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La musicalidad de Opio en la nubes

Un libro que puso a flotar a toda una generación.

César Quevedo, integrante del trío guitarrero más poderoso de la capital Trip Trip Trip, nos da una reflexión sobre la musicalidad en Opio en las Nubes, obra que inspiró el nombre del grupo.

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“Ganas de estar en sus manos llenas de árboles”

Una línea encontrada en el laberinto de frases de la novela de Chaparro Madiedo. Parece una fuente de imágenes e ideas remojadas en lo surreal. Una fuente Bogotana. Trip trip trip. Es una fuente impredecible. Que cambia como las caras en los sueños, se convierten en monstruos. Y también fuente de soda. Trip trip trip.

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La imposibilidad de saber con certeza cuál es la velocidad, o la entonación precisa, o la gestualidad en la lectura, hace que toda la novela de Chaparro sea tan abierta a encontrar rimas, como tan delirante frente a la realidad. Quizá seguir la puntuación con obediencia lleve a una comprensión elemental del texto. Pero solo pronunciarla en voz alta en varias ocasiones, e imaginarla como la letra de una canción, puede abrir una puerta que conduce a inesperadas interpretaciones. Trip trip trip. Versiones por proponer. ¿Por qué no en el punk bogotano?

Ahora que repaso unos pasajes de Una Ambulancia con Whisky -segundo capítulo del libro- recuerdo el absurdo de ciertas literaturas. Ese absurdo al que llegó por ejemplo Beckett en el teatro. Ahora quiero asociar ese absurdo a un resultado en la búsqueda de modos de expresión, que se gestaron como reacción al avance del siglo XX en campos aparentemente lejanos pero relacionados, como la industria, crecimiento de la población, velocidad en las vidas humanas y la destrucción del entorno. Trip trip trip. Y es posible que ese absurdo que de manera libre asocio con Beckett sea paralelo a una influencia, una coincidencia, con Roberto Bolaño. No importa que sea paralelo, imaginario, coincidencia o especulación. Ojalá sea falso. ¿Qué importan esas relaciones cuando se habla de un relato tan insensato e irreal como el de Opio en las nubes? Aquí me gusta dejar correr un laberinto mental cortazariano, la tarea de establecer cuáles novelas de Bolaño había leído Chaparro Madiedo al momento de morir. Habría que recurrir a las oficinas del ayuntamiento. ¿La alcaldía en éste caso? Indagar por los registros del escritor muerto. Previa valoración de su biblioteca y tasación de sus bienes al momento de su deceso, por los agentes del CTI. Trip trip trip. Tal cual como biografía digna de J. S. Bach, que debe consultar todas las fuentes para tener valor académico. Los costos del arriendo de la casa del maestro alemán en el momento de llegar a trabajar a la iglesia de Leipzig.

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Sin embargo Madiedo no parece tan complejo ni comparable con Bolaño. Una producción literaria corta. Solo que el estilo del bogotano en los años noventa pareciera curiosamente emparentado con algunos relatos imposibles de Bolaño, con algunos pasajes. Que me relacionan la palabra absurdo. De taquito. Trip trip trip.

A la vez que repaso los pasajes de la Ambulancia con Whisky pienso en algunos homenajes capitalinos que han surgido a la obra de Rafael Chaparro Madiedo. Los literarios los dejo intocados. Los musicales, en esos quiero chapucear un poco.

“…y verla a través del efecto del vodka y después salir a la calle, a algún parque y decirle tranquila muñeca yo te amo, tranquila muñeca yo te quiero, tranquila muñeca todo va bien, tranquila muñeca el próximo sábado te llevo al hipódromo y apostamos por LSD o por Sandinista, tranquila muñeca, te compraré gafas de sol y nos emborracharemos toda la tarde, no importa si LSD no gana, no importa, sólo importa que estemos los dos, luego iremos a la playa a ver los barcos, contaremos los barcos, soñaremos que estamos en África, en Asia, tranquila muñeca, llevaremos todos tus gatos, de eso puedes estar segura, tranquila muñeca, los dos estaremos presentes en el leve perfume de los árboles en las mañanas, seremos árboles, seremos hojas, seremos el viento, tranquila muñeca, nos desmoronaremos lentamente en las mañanas de lluvia, en las mañanas de sol…”

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¿Puede ser que la narrativa de Madiedo está, de modo constante, permeando el espacio de la prosa poética, de las intenciones y de las rimas en las letras que acompañan las canciones de su play list? Esa es tal vez una de las características que llaman la atención de su escrito demencial. Trip trip trip. Varios géneros saltan por la ventana de la novela de Madiedo, en reiteradas ocasiones. En una sola página aparecen Bob Marly, Rolling Stones y Nirvana. Inicio de los años noventas en Bogotá. Me imagino a Madiedo como un personaje inquieto frente a las músicas populares anglosajonas, sin tantos prejuicios y más bien con muchas ganas de saber que más escribirán los del mainstream del rock, el reggae ¿y porqué no el punk? Trip trip trip. Habrá que hacer el ejercicio. Baterista toca a negra 132 en el garage band, tres acordes, sonido más onda Sex Pistols, y gritar con un ligero odio y carraspera algo de la cita del párrafo anterior. ¿Funciona como punk?

Tengo que hacer sonar en este momento la canción que grabaron Los Johnsons (Bogotá, 2001) que lleva por título “Ambulancia con Whisky”. Ahí va uno de los homenajes de los que quería comentar. Una banda que hace honor a la carrera corta de Madiedo. Los Johnsons que grabaron un disco en 2001 y se acabaron como a los seis meses. Posteriormente Los Johnsons han hecho más grabaciones. Es uno de los proyectos de Mauricio Salguero, músico colombiano radicado hace más de una década en USA. La esencia de Los Johnsons quedó atrás en el 2001. Con el sonido de ‘punk-criollo-bogotano-prolijo’ sin producción. Los temas recientes que suenan en YouTube traen un sonido más aséptico, más producido. Creo que es deseable esperar el punk con una dosis de mugre en todo. No solo en la ropa.

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Parece casi evidente que la manera de representar ideas en la novela de Madiedo toma recursos insólitos, que le habrán llegado por la literatura fantástica de los escritos latinoamericanos más importantes de la década de 1970 y 1980, mientras estudiaba filosofía en Bogotá. Con seguridad algo de Cortázar debe haberlo influenciado, así como otro puñado de escritores sobresalientes de esas décadas. Cuando hablo de influencia me refiero mas bien a lo que vio, a lo que leyó. En su campo artístico. No solo lo que le gustó. Trip trip trip. Pero en su esfuerzo por crear una identidad bogotana se puede ver que acude al surrealismo de otras latitudes. Y a la vez que busca una identidad, solo puede recurrir en lo musical a su play list. Que es mayoritariamente anglo. Trip trip trip. Hay que leer otra vez:

"La calle. La noche. Unas babas. Dos babitas. Tres babitas. La suciedad. Las luces de neón. Un disparo en la oscuridad. Un cuerpo. Dos cuerpos. Un cigarrillo. La ropa. Los autos. Los perros. Las putas y los bares. Los árboles y las canecas trip trip trip. Las ventanas. Los rostros que se asoman por la ventana. Las puertas. Los perros. Guau Guau. Otro disparo. Pum. Mierda. Ugh. Zas. Un vidrio roto. Una sirena. Una puta que corre. La ropa. Un árbol. El aire. La calle. Que cosa tan jodida. Ese olor. Ese olor. Diez de la noche. Un poco de lluvia trip trip trip".

Y hacer sonar ahora "Don’t leave me now" de Pink Floyd, con video incluido. Hasta parece fácil llegar a estas rimas de Chaparro con tal inspiración. Un James Joyce criollo, con educación de la Universidad de los Andes. Que oye la música de los Stones con oídos de colombiano y con acento de rolo. Parece haber una gran variedad, opciones numerosas, para musicalizar los pasajes de Chaparro.

Así saltan los homenajes. En realidad no se necesitan tantas coincidencias. Ni tantos pretextos. A veces solo se necesitan ganas. Este es el otro homenaje del que quería comentar. El de trip trip trip, trío de guitarras también vigente de Bogotá. Con su segundo disco (2012). Música de Camilo Giraldo, interpretación del trío en vivo. Es un homenaje que pasa por la tangente. Uno con algo de chucu chucu en la música de cámara bogotana. ¿Alguna justificación académica? No. Sólo ganas.

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