El radical renacer de El Guincho

El radical renacer de El Guincho

Pablo Díaz-Reixa nos platica el detrás de su extraño nuevo sonido, por qué su nuevo material no es un disco, y sobre la próxima muerte de El Guincho.
16.3.16

Todas las fotos por Adrià Cañameras excepto cuando se nota lo contrario.

La música que Pablo Díaz-Reixa ha hecho como El Guincho siempre se ha caracterizado por ser no convencional, pero para muchos la sorpresa fue enorme cuando publicó "Rotu Seco" y "Mis Hits", los primeros dos adelantos de su primer álbum en seis años, Híperasia. El extraño pero pegajoso pop de Pop Negro, su último LP, había desaparecido, reemplazado por música completamente distinta, insólita, con una influencia entre el reggaetón, el r&b, el hip hop, la electrónica y el pop. Para cuando llegó Híperasia completo, la sorpresa para muchos se había convertido en rechazo, pues no entendían el por qué del cambio, que a varios les pareció chocante.

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Sí, Híperasia es un álbum que cuesta trabajo a primera instancia, pero eso es parte de su belleza. Con este proyecto, Díaz-Reixa está empujando los límites sonoros de lo que es una canción convencional, experimentando con ritmos, influencias y hasta dicción, y al mismo tiempo está generando algo que es más grande que un álbum: un microcosmos de nueva música y arte. Así como estamos podiendo observar el proceso creativo de Kanye West al ver cómo modifica las canciones de The Life of Pablo, durante los próximos dos años El Guincho estará mostrando a través del sitio de Híperasia su evolución como músico, productor y artista, además de compartir ideas, influencias y procesos. Una mirada como pocas a cómo funciona la mente de un músico, y algo emocionante porque es alguien que constantemente busca empujar su creatividad hacia el límite, y luego va aún más allá.

Platicamos con Pablo vía Skype desde su estudio en Madrid, y nos contó sobre lo importante que es jugar con las estructuras de las canciones, un arte que muchos parecen haber olvidado; por qué Híperasia no es un disco como tal, sino un proyecto mucho más grande; y la inminente (pero no tan cercana) muerte de El Guincho.

NOISEY: Cuéntame un poco de HíperAsia: pasaron seis años desde que publicaste Pop Negro hasta ahora. ¿Por qué te tardaste tanto en sacar algo nuevo?
El Guincho: Bueno, a ver, el disco se publilcó en septiembre del 2010, Pop Negro, y bueno, estuvimos de gira durante dos años aproximadamente, un pelín más; estuve haciendo trabajo de producción, con Extraperlo, con los Punsetes, con Björk, y más proyectos. Luego mi madre enfermó y decidí como retirarme para cuidarla, en ese momento tenía dinero y la posibilidad de hacerlo y pues es lo que tenía que hacer. Y al fallecer mi madre pues vuelvo a la actividad como en 2014, y mi madre ya me ofrece el ático de encima de sus oficinas para construirme un estudio en Madrid. Y ahí empecé a escribir Hiperasia.

Sonoramente, ¿cómo fuiste llegando hasta el punto en el que creaste las canciones de Híperasia? Porque es bastante diferente a todo lo que habías publicado previamente, y está inspirado por muchas influencias muy distintas, ¿no?
Sí, sí. Al morir mi madre volví a Barcelona durante seis meses, me dio una casa y me contruí ahí un estudio previamente, y escribí ahí bastante material, pero para mí es extraño escribir material para un disco sin tener una idea central. Y ya cuando me mudé a Madrid y visité uno de estos Hiperasias, que son estos grandes bazares chinos, a las afueras, llenos de productos y llenos de pasillos, revisados de una manera poco convencional en el mundo occidental, me pareció como una metáfora muy guapa y un punto de partida difícil e interesante trasladar esa experiencia de estar en un Híperasia a sonido. Y con mi ingeniero, Brian Hernández, hablamos: "¿Cómo sería un sonido si fuera este espacio?" Y a partir de ahí comenzamos a escribir la música, que terminó siendo el disco, y descarté todo el material previo.

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Y qué pasó con todos los tracks descartados, ¿son ya sólo archivos en la basura?
Sí sí, los borré.

¿Cómo fue el proceso de ir haciendo cada canción? A primera escucha para cualquiera que era más o menos fanático de lo que hacías anteriormente —yo tengo varios amigos que escucharon el disco, y se sacaron muchísimo de onda, algunos se decepcionaron, otros no se lo esperaban. Me imagino que para ti es muy diferente porque tú estuviste involucrado en el proceso. Entonces, ¿cómo fue hacer una canción con ese tipo de estructuras o cómo fue el camino para llegar a eso?
Te explico mi proceso, pero antes te diré que decepcionar o "sacar de onda", como dices tú, me parece una emoción bonita. Por ejemplo, a mí cuando un artista o un productor hace algo que no me espero o algo que a priori no me identifico con ello, yo lo agradezco mucho, a mí me gusta mucho y me alegro de generar eso también en la gente que me sigue. Porque es bonito, es bueno el cambio, y es bueno que la gente que sigues te decepcione y que no te esperes lo que van a hacer. Yo lo agradezco, la verdad cuando me he encontrado con críticas como tú me comentas, incluso la gente se ofende porque digo que lo agradezco. Me parece interesante y me parece bueno.

A mí me ha pasado eso anteriormente. Tu disco creo que es uno que hay que escuchar varias veces hasta que te acostumbres; como no es una estructura convencional, es algo a lo que te tienes que acostumbrar, tienes que entender hacia dónde va cada estructura de cada canción. Y creo que eso pasa muchas veces con distintos tipos de música; me acuerdo perfecto que What's Going On? de Marvin Gaye me costó mucho trabajo la primera vez que lo escuché, hace muchos años, y se me hizo muy curioso cómo cuando Marvin Gaye quería sacar ese sencillo, los de Motown no lo querían publicar porque era completamente diferente al sonido Motown de ese entonces, y sin embargo terminó siendo un éxito.
Pues tío, ¿te digo una cosa? Debo haber hecho ya como 50 o más entrevistas y me has citado uno de los discos que para mí es cabecera a nivel de estructura. Me parece un disco revolucionario a nivel de estructura, muy inteligente, muy valiente, y que demuestra que no necesitas una estructura de primera escucha para hacer canciones que puedan ser populares. Me flipa que lo comentes porque para mí es uno de esos discos que enseñan mucho a nivel de estructura, y pienso que los productores últimamente, en los últimos 7/8 años para acá, no estamos experimentando con las estructuras. Hemos avanzado mucho a nivel de texturas, hemos reintegrado en otros BPMs ritmos que estaban en otros terrenos y se han generado géneros nuevos, pero con las estructuras tío estamos haciendo muy pocas cosas y rompo una lanza a favor de que empecemos a experimentar con eso, porque creo que es bueno e interesante. Me he flipado que me comentes de What's Going On? porque para mí es de cabecera.

Completamente de acuerdo. Bueno, y ahora sí explícame, ¿cómo fue tu proceso?
Te explico rápido, entonces sí, mi manera de trabajar siempre es la misma, es bastante mecánica. Primero pienso en una palabra o en una idea abstracta, en el disco de hecho directamente he dejado los nombres de los proyectos —por ejemplo, Pizza, o Comix, o Abdi, que es el nombre de un chico con el que estudié cuando era pequeño— y a partir de ahí empiezo a degranar todos los niveles semánticos, todo lo que puede entrar a nivel de texto: las situaciones, acciones, busco todas las canciones en las que aparezcan esas letras, veo en qué frases las integran, veo cómo están dichas, en qué idioma las pronuncian —con Pizza o Comix o Parte virtual, hay palabras que son más fáciles, que te las encuentras igual en bastantes idiomas. A partir de ahí investigo el nivel semántico, me quedo con la parte como a nivel de rima que más interesante me parece, y entonces comienzo a componer beats. Pruebo diferentes BPMs, pruebo time stretching, pruebo diferentes armonías, diferentes tonalidades, diferentes cajas de ritmo, y cuando encuentro un beat que se parece a la idea que tenía de la letra, es como un match, digamos, y ahí empiezo a grabar las voces, a arreglarlas, y si al final de todo ese proceso veo que encaja y que es honesto y que es sincero, entonces empiezo a pervertir la estructura en el mix.

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Tú como músico tratas de llevar la experimentación a una especie de límite, pero en tu trabajo como productor, cuando trabajas para alguien más, ¿intentas hacer lo mismo, o ahí te adaptas más a estructuras convencionales?
Hombre, yo respecto mucho la decisión del artista, si el artista me llama me explica qué quiere de mí, y cuando investiga qué quiere de mí y le parece interesante lo que le puedo aportar lo tomo. Me han ofrecido muchas veces proyectos que a la mejor me podrían generar más fama o dinero, y si la idea de lo que podía aportar no era interesante para mí y pensaba que tampoco iba a ser interesante para el artista aunque el artista me dijera que sí, no lo hacía. Pienso que es fundamental. De hecho cuando trabajo para El Guincho pienso que tengo que trabajar para un cantante, que es El Guincho, que no es un cantante muy bueno, y tengo que darle a ese cantante material lo suficientemente atractivo para que pueda expresar sus preocupaciones, sus ideas, sus textos.

Ahora que decías que El Guincho no es un buen cantante, en todo el disco utilizaste el MeloDyne para tu voz. ¿Por qué tomaste esa decisión de que tu voz sonara entrecortada en cada una de las canciones, como si fuera literalmente un robot?
Sí, porque los textos, si te fijas son textos como mucho más directos e ideas muy sencillas, frases como pensadas más como en la comunicación de la palabra, más que evocar situaciones o como pasaba en mis otros discos, sensaciones directamente. Son mucho menos abstractas. Entonces necesitaba crear una distancia ahí, y creo que es interesante crear la distancia, y si no estuviese ese proceso sobre las voces y esa textura, se entendería mucho menos la producción del disco, y está todo basado en generar un sonido en paralelo a ese espacio llamado Híperasia, a ese mercado chino, queríamos de alguna manera trasladar la naturaleza de los objetos y de las copias de los objetos a la voz. Y necesitaba ese punto de artificialidad para evocar eso como metáfora.

En el disco se siente mucho la influencia del reggaetón, el trap y estos géneros que justo ahora en España llevan uno o dos años sonando bastante, ¿no?
Sí, tranquilamente.

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¿Cómo fue que decidiste también hacer esa aproximación, o dejar que esa influencia llegara a cada una de las canciones? ¿Es algo que tú empezaste a escuchar también mucho?
Bueno, si sigues más o menos mi carrera verás que he tenido el reggaetón. Por ejemplo, en los mixes siempre he metido reggaetón, como lo que hice para Mad Decent, siempre ha sido una música que me interesaba mucho. Son referentes que siempre he tenido, y simplemente es que a fuerza de escuchar e investigar… intento ser permeable, y ser ingenuo con todas las músicas, no sólo con las que escucho sino con cualquiera. Todas las músicas me sirven para transmitir sensaciones, y pienso que si el productor expresa una idea con la que me identifico en algún momento, pero puede ser simplemente un bombo, o puede ser simplemente un proceso de la voz, o simplemente una elección de instrumento tipo un sinte, de cualquier música, lo voy a importar a mi música sin ningún tipo de problema, porque creo que es bueno ser permeable a todo y estar atento a todo.

Cuando estabas haciendo este disco, ¿alguna vez pensaste lo difícil o lo sencillo que sería tocarlo en directo, o fue algo de lo que te preocupaste hasta después?
[Ríe] No, la verdad es que no me preocupé en lo absoluto y está siendo bastante curioso intentar trasladarlo con el grupo [ríe]. Pero también es bueno, porque si estás pensando en el directo cuando estás grabando, seguramente vas a grabar peor música. Y te vas a cohibir y vas a ser más conservador. Si estás pensando en hacer la música más radical posible en el sentido de llevarlo hasta el final de tu idea, entonces vas a tener un buen disco y ya luego te las tendrás que arreglar y tendrás que aprender y tendrás que mejorar para llevar eso al directo. Que también está de puta madre.

Acabas de ir a Tailandia justo a tocar. ¿Fue esa la primera vez que tocabas esas canciones?
Sí, la primera.

¿Y qué tal te fue?
Bueno… [ríe] un primer concierto. Las canciones de hecho que más me gustan son las de Hiperasia cuando las tocamos con el grupo; lo que pasa es que todavía no hemos encontrado la manera de emparentar bien todo el repertorio. Ahí encuentro como relaciones entre las canciones de Alegranza y de Hiperasia a nivel de estructura; no es lo mismo, pero sus prismas mutan de la estructura y te permiten resolverlo. Con las canciones de Pop Negro no puedes cargarte la estructura, porque la esencia de esas canciones es para que funcionaran a primera escucha de una manera muy concreta. Entonces estamos intentando todavía enlazar una historia en el concierto. Las canciones salen guay, ese no es el problema. El problema es cómo enlazarlo todo lo otro.

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La primera vez que yo te vi fue en Australia, que tú le abriste a Architecture in Helsinki.
Ostia, ha pasado tiempo eh. [Ríe]

Ahí eras tú nada más, con tus pads y cajas.
Sí sí, lo recuerdo, me acuerdo de ese concierto.

¿Cómo crees que has cambiado como artista y tu manera de ver las cosas como productor desde entonces?
Uff, como productor es que he cambiado muchísimo, porque he tenido la oportunidad de trabajar de cerca con gente muy buena, de la que he aprendido muchísimo. Como artista te diría que tengo hoy en día la misma sed que yo tenía cuando tú me viste en 2007. Porque es verdad que con Pop Negro toqué tanto y fue tan exhaustivo con el tour, que había un momento que había perdido un poquito esas ganas de tocar en directo. Y ahora vuelvo a encontrarme con esa sed por la música que tenía cuando empezaba. Seguramente por lo que pasó con mi madre y que tuve que estar retirado a la fuerza, he vuelto como con muchas ganas otra vez como de romper de la misma manera con la que rompí entonces, y ser más radical, ¿no?

También he tenido una vida más radical, y si no tienes una vida radical no puedes hacer música radical porque se nota. Entonces esos son los puntos en común con el pibe que pudiste ver hace casi 10 años. Como productor sí he cambiado mucho porque he aprendido muchísimo, he aprendido a hacerme un disco solo de cero hasta el cien, y entender un poquito todos los procesos y entender qué significan para la música.

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Después de hacer este disco que es tan diferente a todo lo anterior, ¿sientes un reto mayor de que lo siguiente que hagas sea completamente distinto a ese álbum?
Es que no es un reto, es mi motivación. Es lo que me mueve de hacer música, tío. Si no hago algo distinto en cada disco me siento ridículo. Necesito eso. No significa que no se puedan parecer de repente; mi quinto disco —si hay un quinto disco, que todavía no lo sé— puede que se parezca al primero, o que se parezca al segundo, pero que toque referentes distintos. Como siempre la idea viene antes que la música, para mí cada disco es un proyecto distinto, y yo creo que Hiperasia es muy bueno para hacerle entender a la gente esa idea.

¿Por qué dices que no sabes si va a haber otro disco?
No, porque siempre he pensado que los monikers, por decirlo así, los alias, deben tener un final, ¿no? Es sano, es como la vida, es saludable que se acabe.

¿Entonces el fin de El Guincho está próximo?
No creo que próximo, porque como te decía tengo mucha sed ahora otra vez, pero… Evidentemente yo seguiré haciendo música, porque es mi pasión, pero igual es sano que el proyecto termine en uno o dos discos, como máximo. Creo que es bueno que pase.

El Guincho promoviendo su línea de wearables. Aquí con la sudadera diseñada por Michael Dior. Foto por Phillipe Milton.

Este disco lo lanzaste a través de una pulsera y una línea de wearables. Con todo lo que estás haciendo que es un poco fuera de la norma, me resulta curioso que sigas creyendo en el concepto del disco cuando tantas personas creen que es algo obsoleto. Y sin embargo Hiperasia es un disco con un principio y un fin, aunque sea lanzado de una manera distinta, o no convencional.
Es que para mí no es un disco. Lo llamamos disco para entendernos todos, pero para mí es un proyecto. Y de hecho los wearables en el fondo es como una suscripción a contenido que vas a recibir durante dos años, que es la web de Híperasia. Hablamos de un disco porque así nos podemos entender todos: la gente que tiene 60 años y la gente que tiene 14 —que igual que hables de un disco no les interesa para nada. Ni siquiera se lo plantea. Pero para mí es un proyecto. Y es lo bonito, me recuerda cuando yo empezaba, y así como me viste en 2007 —yo creo que eres de los pocos periodistas con los que he hablado hoy que me conocían desde entonces—, nosotros teníamos un blog en el que publicábamos música y publicábamos videos de YouTube, y varias versiones de la misma canción, y las comentábamos con la gente, y quiero un poco recuperar ese tono evolutivo del proyecto….

Es que mi proyecto empezó siendo un proyecto pirata, y de alguna manera los wearables y el proyecto de la web me permiten recuperar esa emoción y llegar a eso de una manera más sofisticada.

Y una manera de compartir un proceso creativo que todavía no termina, ¿no?
Claro.

Porque las canciones también van evolucionando conforme las tocas en directo, y también me imagino que vas a publicar otras canciones.
Sí sí, y amigos míos me han enviado canciones para el proyecto también, para que los subamos a la web, yo mismo hoy estoy en un estudio haciendo temas para la web, y de alguna manera eso es lo que me mueve ahora.

Entonces lo que hemos escuchado que sacaste como Híperasia es sólo el principio de un proyecto de dos años, digamos.
Sí sí, durará unos dos años y luego destruiremos todo, como creo que tienen que hacerse las cosas. Pero sí, Híperasia es como el pilar de todo el proyecto, y evidentemente es como el planeta sobre el que orbitan los demás satélites, que son todos los otros proyectos que colindan con él. Pero hay más cosas, igual a tus amigos que les sacó de onda el disco de pronto encuentran en este trayecto un poco de música que les toca más.