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Viaja a la selva con "El Comandante", el nuevo remix de El Búho para Lulacruza

El dúo de electrofolk estrena un nuevo EP de remixes, así que hablamos con ellos sobre este proyecto y la fusión de sonidos indígenas con electrónica.
18.1.16

El año pasado, Lulacruza publicó el que quizá es su mejor trabajo a la fecha: Orcas, un álbum que a lo largo de ocho canciones te lleva por un paseo mental por el bosque, en donde cada elemento suena completamente orgánico y es completamente vital para el viaje. El álbum, su cuarto a la fecha, es mucho más sobrio que los anteriores, lleno de melodías introspectivas y alejado de los momentos de electrónica experimental que abundaban en pasajes de sus otros discos. Sin embargo, el dúo compuesto por la colombiana Alejandra Ortiz y el argentino Luis Maurette decidió darle una segunda vida a ese álbum, una justo con un lado más electrónico, a través de una serie de EPs en los que le pidieron a distintos productores que remezclaran los temas del álbum.

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El viernes se estrenó el primer volumen, Orcas Remixed Vol 1 y hoy estamos felices de estrenar uno de los tracks de ese álbum: el remix que El Búho le hizo a “Comandante”. Escúchenlo aquí abajo, y lean nuestra entrevista con la banda después.

Sobre el remix, El Búho nos dijo: «Elegí ‘Comandante’ por la melodía y las voces. Siempre me gusta trabajar con acapellas en mis remixes. El original tiene tanto sabor que vi el potencial de hacer algo distinto aunque obviamenteespetando el original y las vocales tan bonitas de Alejandra».

NOISEY: Se conocieron en Berklee, pero me gustaría saber, ¿por qué llegaron ahí? y, ¿qué los llevo a encontrarse y a formar este proyecto?
Alejandra Ortiz: Yo empece a estudiar música a los 3 años, pero la música fue durante mucho tiempo una especie de hobby para mi. Cuando decidi que me iba dedicar a eso, mi familia dijo ‘Si lo de la música va en serio, entonces tienes que entrar a la mejor universidad…’ Así fue que apliqué y me gané una beca para Berklee. Yo estuve varios años estudiando y tocando músicas iberoamericanas antes de irme para Berklee y cuando llegué alla me di cuenta que mi musicalidad estaba muy ligada a Colombia, a la tierra, a los ecosistemas y al paisaje, y ahí me dediqué a explorar aún más la música de la tierra, enamorada de las músicas rituales y tribales del mundo. Yo queria hacer música en la que el sonido se organizara según las leyes de la naturaleza, y no según las leyes del hombre, y fue ahi que conecté con Luis. Él estaba haciendo síntesis de sonido a partir de los logaritmos de las bandadas de pájaros volando, y fue uno de esos momentos en los que el camino de la intuición, el espíritu y la ciencia apuntaban para el mismo lado: ¡teníamos que hacer música juntos!&nbsnbsp;
El interés concreto era la música tribal, que para nosotros abarca desde cantos de sanación de los pueblos indígenas hasta la cumbia, el dubstep y el minimal techno… Ese encuentro fue hace 10 años, y desde ahí no hemos parado de crear juntos.

Luis Maurette: Yo me fui para Berklee porque en ese momento no habían programas en Buenos Aires tan completos, que combinasen la ingeniería de sonido, la teoría musical, y la práctica de un instrumento. Una vez que llegué allá descubrí el amplio mundo de la música electrónica donde finalmente encontré una manera de expresar sonidos y sensaciones que sonaban dentro mío. La universidad fueron años de mucha experimentación, buscando el límite a lo que mi imaginación e intuición lograban dar forma. Intentando atravesar esa tela de "realidad" que no nos permitía ver; investigué la percepción del tiempo y del espacio, la conexión de la ciencia, la música y el espíritu, dándole así vida y personalidad a los sonidos para que a través del oído, las puertas de la percepción se levanten.

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Encontrarme con Alejandra fue encontrar un complemento en un momento justo. Estaba en ese momento cansado del futurismo inherente que evoca el sonido electrónico y deseaba enraizar todo lo que venía descubriendo. Ambos estábamos en una misma búsqueda pero la abarcábamos cada uno con su herramienta: ella desde su voz y yo desde los instrumentos y la electrónica. Desde entonces, la música no para de brotar.

En entrevistas pasadas han mencionado que sus canciones son dictadas por la naturaleza, así que hablando en específico de Orcas, ¿qué parte de la naturaleza o qué voz natural fue la que dictó estas canciones?
Alejandra: Orcas es nuestro disco más íntimo, creo que el que habla más específicamente de todos los matices de la experiencia del amor humano. Es un disco que nace del agua, del carácter profundamente transformador del agua, que es también nuestro mundo emocional… Cuando grabamos el disco yo estaba con 6 meses de embarazo de mi hija Maia, y estaba literalmente llena de agua por dentro, híper sensible, muy conectada… La concepción de mi hija es algo para lo que me preparé conscientemente por varios meses y las canciones de Orcas llegaron durante ese tiempo. Yo estaba viajando mucho, en una especie de peregrinaje por lugares de poder, y en los viajes llegaron estas canciones. “Estrella del Alba”, por ejemplo, llegó en Tulum, hablando sobre el regreso de Venus (el lucero de la mañana) y la gestación de un ser cuya luz vital viene de las estrellas, así que siento que también las canciones de Orcas bajaron de las estrellas.

¿Por qué tomaron la decisión de pedirle a otros músicos que hicieran una nueva versión de Orcas, su más reciente trabajo?
Alejandra: Se juntaron varias cosas: Orcas no solo es nuestro disco más íntimo, también es el más acústico que hemos hecho hasta ahora. Asi que habia mucho espacio en las canciones para agregar elementos electrónicos. A la vez, tuvimos la fortuna de grabar en un estudio increíble (en la isla de Orcas, cerca de Seattle) y entonces logramos material de alta calidad que se presta muy bien para ser reinterpretado sónica y musicalmente por otros.

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Siempre nos ha gustado colaborar con otros, pero no siempre tenemos el tiempo para toda la música que queremos hacer… ¡especialmente teniendo que trabajar a la distancia! Estos volúmenes de remixes nos permiten crear cosas nuevas, colaborar con amigos y músicos que admiramos, y podemos expandir y compartir con otros la música diversa que amamos.

¿Cómo contactaron a los artistas que hicieron los remixes de Orcas, y por qué decidieron elegirlos a ellos?
Luis: Nos sentimos parte de varios movimientos musicales que están brotando. Son músicos que se nutren tanto de las estéticas modernas y herramientas tecnológicas, como también de la naturaleza, las raíces culturales y los rituales ancestrales. Generalmente hay además una filosofía común con respecto a la ecología, la alimentación, el estilo de vida, la búsqueda ancestral y espiritual. Un gran anhelo por un mundo mejor.

Los artistas que elegimos para hacer remixes de Orcas son colegas, amigos y artistas que admiramos y compañeros de estas redes que crecen día a día.

Hoy nos presentan "Comandante" con un remix por parte de El Búho. En su opinión, ¿qué sonido fue el que le inyectó el Búho a su track? ¿Creen que logró capturar la esencia de la canción?
Luis: ¡Está buenísimo el remix del Búho! Nos encanta el movimiento que le dio al tema, que por cierto es mi tema preferido de Orcas. El Búho tiene, seguramente por sus orígenes, un gran manejo de los climas que genera la música electrónica, y a eso le agrega una sensibilidad especial por la música latinoamericana a la que admira y con la que conecta, pero con el respeto y el asombro de alguien es extranjero a Latinoamérica.

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Su conexión con la naturaleza parece algo esencial para la creación de su música, pero aún así viven en Buenos Aires, una ciudad bastante grande. ¿El ambiente urbano representa para ustedes un limitante para crear?
Alejandra: En este momento creativo y personal nuestro, la ciudad es donde mejor podemos compartir e intercambiar con otros. Buenos Aires es una ciudad eléctrica, sensual, muy creativa y trasnochadora, y eso, a mis 35 años, me nutre mucho también. La ciudad es donde yo siento que se puede hacer el trabajo cotidiano más potente de intercambiar y de inspirar a otros a recobrar la capacidad y la confianza creadora/creativa.

También es verdad que tenemos la fortuna de viajar mucho y logramos pasar tiempo en la naturaleza reconectándonos.

Yo tengo bien plantado en mi mente y mi corazón el sueño de vivir en un pedazo de tierra para conocerla, cultivarla, alimentarla y para hacerme responsable con toda mi fuerza creativa por su biodiversidad y sus fuentes de agua. Aunque yo aún no viva en esa tierra, yo sé que esa tierra —la semilla de esa creación en cooperación con la naturaleza— ya vive en mí.

Ustedes usan el sonido como vehículo de transformación. ¿Qué es lo que creen que su música transforma en los oídos de quienes los escuchan?
Luis: El sonido son simples vibraciones de moléculas de aire o agua; sin embargo, los seres humanos somos capaces de decodificar esas ondas: entendemos palabras, significados, conceptos; podemos percibir un pulso y bailar en ritmo; escuchar escalas, acordes y melodías; somos capaces de sentir y expresar emociones y sensaciones; podemos reconocer lugares y la distancia entre objetos; a ciertas intensidades incluso podemos derrumbar la materia; todo eso a través del sonido. Pero no sólo eso: hay rituales de canto que se hacen para entrar en comunión con Dios; hay cantos rituales para llamar espíritus, para emprender el viaje a nuevos mundos; hay técnicas de curación, técnicas para el parto, para la muerte, etc. Todo eso a partir de unas moléculas que se mueven.

Para nosotros es obvio que la música transforma; nosotros lo que buscamos es hacerlo intencionalmente, agregarle un grado de conciencia para que quienes escuchen la música la usen como vehículo para esa transformación. Simplemente permitir que las células entren en vibración y se re-ordenen ya es una transformación enorme —sutil, pero enorme. Mientras más armonía se logre en esa re-estructuración, mas armonía en nuestras vidas y en el mundo. ¡Es nuestro deseo que nuestra música llegue a hacer todo eso!

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En los últimos años, los sonidos indígenas de América Latina han tomado gran parte de la escena electrónica, con proyectos como Chancha Vía Circuito, El Búho y Nicolá Cruz, entre varios otros. ¿A qué creen que se deba esto? ¿Cómo fue que ustedes se inspiraron en crear algo en esta corriente?
Luis: Cuando nosotros como Lulacruza primero empezamos a hacer música electrónica con sonidos de la tierra de nuestras raíces indígenas. En ese entonces, ninguno de los artistas que mencionas (Chancha Vía Circuito, El Búho, Nicolá Cruz) existían, o por lo menos no se habían lanzado públicamente. En el momento de hacer nuestro primer disco en el 2005 (Do Pretty!) no habían muchas referencias de artistas que combinaban esos mundos. Nuestras ganas nacieron de las experiencias intensas que veníamos viviendo en paralelo con Alejandra en el momento que nos conocimos: tanto las fiestas de música electrónica, sus ritmos bailables, los efectos del éxtasis, y el sentido tribal que genera, como las ceremonias indígenas en las que participábamos, con sus cantos mágicos, sus plantas sagradas, sus visiones, su sabiduría y los velos que se abrían.

Quisimos juntar esos dos mundos, porque aunque ambos eran caminos hacia una percepción más profunda de la vida, en ese momento no convivían. Cuando nos conocimos con Alejandra, lo primero que nos conectó fue el entendimiento que esos dos mundos para nosotros eran uno. Y de imaginar música que conviva con ambos mundos.

En ese momento, como no habían referentes directos de lo que nos imaginábamos, fue un proceso lento encontrar a qué sonaba esa música, a esa electrónica de la tierra. Ese primer disco fue un proceso artesanal, forjando no sólo la identidad del grupo, sino lo que para nosotros era una nueva corriente. Hoy en día nos sentimos co-creadores de esta corriente.

¿Tienen algún ritual chamánico para antes de empezar a crear música?
Alejandra: Hace casi 20 años empecé a trabajar con plantas maestras y a participar en ceremonias de sanación. Ha sido un camino largo que me ha traído infinidades de enseñanzas. Uso muchísimas herramientas de todo ese entrenamiento para hacer música, pero hay cosas que siempre hago al comienzo de los conciertos sin importar donde son: sahumo con salvia blanca para purificar y limpiar (uso otras medicinas específicas si veo que el espacio y el publico lo necesitan), y voy llamando/conectando con las cuatro direcciones cardinales, luego el corazón del cielo, el corazón de la tierra y el corazón del universo, que es mi propio corazón. Agradezco y pido asistencia a los espíritus de las direcciones, a los guardianes del lugar y especialmente a los pájaros, que me ayudan tantísimo.

Han estado en más de 50 ciudades, así que deben contar por lo menos con alguna experiencia significativa, ¿qué concierto o festival ha sido especial para ustedes? ¿Por qué?
Luis: Hay un festival que a lo largo de los años se convirtió en nuestra familia extendida. El año pasado fue la tercera vez que participamos en el Beloved Festival que se hace en los bosques del pacífico en Oregon, EUA. Es un festival de más o menos 6,000 personas que conviven como una comunidad en el bosque, pero que lo hacen con un nivel de conciencia y cuidado que es realmente asombroso. Lo que sucede ahí en ese bosque es magia pura, y ambos hemos tenido experiencias muy fuertes. La primera vez que fuimos fue porque el fundador del festival nos había escuchado y nos invito. Él se enorgullece de siempre tratar de sorprender al público trayendo algún nuevo descubrimiento, alguna banda aún desconocida para la región. Y así fue que nos convocó en el 2010 a tocar un set al amanecer. Fue una de la experiencias más potentes y amorosas que hemos vivido en un escenario. Fue tan intenso el concierto que sentimos que a partir de él tejimos una gran conexión con la gente del lugar.