. Sin embargo, soy más fácil que la tabla del uno que me he emocionado más estando borracho en una cantina y que de pronto una travesti de Madonna vuelva la pista de baile un escenario en el cual todos seamos sus bailarines. Experiencias así son más invaluables para mí porque me gusta el accidente, lo espontáneo y lo irrepetible del momento. Incluso puedo llegar más lejos confesándoles que me he impactado más viendo el video del concierto de aquella noche en París. En este caso la memoria lo es todo. Es la experiencia explotada a la N potencia. Por eso entiendo la conmoción de mi nueva amiga la calaca Kahlo-Rivera por aprehender la experiencia de las dos noches de concierto de Madonna en México el próximo año. Los conciertos son siempre recuerdos, y recuerdos del tipo más preciso y claro, acompañados por las emociones que acompañaron a la experiencia original. Los conciertos completan el oído musical en otra dimensión que es la memoria y de la que es imposible escapar después. Incluso, sin lugar al escape si el concierto nos marca.

Hoy en día Madonna ejerce sobre mí una influencia exclusivamente nostálgica. Hace mucho tiempo dejé de seguirla a ciegas. Aunque continúa gustándome su presencia en diferentes planos del mundo como la moda o la música, ya no la encuentro indispensable en mi día a día. He dejado de ser su perseguidor y de todo lo que la rodea como artista y como ser humano. Estoy alejado de todo lo que ella hace para triunfar o fracasar (pues hay que reconocer que la mujer es inteligente y que saca provecho hasta de los matrimonios fallidos como de una caída en el escenario). Aunque asisto a la premier mediática de sus videos o de sus sencillos, reconozco que lo hago más por el morbo que porque me sienta comprometido con su arte. Creo que soy un desapegado musical porque en mi vida he deseado a muerte asistir a muy pocos conciertos. Los ha habido inolvidables, unos cuantos nefastos y otros tan sólo buenos. Quizá el concierto que más se quedará en mi nostalgia futura (pues ya se han separado) es el de The Knife. Con ellos sí hubiera hecho mi cochinito como mi amiga la calaca dependienta de ropa y me hubiera hecho una fila de horas. (Por supuesto, no creo que los precios de un concierto de The Knife se acerquen a los de Madonna).

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Ser homosexuales no significa que seamos homogéneos en nuestros gustos ni en nuestros deseos. Por eso pregunté en mis redes sociales quién iría el próximo enero a ver a Madonna. ¿Valdrá la pena gastar fortunas de ese tamaño por la experiencia? Según filósofos que han pensado la mercadotecnia y la publicidad, la experiencia es lo que nos queda cuando estamos de regreso en ese espacio de carencia que es nuestra vida diaria. Es decir, lo único que nos despierta a la vida es poder decir que uno presenció la guerra. Que se estuvo en el campo de batalla, como dirían los soldados. Que nos quedamos despiertos hasta el amanecer, como dirían los más románticos, que justamente son los más fáciles de embaucar en el tren de la experiencia de lo único y del tan célebre concepto en carne viva. Es poco el boletaje que ofrece esa experiencia con el paquete VIP del concierto de Madonna. Sólo corresponde a las primeras filas, las que están más cerca del escenario-pasarela que culmina en forma de corazón, y desde donde esperas verle hasta los poros abiertos a Madonna. En estos casos me pongo como personaje de Pedro Almodóvar, quien es uno de los directores favoritos de Madonna. En "Todo sobre mi madre", luego de reencontrarse y decidir buscar un trabajo digno a sus nuevas expectativas de vida, Manuela y Agrado mantienen un diálogo precioso y tristísimo a la vez:

Manuela: ¿Y el Chanel este es auténtico?

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Agrado: No, mujer, ¿cómo voy a gastarme medio millón en un Chanel auténtico, con la de hambre que hay en el mundo?

Igual así yo. Con la de drogas que hay en el mundo. Además de MDNA. Con la de experiencias que hay en el mundo. Además del MDMA.

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VICE: ¿Qué sección compraste?
Jesús: Sección D 15.

¿Has ido a otros conciertos de Madonna?
Nunca.

¿Te parece excesivo el costo del asiento comparado con otros conciertos, de otros artistas o de la misma Madonna?
Lo que yo compre no se me hizo excesivamente caro para un concierto de este tipo.

Cuando se compra un boleto de un concierto, ¿a qué se accede, qué recibes, qué hay de ganancia?
Hasta donde sé algunos de los boletos del área que está rodeando el escenario incluían bolsa de regalos y un tipo de actividad previa al show. Y en cuanto a mi boleto sólo me va a dar el gusto de ver por primera vez en vivo a una artista que he seguido desde hace 24 años.

***

VICE: ¿Qué sección compraste?
Ricardo: Plaza (creo que es como el equivalente a general donde estás de pie)

¿Has ido a otros conciertos de Madonna?
Sí, en México y en NYC.

¿Te parece excesivo el costo del asiento comparado con otros conciertos, de otros artistas o de la misma Madonna?
Me parece adecuado; he gastado más en boletos para Celine Dion o incluso de Gloria Trevi. Depende de la localidad que se elija, hay costo para todo pero un show de Madonna es visualmente más fastuoso. De alguna manera ya sabes a lo que vas.

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Cuando se compra un boleto de un concierto, ¿a qué se accede, qué recibes, qué hay de ganancia?
El único plus que yo vi en México fue el acceder a la zona donde venden el merchandising oficial, no veo mucho plus además del show. En EU sólo fue el acceso porque el merchandising oficial estaba afuera, allá no había piratería.

***

VICE: ¿Qué sección compraste?
Jorge: Sección B.

¿Has ido a otros conciertos de Madonna?
Sí, he ido a otros 2 conciertos, en 2008 y 2012.

¿Te parece excesivo el costo del asiento comparado con otros conciertos, de otros artistas o de la misma Madonna?
Sí me parecen altos los precios, mas no excesivos. Es como un trabajador. Supongo que entre más experiencia tiene el artista, más puede cobrar. Honestamente no voy a conciertos de artistas recientes, menos si están en un momento de popularidad alta, ahí sí se exceden en los precios.

Cuando se compra un boleto de un concierto, ¿a qué se accede, qué recibes, qué hay de ganancia?
¿Qué ganancia hay? Supongo es la experiencia vivida. En mi caso, la música ha sido muy importante en ni vida y es una especie de cerrar el círculo. Cuando asisto a un concierto es para (de alguna forma) compartir tiempo y espacio con las personas que están detrás de conceptos, música, etcétera, que han marcado momentos determinados de mi vida.

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VICE: ¿Qué sección compraste?
Maika: De la más barata.

¿Has ido a otros conciertos de Madonna?
A todos desde 2008, en 1993 era un mozalbete de escasos 9 años.

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¿Te parece excesivo el costo del asiento comparado con otros conciertos, de otros artistas o de la misma Madonna?
Claro, es excesivo. Desconozco el precio de otros artistas, pues no acostumbro ir a otros conciertos. Otros de la talla de Madonna… sólo conozco a Michael Jackson, pero ese ya se murió. Considero que es un exceso de dinero para dos horas de gritos y sudor. Eso me sale más barato, y es más íntimo.

Cuando se compra un boleto de un concierto, ¿a qué se accede, qué recibes, qué hay de ganancia?
Pues sólo a la entrada al concierto, no incluye ni boing ni sándwich, aunque con los precios de Madonna el más VIP te dan litografía conmemorativa "según" de la gira, pero igual puedes vivir sin dicha litografía. Lo mejor sería poder tocarla, pero ni eso incluye. En mi caso, que tengo de la más barata, pues ni la propina del que te lleva al lugar indicado va incluida.

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VICE: ¿Qué sección compraste?
Víctor: Lower level 121.

¿Has ido a otros conciertos de Madonna?
Es mi cuarta gira de Madonna

¿Te parece excesivo el costo del asiento comparado con otros conciertos, de otros artistas o de la misma Madonna?
Precio justo, vale la pena.

Cuando se compra un boleto de un concierto, ¿a qué se accede, qué recibes, qué hay de ganancia?
Obtienes un show audiovisual, puedes observar con detalle el físico del artista (si tienes buen lugar), te encuentras con miles de personas con el mismo fin y la misma euforia, sientes una energía especial, la cual no la obtienes al escucharlo en iTunes o Youtube, y te quedas con la experiencia de escuchar en vivo al cantante. Yo soy feliz. La primera vez que iba a un concierto de Madonna (2004, LA) me decía: "Después de este evento, ya me puedo ir a sentar a la playa, con mucha mota, a esperar la muerte".

Sigue a Óscar David:

@OscarDavidLopez