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Una charla con Shane Embury, el metalero más extremo de todo los tiempos

​Hablamos con el mítico bajista de Napalm Death antes del cierre del segundo día de Rock al Parque.

Fotos por Hugo Rubiano

Shane Embury está mamado. Desde el 21 julio Napalm Death ha estado de gira por Sudamérica tocando fechas día tras días en Brasil, Argentina, Chile y Perú. Sus serios y caídos ojos claros demuestran el cansancio de tocar como un demonio todas las noches, pero igual está firme para romperla en el cierre del segundo día de Rock al Parque. “Me siento raro”, me dice mientras se sienta en uno de los sofás blancos de backstage. “Pase muchos días durmiendo poco y ayer pude dormir mucho, pero igual me siento cansado”. Es impresionante ver lo tranquilo que es este hombre enorme y algo jorobado que camina lento, saluda amablemente a todo el mundo y emana una calma similar a la que trasmite un abuelo.

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Para los fanáticos de la música extrema, los sonidos densos y oscuros, y la velocidad absurda, este personaje de 48 años es un dios. Es una de las personas que le dieron forma al grindcore y sus furiosos ritmos no solo han alimentada la leyenda de Napalm Death sino de otras bandas de culto como Brujería y Lockup. Y el hombre no para. Es padre de familia, lleva más de 30 años en haciendo música cada vez más rápida y extrema.

Me senté a conversar diez escasos minutos con el viejo Shane sobre el aniversario de Scum, la paternidad en la convulsa Inglaterra de estos infernales días y el pelo chuto.

El viernes Scum cumplió 29 años, ¿qué hicieron para cerebrarlo?
Bueno no mucho. Obviamente es un buen sentimiento saber que la gente todavía ama el álbum y este está muy cerca de sus corazones. Pero, cuando estas girando tanto, los meses se vuelven borrosos y no me di cuenta de que fue el aniversario. Pero el próximo año serán los 30 así que tal vez ahí lo celebremos.

¿Después de tantos años tocando dónde prefieres presentarte, en un bar pequeño lleno de gente sudorosa o en un festival frente a miles de personas?
Yo siempre me siento más cómodo en un bar con 500 personas. Los festivales son del putas para tocar, pero odio estar lejos de la gente. Por eso vamos a intentar tocar lo más cercano al borde de la tarima que sea posible. Somos una banda hecha para estar cerca de la gente. Además en un escenario pequeño suena mejor porque a veces en una tarima grande el sonido se pierde y te hace sentir paranoico, sobre todo cuando tocas rápido.

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¿Recuerdas cómo fue tu primer concierto con Napalm Death?
Sí, fue en Nottingham con D.R.I en un lugar chiquito, habían unas 500 personas y la gente saltaba del techo. Fue genial.

¿Cómo has visto el cambio la evolución del grindcore en estos 30 años?
En los 80 la industria disquera no estaba interesada en este tipo de bandas, tal vez nosotros fuimos de los primeros grupos en sacar discos bien hechos. Cuando eres joven en difícil imaginar a dónde va la cosa, yo nunca pensé que todavía iba a estar aquí. Soy muy afortunado. Así como Discharge y Slayer me influenciaron a mí, Napalm también influyó a grupos como Nasum y la cosa se ha vuelto más loca y más rápida. Pero para mí el grind se ha dividido en muchos géneros y es chévere escuchar algunas de estos porque también te influye de diferentes formas. Pero de verdad nunca imaginé que esto iba a durar tanto tiempo. Supongo que siguió su curso natural y es genial que siga andando.

Durante los 80 el caos dominaba Inglaterra y de ahí salió el crudo sonido del grind. Ahora el mundo esta viviendo una época sumamente caótica, ¿cómo crees que esto puede influenciar a la música extrema?
La música extrema, y yo diría cualquier tipo de música, es un desahogo para la gente que no tiene nada y no sabe para dónde va en la vida. Así que creo que musical y líricamente van a pasar muchas cosas interesantes. Pero siempre hay caos en todas las épocas. La cosa es que por las redes sociales y a los medios con los que constantemente estamos comunicados se crea más paranoia. En los 80 no estabas tan atento del mundo como lo estás ahora. Eso es algo bueno, pero al tiempo es algo atemorizante y eso se verá reflejado en un modo artístico.

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¿Como padre te preocupa el futuro?

Pues ahora hay más cosas para preocuparse que cuando tenía 19. Por ejemplo, mi esposa es japonesa y mi hija es mitad japonesa y ahora en Inglaterra hay toda esta mierda lanzada por estos putos racistas idiotas. La verdad hace rato no me siento cómodo en Inglaterra, así que me pregunto si quiero criar a mi hija allá o en Japón, no lo sé. Japón me gusta mucho y pues cada país tiene sus propios problemas. Así son las cosas.

¿A tu hija le gusta el grind?
Pues ha estado bailando con las pistas del nuevo disco de Brujería, pero también disfruta bailar al ritmo de la música techno. En verdad ella se mueve a cualquier ritmo que le guste.

¿A Shane le gusta bailar techno?
A mi me agrada todo tipo de música. Me gusta alzar a mi hija y hacer un poco de beatbox para que ella se ponga a bailar. También me gusta el drum n bass, el ambiet, el pop, de todo un poco. Cuando era joven era un poco más cerrado, pero en esos primeros días tuvimos al famoso DJ de radio John Peel, y el tocaba de todo. Gracias a eso estábamos expuestos a todo tipo de música, como músico eso es muy interesante. Lo bueno es que mi hija también va crecer rodeada de todo tipo de música.

¿Cómo logras tocar en tantas bandas al tiempo?
Tengo una esposa comprensiva.

¿Cómo ha sido tu relación con el pelo esponjado que parece un hongo?
Cuando estaba en el colegio la gente me jodía mucho, pero después me valió verga. Por cada persona que cree que te vez ridículo hay otra que piensa que te ves genial.

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¿Qué hay para el futuro de Napalm Death?
Probablemente en noviembre saquemos un split con Melt Banana de Japón y vamos a empezar a componer el nuevo álbum. Vamos a continuar por la misma línea del disco anterior, así que pueden esperar caos, ruido, ritmos rápidos, ritmos lentos, cosas raras y cualquier cosa que le podamos meter.

El Señor Barriga con Unai, manager de Brujería, yendo a ver a Shane Embury.

Unai con Shane Embury

El camerino de Napalm Death

John Cooke, el reemplazó temporal de Mitch Harrisen en la guitarra

Una guitarrita ahí

Barney Greenway, vocalista de Napalm Death, con una sonrisa de banana.

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