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Tomas Apócrifas de 'Ministry: Los Evangelios Perdidos Según Al Jourgensen'

Probablemente no deberías leer esto en tu trabajo, pero pues, ya qué.
6.9.13

Videos por Omar Mena

El 15 de Julio del 2013, la biografía autorizada de Al Jourgensen, el líder de Ministry, titulada Ministry: the Lost Gospels According to Al Jourgensen (Los Evangelios Perdidos Según Al Jourgensen) y todas esas historias sobre décadas de abuso de la heroína, decadencia total y loquera rock n’ roll-era, salió publicada escurriendo como si fuera sangre de las úlceras rotas que casi lo matan hace unos años (ese incidente es lo que empieza en el libro).

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Los lectores pueden disfrutar de historias sobre groupies teniendo sexo con Dobermans, Jourgensen drogando a Trent Reznor y luego rasurando su cabeza y una de sus cejas, o corriendo a Metallica de su camerino bajándose los pantalones, metiándose comida del catering por el culo, y humillando a Fred Durst en el estudio convenciéndolo de que se emborrachara, se encuerara, y se pusiera el sombrero de Al mientras canta un track vocal que quería se pareciera a Ministry. Y eso es solo el comienzo.

Siendo el escritor de este libro, sobraba material con el cual trabajar. Para el tiempo que llegué a mi casa, después de pasar dos semanas en la casa de Jourgensen en El Paso, donde conduje las entrevistas, sabía que tenía una historia que haría que The Dirt de Motley Crue pareciera pinche Goodnight Moon. De hecho, muchos críticos han hecho referencia a The Dirt en sus reseñas, y con buena razón. El otro día alguien me preguntó sobre él y le dije: “Es un poco como The Dirt, pero con menos chicas y con más heroína.”

Estuvo muy chingón escribir el libro y la forma en que me dieron permiso para escribir la biografía de Jourgensen es una historia en sí misma, pero todo eso lo describo en el prólogo de “The Lost Gospels” así que no quiero ser redundante y demasiado indulgente al ponerlo aquí. Pero si quieres aprender unas cosas muy locas sobre El Duce, ex-líder de la banda shock rock The Mentors, o descubrir anécdotas que nunca querrás nunca haber sabido sobre el vocalista de Butthole Surfers, Gibby Haynes y el vocalista de los Dead Kennedys, Jello Biafra y leer sobre por qué Jourgensen se cogió a una invalida en silla de ruedas, no lo vas a encontrar en The Dirt. Pero también hay cosas que no encontrarás en el libro de Ministry por cuestiones de espacio, restricciones de tiempo y la necesidad de imponer algún tipo de flujo de continuidad. Así que para todos aquellos que aún tienen ganas de leer pendejadas o asquerosidades, aquí les traemos las tomas descartadas de Ministry: The Lost Gospels According to Al Jourgensen, aprobadas por el mismo Jourgensen.

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(Tomen en cuenta que están escritas bajo la voz del líder de Ministry).

Solo porque una avestruz está agachada…

Durante el tour de Houses of the Mole, yo estaba en Berlin con mi técnico del teclado, en la madrugada, y estabas tripeando con un LSD muy pesado. Decidimos que queríamos ir al zoológico, pero obvio estaba cerrado. Así que nos trepamos la barda y estaba completamente obscuro. No había luces prendidas, ni empleados. Ni siquiera vimos guardias de seguridad. Pero caminamos hacia el área de las avestruces y Justin se brincó la barda y se acercó a un avestruz que tenía su cabeza enterrada en la tierra. Tenía el culo parado. De pronto, Justin se baja los pantalones y empieza a cogerse al avestruz. No me avisó ni nada, solo fue y lo hizo. Y yo me quedé, “¿¡¿Qué chingados?!?" El avestruz se emputó porque alguien hizo eso cuando tenía su cabeza en la tierra y no estaba viendo. Las avestruces son muy peligrosas y te pueden sacar las tripas con sus garras si te llegan a atacar. Pues, esta avestruz empezó a atacar a Justin y yo tuve que ayudarle a montar la barda otra vez. Aunque andaba bien loco en ácido, no quería que me sacaran las tripas. Y estaba bien emputada ese avestruz. Estaba picando y rasguñando a Justin. Al final, no perdió sus tripas. Tenía algunos piquetes y heridas en las piernas. Pero pues, ¿quién puede culpar al avestruz por hacer eso? El pedo es que no creo que haya sido hembra. Creo que Justin fue y le metió el pito a algún avestruz macho y eso lo hizo enojar mucho. Pero logramos treparnos la barda y salirnos a la verga.

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Prendiendo fuego a St. Louis

Yo y Mikey estábamos conduciendo una camioneta de mudanza, que medía 7 metros para ir a recoger todos los master tapes de Ministry a Chicago. Esto fue como a mediados de los 90s. Llegamos bien y recogimos nuestras grabaciones y pasamos unos días trasheando en Chicago antes de regresar a casa. Estábamos tomando turnos para manejar y los dos andábamos bien basura, pero logramos llegar a St. Louis sin ningún incidente. Mikey estaba manejando y llega a una gasolinera para llenar el tanque y choca contra el primer surtidor. La cosa se abrió y empezó un incendio. Había gasolina por todos lados, así que yo dije “Uh, ¡vamonos a la chingada!” Azotó su pie contra el pedal y nos fuimos. Estuvimos a diez segundos de ser barbacoa. Vimos el espejo y podíamos ver todo el fuego volando detrás de nosotros mientras manejábamos. Explotó la estación, básicamente, pero aún necesitábamos gasolina. Así que paramos en la próxima gasolinera que vimos y yo hice que Mikey se moviera al asiento de pasajero y yo me estacioné junto al surtidor con mucho cuidado.

Fiesta de disfraces para Lemmy

He conocido a Lemmy un chingo de veces, pero esta es literalmente una de las cinco cosas más chingonas que he visto en el mundo. Después del show de Motorhead en Austin en 1995, me fui a la parte trasera del autobús y vi a[l ya difunto guitarrista de Motorhead, Michael] Wurzel [Burston] y a los otros vatos. Así que dije, “¿Donde está Lemmy?” Y solo apuntaron a la parte de atrás. Toqué. Nadie respondió. Así que abrí la pinche puerta y estaba Lemmy con un uniforme de Gestapo puesto, nagleando a una morra con una fusta. A la morra le estaba encantando. Me disculpé y cerré la puerta. La única razón por la que fui allá atrás es porque le quería dar coca. Tenía coca y pensé que seguro querría. Así que regresé al frente del autobús y le dije al resto de la banda, “Pues, parece que Lemmy está ocupado. Tengo un chingo de coca para ustedes.” Y me dijeron, “¡Vete a la verga!” y me llamaron un poser. Luego sacaron una bolsa enorme de cristal. ¡Dijeron que la coca era para putos!

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Mr. Lifto , El Gran Aventurero

Hoy en día ya hay reality shows sobre gente que se traga cosas y se perfora todo el cuerpo. A mi me latía esa escena con Genitorturers y el Jim Rose Circus Sideshow en los 80s. Jim literalmente es la reencarnación de PT Barnum. Mr. Lifto es un vato en el circo de Jim que solía levantar ladrillos de cemento de unas cadenas que estaban atadas a unas perforaciones en su verga. Era muy impresionante. Vivía a seis cuadras de mi. Tenía unos hábitos sexuales muy raros. Le decía a morras que se orinaran y cagaran en él en la regadera mientras él se masturbaba. Luego venían estas morras y cogían conmigo y era genial porque estaban felices de no tener que hacer nada así de extraño conmigo.

Enfrentandose al Internet

En muchas maneras soy como William Burroughs. Vivía con su cabeza en la arena, así como un avestruz. Él estaba en el mundo Burroughs. Cuando lo visité en Kansas City por primera vez no sabía quién era el presidente de los Estados Unidos. No sabía qué estaba pasando con el Congreso. No le importaba. Lo único que quería era inyectarse y hablar sobre los mapaches que se estaban comiendo sus petunias.

Así estuve mucho tiempo con el Internet. No quería saber sobre él. No tenía cuenta de email. No me importaba el Spacebook. Mi idea de tecnología moderna terminaba con mi televisión grande. Luego mi esposa Angie me convenció de que tenía que estar activo en el Internet porque había, como, un millón de fans de Ministry a los que les importaba lo que yo pensaba y yo tenía que estar disponible en las redes sociales. Me compró un iPad y me fui pataleando hacia la época moderna. Y claro, descubrí cosas muy chingonas ahí, incluyendo páginas sobre teorías de conspiración, extraterrestres, cosas paranormales y mucho buen porno.

Cuando apenas entré al Internet, mi ingeniero Sammy me dijo, “Oh, vas a estar viendo porno en cuestión de minutos.” Y yo le dije, “Vete a la verga. Tengo un chingo de canales en la tele donde puedo ver porno. No necesito el Internet para eso.” Y el dijo, “Ya veremos.” Así que vi otras cosas, y luego me dio curiosidad y decidí ver qué chingados había ahí y encontré algunas páginas que me pusieron medio cachondo. Hay muchas morras muy buenas ahí, pero todas las páginas que encontré costaban un dolar para entrar así que me tuve que registrar. Luego encontré una página llamada Granny Porn (Porno de Abuelitas) que era gratis. Así que empecé a ver a todas estas viejas aguadas con tetas que les llegaban a las rodillas cogiendo con viejos arrugados que tenían que tomar Viagra antes de empezar a rodar. Estaba muy cabrón chaquetearte con eso. Neta tenía que concentrarme. Pero eso es todo lo que pude encontrar que fuese gratis el primer mes que estuve en el Internet porque todo loq ue encontraba en Google me quería cobrar.

Luego, un amigo me contó sobre una página donde sale gente normal cogiendo, y ahora me masturbo gratis todo el tiempo. Di lo que quieras sobre el Internet siendo un recurso de información y una muy buena herramienta de referencia así como una buena fuente para enterarte de cosas que los medios no reportan en los canales normales. Pero seamos honestos. Las razón principal para tener Internet es ligar con morras y chaquetearte. Y como estoy casado, no voy a irme por el camino de la infidelidad, y eso me deja una opción. Por eso amo el Internet. Puedo conectarme y masturbarme seis veces al día. Es mi derecho. Y al final del día, la masturbación y la marihuana deberían ser legales.

@LouderThanHell