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Esto es lo que vimos en el toque de Triple X durante el Día Rock del Festival Centro

Sudor, sangre y rock & roll en una jornada que nos reventó los oídos.
16.1.16

Todas las fotos por: Omar Andrés Rueda /Fundación Gilberto Alzáte.

El Día Rock en el Festival Centro fue una jornada que estuvo dedicada a cuatro bandas cuyas propuestas pasan por el punk y el rock, y que hacen parte la escena musical colombiana. Entre las agrupaciones que se presentaron, estuvieron Whites, Narcos y Dante, así como Triple X, la banda de punk bogotana de culto que con 17 años en el circuito nacional se ha hecho de una base de fanáticos enamorados del “rock de los viciosos”.

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A eso de las 7:45, quince minutos antes de que empezara el concierto de los Triple X, afuera de la FUGA ya se veían crestas, pelos pintados de colores fluorescentes y gente tomando vino en caja. Para ir a un concierto de punk hay que darse en la cabeza y los asistentes lo tenían más que claro. Se escuchaban preguntas como “¿Ya se echó los pipazos?” y “Parce, ¿sí se encaletó esa vaina bien?”.

El lugar que eligió el Festival Centro para el concierto de Triple X fue el auditorio de la FUGA, un lugar completamente atípico para hacer un concierto de rock & roll. Ya adentro del lugar, y con todas las sustancias en la cabeza, los asistentes se sentaron a esperar a que Triple X saliera al escenario. Se escuchaban gritos, el concierto no había empezado y ya se sentían las ganas que tenía la gente para darlo absolutamente todo.

De repente, sobre el telón que cubría el escenario se empezaron a proyectar videos que mostraban la trayectoria de la banda desde sus inicios en los noventa hasta la actualidad. Imágenes de sus integrantes tomando botellas de diferentes tragos y despotricando contra los tombos en viejos conciertos.

La gente se calentó con el video, estaban listos. El telón se levantó y un grito inundó el teatro como un rayo que paró a todos los que seguían en sus asientos “¡Triple X en la puta casa!”. Abrieron con “Triple X en estéreo” y desde que tocaron el primer riff duro de guitarra, la gente usó el espacio entre la primera fila de asientos y el escenario para armar un pogo salvaje en el que todos eran bienvenidos, siempre y cuando no se fueran a rayar por recibir un puñetazo en la nariz o una patada en el estómago.

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Los que decidieron no participar en el pogo, igualmente se pararon de sus sillas y se metieron en la onda del concierto cabeceando y haciendo air guitars, la fiesta estaba encendida. Antes de empezar otra canción Mauricio, el líder de Triple X, hizo una pausa para mandar un saludo a “los borrachos y marihuaneros degenerados de este concierto” y la gente enloqueció mientras que los policías que estaban dentro del teatro los miraban con desprecio.

La gente le empezó a pedir a la banda que tocara su canción dedicada a nuestro, no tan honorable, ex presidente y cuando empezó “Uribe no ha muerto”, el pogo subió todavía más de nivel. Algunos muchachos se empezaron a lanzar al pogo desde la segunda fila de asientos del teatro, dejando algunas narices reventadas y ojos morados. Se empezaron a rotar el trago que habían metido en botellas de agua y se veían pequeñas nubes de humo subiendo de sus cabezas.

Cuando tocaron “Droga de calidad”, la canción que le dio el nombre a su último álbum. Un par de punkeros se subieron al escenario para darle besos en la frente al cantante de la banda y antes de que seguridad se lanzara a bajarlos, ya estaban nuevamente tirando puños y patadas dentro del pogo.

El concierto siguió por esa línea ascendente y fue increíble ver a la gente disfrutando de la fuerza de Triple X con tanto fervor. Fue una celebración absoluta de sudor, sangre y mucho rock & roll. A pesar de ser una banda de punk, el sonido de Triple X tiene un aire de rock clásico setentero y eso les da un estilo muy propio. Un concierto en el que sudamos y gritamos con uno de los mayores exponentes del punk hecho en la capital. ¡Del putas!.