El poder psicodélico de DJ Koze

Platicamos con el productor alemán sobre su constante búsqueda por la psicodelia, la paz mental, y lo que ha aprendido en su carrera como DJ y productor a lo largo de los años.
10.6.16

DJ Koze. Foto por Daniel Patlán

Desde que Stefan Kozalla empezó a hacer música bajo el mote de DJ Koze a principios de este milenio, las cosas han cambiado enormemente en el mundo de la música electrónica. Especialmente en los últimos años, su popularidad ha explotado por todo el mundo, convirtiendo a varios DJs en figuras pop que ganan miles de millones de dólares pinchando en festivales masivos por todo el mundo, colaborando con estrellas de pop como Justin Bieber o Katy Perry, y produciendo tracks diseñados para explotar en el momento adecuado, con el beat adecuado, sin importar que sea predecible o poco innovador, buscando más bien apelar a masas cada vez mayores. Sin embargo, Koze se ha mantenido al margen de todo ello. Claro, participa en el circuito de festivales y se ha beneficiado por la explosión mundial de la electrónica, pero su música se ha mantenido completamente rara, original y distinta a la del resto, consiguiendo que la gente baile con beats inusuales, canciones llenas de elementos sorpresivos, y una filosofía bastante propia.

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Platicamos con el productor, quien se presentó la semana pasada en el festival Primavera Sound, y quien publicó hace poco el compilado DJ Koze Presents: Pampa Vol. 1, sobre cómo es que colecciona los sonidos que eventualmente aparecen en sus canciones, la importancia de la psicodelia tanto en su música como en su vida, cómo es que mantiene un balance entre la vida de DJ y una vida “normal”, por qué cree que los LPs siguen siendo importantes, y cómo mide su éxito personal.

NOISEY: ¿De dónde sacas todos los sonidos de los que se componen tus canciones?
DJ Koze: Me la paso coleccionando sonidos todo el tiempo, sonidos orgánicos y con profundidad, de grabaciones que hago o tomándolos de discos viejos de jazz.

Escuchas algo de una canción y lo grabas, o lo anotas, ¿o cómo le haces?
Trato de grabar varios pedazos y segundos de algo que me suene bien, que yo crea que está bueno. Cosas con las que pueda construir una casa de manera austera. Me gusta la idea de que cada ingrediente tenga una función, y de que si borras o silencias una parte entonces todo se arruina. Que cada sonido tenga una función.

Leí una entrevista en la que decías que este sonido minimalista que tú y The xx y otras bandas y proyectos tienen es una especie de contraste con lo que está pasando en la cultura mainstream, en donde hay un flujo de información interminable, y donde la música se comprime para que tenga la mayor cantidad de elementos posibles dentro de ella.
Sí, es como si hoy estuviéramos presenciando música para pacientes de ADHD. Porque en 20 segundos necesitan tener el siguiente clímax, algo que su cerebro pueda celebrar o recordar o entender, y si no la gente va a dejar de prestar atención. Y eso está bien, es la música de nuestros tiempos, pero no me interesa hacer eso. Me interesa hacer lo opuesto.

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¿Crees que sea una tendencia, o algo más bien permanente?
Creo que es una tendencia, como una enfermedad social, de nuestra civilización. Algo que se va propagando. Y nunca hemos visto algo similar. Es adictivo, como una droga, y por eso vas al baño y te pones a borrar fotos innecesarias. Y sin ese ruido constante la gente se queda confundida. Y yo no digo que yo sea diferente; yo soy un poco igual. Digo, trato de alejarme lo más que pueda de mi teléfono hoy en día, pero es una enfermedad que tiene nuestra civilización hoy en día.

Dentro de toda la música que haces hay elementos raros o psicodélicos.
Trato de generarlos porque a veces el techno puede ser muy estricto. Para mí, el techno o el house a veces pueden ser un poco aburridos. Porque existe un aspecto funcional, el cual está bien, porque busca crear un gran efecto con pocos ingredientes, pero al mismo tiempo me gusta experimentar con el poder psicodélico que esto puede tener. Y hay personas como James Holden o Caribou que tienen una idea sesentera de la música, que a mí siempre me ha parecido maravillosa, el poder psicodélico, irritante y confuso que puede tener. Y siempre trato de meterle un poco de eso al house o el techno. Porque para mí, la música electrónica puede ser psicodélica y volarte la cabeza. Con las guitarras o el rock no es tan sencillo; creas una distorsión con un [pedal] Big Muff y etc, pero es algo que de alguna manera ya has escuchado antes, entonces la sorpresa se reduce. Pero en la música electrónica sí puede seguir volándote la cabeza, porque si juegas con el sonido y dices, esto es techno, y es algo que no está acabado y suena medio roto, entonces es algo muy inspirador.

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¿Tratas de incorporar ese mismo tipo de psicodelia o rareza a tu vida diaria?
Sí, claro. Aunque no entiendo bien a qué te refieres exactamente.

Bueno, justo eso que decías del house y el techno, que pueden sentirse aburridos si los haces de manera convencional. Y de la misma manera puedes tener una vida convencional, mientras que hay otros que buscan tener una vida fuera de lo ordinario.
Claro. Digo, como músico y dentro de esta escena, estoy muy alejado de tener una vida convencional. Porque por ejemplo, ahora estoy aquí contigo, hace una hora estaba en un restaurante lleno de gente que no conocía, entonces más o menos tienes que aprender a dejar ir las cosas, y si puedes conseguirlo, entonces se te presentan buenas cosas. Entonces esto es psicodélico también, porque no estás siguiendo un camino recto, y no esperas muchas cosas. Esto es lo único que sigo tratando de aprender: a dejar ir las cosas. Suena como algo cliché, pero cada vez que lo consigo, vienen cosas buenas.

Foto cortesía de Kompakt

Como DJ, ¿buscas contar una historia cuando estás tocando?
Sí.

¿Qué es lo que buscas?
Siempre busco incrementar la tensión. Esto es lo más difícil. El poner música nueva junta y mezclarla puede ser completamente olvidable. E incluso me pasa a mí a veces. Porque a veces cuando termino un set, no siento que haya conseguido crear un buen aura.

A veces fracaso: toco 20 canciones y si no pude unirlas de una buena manera, con la que la gente pueda viajarse, entonces ese no fue un buen viaje. Pero si las unes de una manera en que la tensión vaya incrementándose y en donde quizá haya algunas explosiones, unos bajones, y luego otra vez, entonces ahí es cuandolo consigues. Yo sigo tratando de aprender cómo lograr hacerlo.

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¿De qué crees que dependa el tener una buena noche y luego otra mala cuando eres DJ?
Para ser honesto, en el principio cuando fracasaba siempre pensaba que era mi culpa. Y ahora no soy tan duro conmigo mismo porque existen varios ingredientes que pueden cambiar la noche, y no todos tienen que ver conmigo. Mi novia siempre dice, “A veces el hombre de arriba nos visita, y a veces no.” Y no depende de ti si lo hace o no. Puedes cagarla si estás muy borracho o puesto o si no estás inspirado o enfocado, e incluso si haces tu mejor intento no significa que vayas a ser exitoso en cada ocasión. No sé de qué depende. Nunca lo voy a poder descifrar. Pero si no te presionas demasiado y no esperas de más, eso te va a ayudar a que no te decepciones de ti mismo.

Como productor, ¿cómo le haces para seguir sorprendiéndote a ti mismo?
Es difícil. La verdad es difícil.

Siento que cada artista llega a un punto en el que se acostumbran tanto a hacer lo que hacen que puede que se atoren en una fórmula de cómo hacen las cosas, y a veces puede ser difícil alejarse de eso y crear algo nuevo.
Sí, digo, a veces está bien quedarte con una fórmula si la construyes, por algunos años o para algunos tracks. Si hacen un track que tiene buenos ingredientes y un buen sonido… Es como un pintor con el color. Puedes pensar “Estos tres tonos de azul están muy bonitos, voy a hacer una serie.” Y queda bien. Y entonces le enseñas al mundo lo que puedes hacer sólo con distintos tonos de azul. Pero quizá después de 10 cuadros te aburres, y entonces dices “ya me estoy repitiendo a mí mismo”; no te sientes orgulloso o confías en lo que estás haciendo, y ahí es cuando tienes que cambiar. Para muchos de mis amigos y para mí es difícil encontrar una nueva fórmula o manera de expresarte, porque no es como que te llega de la nada.

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Entonces eso suele pasarte.
Sí, todo el tiempo. Y a veces haces algo y te das cuenta que es lo mismo que ya habías hecho en el pasado, pero más aburrido, porque ya lo hiciste antes. Entonces eso puede que no lo publiques.

¿Y qué haces para intentar llegar a estar en un estado mental creativo?
Dejar ir las cosas de alguna manera, e inspirarme por otros tipos de cultura y arte. Si veo un buen cuadro o película entonces a veces de un segundo a otro mi estado mental cambia. O si escucho a un mariachi mientras voy en el taxi, entonces me pongo a pensar “Ah, esto lo hacen así. ¿Existe una posibilidad de que pueda transformar eso en techno?” Puede ser algo pequeño, pero para ser honesto no es sencillo.

Te tomó ocho años el crear Amygdala, tu disco más reciente.
Sí, pero no fueron ocho años de estar trabajando constantemente en él. Dentro de ese periodo de ocho años coleccioné y creé canciones, y en un año terminé varias canciones y pensé que sería una buena colección.

¿Sientes la presión, aunque seas tú mismo el que la pone en contra de ti mismo, de crear un álbum? O simplemente fluyes y ves qué va saliendo.
Cuando hice Amygdala sentí un poco de presión porque pensé, puedo hacer 12” y remixes, pero al final no tienen el mismo impacto que un álbum. Y cada año sacaba remixes y tracks, pero al final hasta mis amigos ni se enteraban, porque no son nerds de la música. Pero con el álbum, la gente dice “Ya lo compré” o “Leí sobre el disco.” Así que me tengo que enfocar más. Es como, las historias cortas y los periódicos son buenos, pero un libro destaca por sí mismo. Tiene un impacto mucho más grande. Y en un mundo en donde se genera tanto contenido de todos los tipos en la cultura y en los medios, está bien tener algo que sea un compilado de ideas que esperas que la gente escuche. Se vuelve mucho más difícil si no lo haces.

Después de haberte tardado tanto tiempo en crear ese álbum, y después de lo que me dijiste, ¿vas a intenter hacer más discos?
Sí, creo que tengo que hacer otro. Ahora estoy bajo un poco de presión otra vez, porque tiene que compararse de alguna manera, pero a la mejor no voy a tratar de hacer algo mejor que esto, sino sólo haré una idea distinta, para no ponerme tanta presión encima y crear algo distinto.

Regresando a lo que decías de los remixes y los 12”, ¿consideras que los remixes que creas están al mismo nivel que tus producciones originales? O crees que uno tiene más valor que el otro.
Digo, es más fácil crear remixes, por supuesto, porque no empiezas de cero, y normalmente ya tienes unas vocales interesantes, por ejemplo, las cuales le tomaron semanas de trabajo a la banda o al artista que produjo ese track, así que creo que es más fácil conseguir resultados sobresalientes cuando haces un remix en vez de cuando haces algo nuevo. Con los remixes sólo tienes que encontrarle una solución a un problema, entonces es más fácil. Cuando haces tu propia música no sabes ni si quiera cuál es el problema, o por qué no hay un problema. Es horrible [ríe]. La libertad apesta.

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En algún lado leí que el viajar es la cosa que más influye sobre tu vida.
¡Sí! Digo, aprendes a vivir cuando viajas. Aprendes sobre la vida misma y sobre el mundo. Puedes leer un libro o un maestro te puede decir algo, “La gente en México es así y la cultura asá y la historia es esta,” pero no lo sientes en tu cuerpo. Y si simplemente repites conocimiento, pero no entra a tu sistema. Pero si estás en un lugar, caminas por las calles, ves las noticias, la televisión, incluso cuando llegas al aeropuerto te das cuenta de la diferencia cultural de inmediato. Te alerta los sentidos y eso para mí es aprendizaje, mucho aprendizaje.

Fuera de la música, ¿qué es lo que más disfrutas de la vida?
[Piensa unos segundos] La naturaleza. Sé que suena un poco cliché, pero me tomó 43 años darme cuenta que la naturaleza me hace muy feliz. Cuando eres joven es muy aburrido pensar sobre ello, pero ahora me doy cuenta que me hace muy feliz cuando camino por una montaña y no hay nadie a tu alrededor y estás solo y en silencio. Es bueno.

Estás en paz contigo mismo.
Todavía no, pero estoy trabajando en ello.

Todos lo estamos.
Es difícil conseguir estar en paz en una gran ciudad, porque siempre estás en modo de alerta. Todo el mundo está haciendo algo y tú te pones a pensar “A la mejor debería hacer esto así o así, esto tuvo éxito, ¿es esta la manera correcta de hacer esto?” Es difícil generar felicidad pura en una ciudad, no sé por qué.

Haciendo lo que haces, también puede ser difícil conseguir la paz mental, porque te la vives viajando todo el tiempo, tocando por todos lados. ¿Cómo balanceas tu vida?
Trato de hacer grandes balances, como jugar muchos deportes. Tomarme fines de semana libres, estar en la naturaleza, y lo más lejano posible de esta vida musical.

¿Cómo mides tu éxito?
¿Qué quieres decir?

¿Cuándo te sientes contento con lo que haces?
Actualmente me siento muy afortunado con todo como está. Estoy feliz.

¿Crees que profesionalmente este es tu mejor momento hasta ahora?
Me gusta dónde están todas las cosas actualmente, y quizá es porque he dejado ir algunas cosas, y porque trato de evitar compararme a mí mismo con otros artistas más grandes o exitosos. A la mejor no estaba en ese lugar hace 10 años, y mi enfoque sobre lo que significa la felicidad ha cambiado, y no tiene que ver con el dinero. Todo esto suena como literatura esotérica, pero es la verdad. Me tomó años llegar a ese lugar mental. Estoy súper feliz con mi profesión y mi trabajo, pero al mismo tiempo te tienes que dar cuenta que esta no es la vida real; es una parte de tu vida, pero no es la realidad para nada. Y si lo digieres así, todo se vuelve interesante y feliz. Si lo vives en serio, y mueres por ese tipo de vida, entonces tienes la mente un poco estrecha. Y el precio que pagas por ello no vale la pena. Estas son palabras sabias.