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25 años de escándalo y horror con Marilyn Manson

La peor pesadilla de las clases más conservadoras nos habla sobre el luto, llegar a la madurez y acostarse con Madonna.
9.3.15

Esta entrevista apareció originalmente en i-D

Si has crecido siendo un fan devoto de Marilyn Manson y te has pasado la mayor parte de tu vida venerando su altar de metal industrial, ha llegado el momento de invocar a tu dios. Por suerte, a diferencia de otros todopoderosos, Manson es el tipo de mesías al cual le puedes hablar, siempre y cuando no le llames antes de las 8:00 pm, horario de Los Ángeles. "Puedo contar una historia mejor con mi boca que con mis manos, normalmente", afirma con una pausa marcada antes de pronunciar la última palabra, la cual resume a la perfección su imagen volátil.

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Su carrera ha seguido a la carrera de Internet, una relación de amor/odio que ha convertido a Manson en una de esas superestrellas que se comunican con sus fans en las redes sociales, utilizando una comunicación unilateral con la que se asegura su propio éxito. "No leo lo que la gente responde a lo que publico en línea. Eso podría ser tan masoquista como narcisista, porque sería como si Papá Noel o Dios de repente tuvieran que escuchar las reflexiones de todo el mundo", explica con una voz áspera y oxidada, alargando las palabras con esa convicción descarada con la que lleva más de dos décadas haciendo que sus seguidores caigan a sus pies desde su adolescencia hasta bien entrada la madurez.

Para su novena era (que será su noveno álbum según la clasificación que hacen sus fans para referirse a sus diferentes discos y las estéticas y personajes que les acompañan), Manson ha escogido un nombre más digno de la realeza que los alias de "Anticristo Superestrella" o "God of Fuck", que le persiguieron hasta que se convirtió en el enemigo público número uno de los Estados Unidos en los noventa.

The Pale Emperor es el nombre de su nuevo disco, una colaboración con Shooter Jennings que mezcla lo gótico con el blues y gracias con la que Manson ha recibido las mejores críticas de los últimos diez años. El título es una referencia directa al emperador romano Heliogábalo, que se ganó ese apodo por la palidez de su rostro. "Me inspiré en un libro que me dio Johnny, cuando digo Johnny, me refiero a Johnny Depp. Me inspiró porque es uno de los primeros emperadores romanos que negó la existencia de Dios, y también tenía una pasión muy fuerte por la crueldad y su teatralidad. Eso me recuerda un poco a mí, de una forma que resulta un poco extraña".

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No miente. Además de la naturaleza oscura de su música, que los no seguidores del metal a menudo describen como agresiva (a pesar de ser más bien melódica), Manson ha orinado sobre su público, se ha mutilado sobre el escenario con una botella rota, ha restregado sus genitales sobre la cara de un guardia de seguridad y ha pateado en la cabeza a su anterior guitarrista durante un concierto. Y eso no es nada en comparación con las anécdotas casuales que encontrarás en The Long Hard Road Out of Hell, su autobiografía que fue best-seller en 1998.

Pero a sus 46 años, la realidad del personaje de Manson refleja mucho mejor al comentarista social intelectual y compasivo que estalló para defenderse ante las acusaciones de la prensa que le culpaban de haber inspirado la masacre de Columbine en 1999. "No espero que la gente sepa quién soy, pero por otro lado creo que mi leyenda me precede. Habrá un montón de gente que cree que sabe lo que se supone que tengo que ser. Creo que eso es una ventaja para mí. La mejor baza del demonio es que nadie cree que existe".

En mayo de 2014, Manson -nacido bajo el nombre de Brian Warner en Canton, Ohio- estaba a punto de dar a luz a su nuevo álbum tras una gestación de nueve meses, cuando su madre, Barbara, murió de demencia. Mientras se lamentaba de su muerte, se dirigió a sus redes sociales: "Madre", escribió Manson, "la persona que primero y más intensamente ha creído en mí… Espero volver a verte algún día".

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Para el mundo exterior, fue un gesto sin precedentes que mostró a Manson en una faceta diferente. Para sus fans, significaba la madre del padre del Anticristo, que intentó entender a su hijo en lugar de rechazarlo. "Tener que superar la muerte de mi madre me hizo convertirme en una persona diferente. Todavía era el mismo, pero me llevó de vuelta a donde estaba cuando empecé, con la misma perspectiva. Una persona que no tiene nada que perder y alguien que tiene todo por ganar", dice Manson con un suspiro. De una forma u otra, le llevó a un estilo de vida más sano y con menos dosis de absenta, y a un nuevo tipo de relación con su padre, Hugh, con el que pronto empezó a revivir su infancia.

"De niño nunca llegué a pensar que las pesadillas eran pesadillas. Pensaba que eran sueños más interesantes. Pero al parecer solía tener pesadillas terribles de las que me despertaba en un ataque de pánico. Yo no sabía eso", dice. "Mi padre me ha estado contando hace poco un montón de cosas de cuando estaba creciendo. Me trajo mis primeras notas, donde todo eran excelentes y decía: 'Brian es un jovencito adorable y muy cortés", dice Manson con una risita antes de ponerse serio. "Es verdad que tengo modales y que doy la mano cuando me presento… Ya sabes, si lo que quiere la gente es herir a alguien o lo que sea yo protejo a mis amigos y a las personas que aprecio", insiste. "A toda costa". En parte, asegura que la "masculinidad" de The Pale Emperor se debe a su nuevo estado de ánimo, además de a su experiencia como actor en la serie Sons of Anarchy y a su nuevo gusto por la vida social, cosas que cree que también han contribuido a que el trato con él ahora sea más fácil.

"No sé si ayuda a que la gente me entienda, porque todo el mundo me va a entender de formas distintas", dice Manson. "La gente me pregunta: '¿Crees que se te entiende?'. No creo que la palabra 'malentendido' tenga connotaciones negativas. Ciertamente es la encarnación del caos. Soy un parque de atracciones las veinticuatro horas del día para mis amigos, pero eso no significa que todo el mundo se pueda montar gratis".

Al parecer, para Manson, el concepto de masculinidad es una especie de caballerosidad al estilo de los viejos tiempos, donde se esperan siempre los buenos modales y los malos han de ser siempre una cosa accidental. "Me interesa este nuevo disco de Madonna", dice en un momento dado. "Está más buena que nunca. También me gustaría decir que mi flechazo por Madonna sigue vivo y definitivamente cogería con ella". Pero enseguida vuelve a su personaje de caballero perfecto y se pone a hablar de sastres y chalecos como si acabara de salir de los años 20, que por supuesto es su época favorita.

Mientras estuvo casado con Dita Von Teese, Manson se convirtió en una especie de habitual en la escena de la moda, paseándose por la Semana de la Moda de París enfundado en trajes de Stefano Pilati. "Era como estar en una cena de gala a la que no querías asistir", bromea. John Galliano le vistió para su boda y permaneció en el círculo íntimo de Manson. "Estuve a punto de ir a visitarle cuando se metió en esa cacería de brujas, porque es mi amigo. Recibió un trato injusto. Reaccionaron de forma muy exagerada". Ahora que vive con la fotógrafa/modelo Lindsay Usich y que ha dejado 2014 a sus espaldas, Manson parece afrontar la vida de otra forma. "El tiempo, ¿tiene el mismo significado para mí que para otra gente? Todavía creo que tengo 23 años, podría haber sido hace un año cuando empecé todo esto. Me cuesta mucho saber en qué día de la semana estoy, o en qué mes o año", asegura. "No tener un calendario ni llevar reloj te mantiene en un eterno estado de Peter Pan. Me tomo las cosas en serio pero, a decir verdad, lo que no me tomo muy en serio es a mí mismo".