Siente todo el horror de los grotescos retratos de Álvaro Tapia

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Siente todo el horror de los grotescos retratos de Álvaro Tapia

Tapia ha llenado de horror medios como The New Yorker, Rolling Stone y Wired.

Halloween está a la vuelta de la esquina. Y antes que salgas a espantar a tus vecinos sería espléndido que revises el trabajo del ilustrador chileno Álvaro Tapia. Te será útil para confeccionar esa infame máscara que tantos espantos provocará en tu barrio durante la noche de los muertos. Según Tapia, vivimos en Halloween a diario. Aunque un poco más retorcido: con verdaderos monstruos (políticos, empresarios, banqueros y grupos religiosos) disfrazados de buena gente que no solo hacen travesuras sino que además nos quitan los dulces.

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Este ilustrador estudió cine y diseño gráfico. Desde el 2011 trabaja como ilustrador a tiempo completo. Comenzó, como es usual en estos tiempos, compartiendo su trabajo en plataformas como Flickr y Tumblr. A los meses lo empezaron a llamar de medios como The New Yorker, Rolling Stone y Wired. Los directores de arte de esas revistas se desvivían por tener una retrato de Tapia graficando sus contenidos.

Su estilo a simple vista es caricaturesco, demente a decir verdad, y combina técnicas tradicionales, como la acuarela, con herramientas actuales, como el procesamiento digital mediante Photoshop. El irlandés Francis Bacon fue uno de los pintores que, a modo de influencia, lo ayudó a forjar su estética.«Me gusta cómo representaba al ser humano de manera visceral. Desfigurándolo. También el tema que tenía con la carne: con distorsionar el cuerpo humano. O el tratamiento que tenía con los dientes. Como demuestra signos animalescos, de agresividad, a través de los dientes. Bacon es un artista que siempre está en mi cabeza cuando estoy desarrollando mi trabajo. Y también Lucian Freud, Paula Rego y Jenny Saville. Aunque estos a veces no se noten en el resultado final».

El trabajo de Tapia durante los cinco últimos años se ha exhibido en galerías de todo el Planeta: Estados Unidos, Inglaterra, Holanda, España, Argentina, Colombia y Chile. El tipo acumula millas aéreas exhibiendo sus retratos. Desde la ciudad costera de Viña del Mar, donde reside en Chile, nos contestó el WhatsApp para conversar un rato sobre su colección de creaciones de músicos y otros temas que le quitan el sueño.

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Álvaro: Cuando comencé a explorar en la ilustración utilicé como temática a los personajes de la cultura popular. El primer retrato de un músico que hice fue Chet Baker. Recuerdo que fui a ver el documental Let’s Get Lost (de Bruce Weber) y quedé fascinado por el personaje. Luego, a raíz de profundizar en Baker, llegué a Art Pepper, quien es otro jazzista excepcional sumergido en la heroína y el mundo criminal. Después quise hacer mi propia versión de Elvis y también un homenaje al gran Johnny Cash.

Los otros retratos de músicos han sido encargos de revistas. Charlotte Gainsbourg y Lou Doillon, por ejemplo, fue una ilustración para un artículo sobre hermanos de la revista Harper’s Bazaar España. Tom Waits era parte de un artículo sobre personajes villanos de la Rolling Stone España. Lou Reed fue un encargo de la revista El Malpensante de Colombia a raíz de su fallecimiento.

Noisey: También has ilustrado a las Pussy Riot.
Álvaro: Me impactó cuando vi la imagen de ellas con vestidos y pasamontañas de colores saturados. En mis ilustraciones me gusta mucho utilizar la imagen de personas con la cara cubierta. Ya sea con un pasamontañas o con parte de la cara oculta. Me gusta la actitud desafiante que las Pussy Riot tienen ante el poder a través de elementos visuales coloridos. En mi proyecto Angry People hay algo de eso.

¿De qué trata?
La gente me manda su foto en actitud de enfado: gritando o mostrando su ira. Y yo hago una ilustración de ella y como retribución le envío el archivo en alta resolución para que lo pueda imprimir. En el proyecto ha participado gente de todo el mundo. En Valparaíso se hicieron unas proyecciones en la calle a cargo de un grupo de estudiantes de la Universidad Federico Santa María dentro del marco del movimiento estudiantil. La verdad des que me interesan los retratos más que las escenas. Explorar los gestos y las miradas. Las diferentes formas y significados del rostro.

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¿En qué rasgos te fijas para elaborarlos?
Depende si es un trabajo personal o un encargo. En un trabajo personal tengo más libertad. Puedo experimentar cambiando formas o usando el humor dependiendo de cómo me relaciono con el personaje. Generalmente neutralizo la expresión de la mirada con unos ojos redondos que generan una sensación extraña y algo siniestra. También coloreo las narices de rojo. Pienso que eso vuelve a la figura más grotesca.

Y cuando son encargos depende de los lineamientos del director de arte. Algunos buscan precisamente que agregue esos elementos. Otras veces me han dicho que quieren que sea más natural. Paul & John, por ejemplo, fue un encargo para un montaje teatral escrito por el chileno Marco Antonio de la Parra. El montaje fue en Valparaíso y me pidieron que representara a McCartney viejo y a Lennon joven.

¿Y cómo armas tus trabajos?
Parto de una referencia. Puede ser una fotografía u otra pintura. Luego hago un trazado vectorial. De ese modo puedo modificar elementos para obtener la expresión que deseo. Esto funciona como un esqueleto que luego trabajo por capas con texturas pintadas en acuarela. A veces voy mezclando las líneas del trazado o yuxtaponiendo otros elementos hasta completar la obra.

¿Cuál será tu próximo retrato?
Me gusta la belleza de Debbie Harry. Tengo pendiente dibujar el personaje que hizo en Videodrome (de David Cronenberg).Es una película inquietante. Me gusta como Cronenberg combina lo visceral —la carne— con la tecnología y la ciencia. Ese tratamiento orgánico de las formas: lo pervertido y lo transgresor. Lo erótico y el horror.

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¿Qué tan importante es el horror en tu trabajo?
El horror es parte esencial de la condición humana. Es donde se expresan emociones intensas. Está asociado al miedo y al pánico. Me fascina la representación visual del horror. Me gustan sus códigos. Sin embargo, mi representación no es oscura, sino brillante y colorida. Es como un interior oscuro, una alma oscura, con una superficie, una máscara colorida.

Empezaste compartiendo tu trabajo en Flickr. Ahora publicas en The New Yorker y Wired. Cómo ocurrió ese salto.
Al principio trabajaba mis ilustraciones sin ninguna pretensión. Era una actividad personal. Sin embargo, era muy metódico y constante: todos los días subía a Flickr una ilustración. De pronto mi trabajo llamó la atención y lo empezaron a publicar en blogs. Después todo fue muy vertiginoso. Me hicieron una entrevista en un sitio web de Manchester debido a que había ganado un concurso para diseñar el fondo de su página. En vez de enviar una foto mía, envié un autorretrato ilustrado.

Desde ese momento empezaron a llegar encargos. Primero me pidieron dos ilustraciones para una revista de literatura de Estados Unidos. Yo estaba fascinado con que mi trabajo fuera a ser publicado y además me iban a pagar por hacerlo. A la semana me pidieron una ilustración para la portada de una revista de Portland. A los días me escribieron de la Wired para ilustrar un artículo. A los pocos meses me ofrecieron hacer la portada de la Rolling Stone de fin de año de España. Ese trabajo, donde aparece Mourinho en la tapa, me abrió más puertas y permitió llegar a ser colaborador frecuente de Newsweek o The New Yorker. Hasta ahora esa es mi principal actividad laboral y afortunadamente puedo vivir de ella.