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Identidad

La gente explica los motivos por los que engaña a sus parejas

Prácticamente todo el mundo ha engañado alguna vez a su pareja, o al menos se lo ha planteado seriamente. Preguntamos a algunas personas por qué lo hicieron.
28.4.16
Photo by Howl via Stocksy

Yo he engañado a mis parejas y mis parejas me han engañado a mí. De hecho, he engañado a todos y cada uno de los novios que he tenido en mi vida, exceptuando a mi marido. Soy una persona horrible. O quizá no, quizá solo soy como todos vosotros.

La clave de poner los cuernos es que no sucedería sin la amenaza de que te pillen. Si un árbol cae en el bosque mientras te follas a tu vecina, ¿tu novia lo verá realmente? Lo que hace que los infieles se sientan como una auténtica basura es ver el daño que han provocado a la persona que quieren a causa de sus egoístas y patéticas necesidades, pero solo cuando te pillan es cuando realmente comprendes cuantísimo la has cagado. Existen numerosos sexólogos y expertos en poliamor que te dirán que la monogamia es invasiva y una mierda, tal y como evidencia el enorme número de personas que engañan a sus parejas, pero si es algo tan ridículo, ¿por qué seguimos sintiéndonos arrastrados hacia ella? ¿Por qué los patos se emparejan y comparten su vida con el mismo individuo?

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Mi patrón era el reciclaje. Siempre engañaba a mi novio actual con su predecesor, normalmente solo para demostrarme a mí misma que mi ex seguía sintiéndose atraído por mí o alguna otra razón bañada en inseguridad. Recuerdo que uno de mis novios me pilló cuando leyó un mensaje de texto de mi ex mientras yo estaba dormida. No hay nada como que un amante herido y rabioso te despierte a las cinco de la mañana tras descubrir que te has acostado con tu ex.

Una vez me enteré de que uno de mis novios me había engañado (para ser justos, yo le había engañado a él antes con mi profesora, pero creedme, mereció la pena). Independientemente de mi propia infidelidad, cuando me enteré de su engaño convencí a mi novio para que me hiciera el amor y me subí sobre él a horcajadas. En mitad de la sesión, inmovilicé sus hombros con mis brazos y le solté: "Sé que te has follado a esa chica". Erección anulada.

Prácticamente todo el mundo ha engañado a su pareja, se lo ha planteado seriamente o ha sufrido una infidelidad por parte ella. Yo sé por qué lo hice, pero quería saber por qué todo el mundo siente también esa misma necesidad.

Miki*

El matrimonio suele ser una historia larga por naturaleza. Llevábamos veinticinco años juntos; ella se quedaba en casa y yo era el que iba a trabajar. Seguíamos los mismos patrones disfuncionales desde hacía tiempo: culpabilización del otro, automedicación, autoaversión y obsesión por el trabajo para distanciarnos de nuestros problemas. Simplemente la consecuencia de años y años de acumulación de problemas sin resolver. Después de que nuestro segundo hijo se hubiera emancipado decidí que quería abandonarla, pero me sentía completamente atrapado cuando ella me decía cosas como "me moriré si me dejas". Así que estallé, me metí en internet y estuve varios meses enlazando una aventura con otra. Era una auténtica locura. Una de mis amantes tenía más de cuarenta años y casi instantáneamente caí con ella en una intensa relación de dominio y sumisión que fue cada vez a peor. Luego estuvo aquella veinteañera tatuada que estaba obsesionada con la literatura francesa y con James Joyce, y cuyo crédito estudiantil pagué y liquidé (más tarde se puso histérica cuando traté de romper con ella, afirmando que si iba a perder todo lo que tenía enviaría toda nuestra correspondencia a mi mujer).

Tras seis meses de trauma marital, finalmente fuimos a terapia. Mi mujer exigió conocer la identidad de las mujeres con las que le había engañado. Yo estuve meses sufriendo de insomnio mientras ella permanecía despierta, buscando sin cesar detalles en las redes sociales. Comencé a autodetestarme, a deteriorarme, a medicarme, a asistir a reuniones de adictos al sexo y a someterme a tests de polígrafo. Finalmente llegué a la extenuación por todos aquellos ciclos tóxicos y pedí la separación. Ahora mismo llevamos casi seis meses separados

Sara*

Es triste pero sí, he sido infiel y no solo una vez. Cada vez que engaño a mis parejas lo hago con el mismo tío porque estoy convencida de que de repente un día se dará cuenta de que quiere volver a estar conmigo. Fue mi primera relación seria y sin duda la primera persona de la que me enamoré. Sinceramente, nunca he conseguido superar que me dejara.

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Laura*

Estuve saliendo con un tío durante dos años y, hacia el final de nuestra relación, empezó a volverse muy posesivo, manipulador y bastante abusivo. Tenía varios fetiches que con frecuencia intentaba obligarme a hacer realidad para él. Por ejemplo, le ponían las mujeres obesas y la idea de alimentar a alguien hasta que alcanzara la obesidad. Cuando yo le decía que no, se negaba a acostarse conmigo y, en lugar de ello, se ponía a ver porno y a masturbarse delante de mí. Era bastante jodido y la verdad es que me tocaba mucho las narices.

Una vez, en una fiesta, estaba totalmente borracha y pedo de speed y empecé a hablar sobre el tema con uno de mis amigos, que también estaba borracho y drogado. Una cosa llevó a la otra y acabé acostándome con él. Cuando regresé a casa a la mañana siguiente, empaqueté todas mis cosas de nuestro apartamento, le conté a mi novio lo que había pasado y me volví a casa de mis padres. Pero a partir de entonces las cosas fueron a peor. Mi novio acabó espiándonos a mi familia y a mí durante unos seis meses, enviando cartas a mis padres diciéndoles que yo tenía que darme cuenta de que todavía le quería y mandándome cartas a mí en las que decía que si no volvía con él se suicidaría. Más de una vez me lo encontré durmiendo en mi porche. A menudo aparcaba su coche en la gasolinera que había frente a mi casa y se quedaba allí, observándome. Engañarle fue un acto mierdoso, es horrible hacerle eso a alguien, pero creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme que mi infidelidad me rescató de una relación realmente jodida.

Un día estábamos en la cima de una montaña observando un grupo de águilas que nos sobrevolaba trazando un patrón infinito y yo pensé: "Si beso a este tío mi relación se ha acabado

Leila*

Estuve enamorada durante varios años de un tío que no aceptaba facetas de mi personalidad que yo no podía cambiar. Bueno, sí que podía, pero solo temporalmente y con ayuda de mis dosis de Valtrex. Al cabo de cuatro años juntos empezó a hacerme sentir mal conmigo misma y avergonzada de las elecciones que había tomado en el pasado todos los santos días. Cuando se emborrachaba, lo cual sucedía bastante a menudo, mi estómago empezaba a dar vueltas. Nuestra relación era terrible casi todo el tiempo.

Afortunadamente, mi novio viajaba mucho por su trabajo y estaba fuera de casa aproximadamente el 80 % del tiempo. Mientras estaba de viaje siempre me acusaba de engañarle, aunque sabía perfectamente que yo no era el tipo de persona que sabe guardar un grave secreto.

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Finalmente llegué a un punto en el que sentí la necesidad de hacer algo que me obligara a dar un cambio a mi vida. Empecé a pasar más y más tiempo con alguien que me atraía de verdad. Al principio fue una relación de amistad que tenía un propósito —él me ayudaba con mis impuestos—, pero luego empezamos a hacer excursiones por el campo visitando bellos lugares secretos. Íbamos hasta allí en el coche que yo compartía con mi novio. Me sentía desafiante. Un día estábamos en la cima de una montaña observando un grupo de águilas que nos sobrevolaba trazando un patrón infinito y yo pensé: "Si beso a este tío mi relación se ha acabado". Me lo repetí a mí misma de nuevo y le besé. Mi moral me impedía acostarme con él (solo hacerle pajas) hasta que no hubiera roto con mi novio, así que fue un buen incentivo [para darle la patada], pero una parte de mí se sentía vengativa y resentida, ya que mi novio me había acusado constantemente de estarle engañando durante nuestra relación y ahora lo estaba haciendo de verdad.

Al principio me prometí a mí misma que jamás se lo contaría a nadie. Pegué las páginas de mi diario en las que mencionaba el tema y traté de fingir que no me sentía tan miserable, confusa y emocionada, pero aquello me duró un día. Empecé a confesarlo a algunos amigos y me di cuenta de que tenía que acabar con aquello, así que lo hice esa misma semana. Años después de haberme desintoxicado de aquel novio me enteré de que había estado totalmente colado por una tía australiana en el momento álgido de nuestra relación y que lo había mantenido en secreto durante todo aquel tiempo.

Brian*

Actualmente estoy sumido en una aventura en toda regla. Mi novia y yo llevamos cuatro años juntos, vivimos en la misma casa, tenemos un perro y llevamos una vida bastante parecida a la de un matrimonio convencional. Yo la quiero mucho, pero ella es muy mojigata y yo no lo soy en absoluto. No está dispuesta a probar ninguna de las prácticas sexuales que a mí me gustan, así que no hemos tenido nada de sexo en dos meses.

Hace dos semanas una compañera de trabajo me preguntó si quería ir con ella a su casa y tomar unas cervezas. Yo estaba muy animado y, aunque pensé que ella solo quería pasar el rato conmigo y nada más… bueno, nos acostamos juntos. Fue fantástico. Ella estaba feliz de participar en las actividades que yo le proponía y realmente disfrutó haciendo aquellas cosas que a mí me ponían tanto. La he agregado a Snapchat, así que ahora estamos enviándonos snaps el uno al otro sin parar. Estoy empezando a sentir algo por mi compañera de trabajo, pero sigo queriendo a mi novia. Mi compañera vive en el otro lado de la ciudad y me ha dicho que casi nunca sale de esa zona, y yo sé que mi novia jamás visita esa parte de la ciudad, así que me siento muy mal, pero al mismo tiempo me pregunto por qué no puedo tenerlo todo.

*Todos los nombres han sido cambiados.