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Clement Greenberg: ensayista del Bronx, defensor del arte abstracto y catapulta de Pollock

Una mente que cambiaría para siempre cómo podemos percibir el arte.

El nombre que se quedó grabado en la historia de la crítica de arte es el del ensayista Clement Greenberg. Él nació en el Bronx, Nueva York en 1909 donde, de joven, tuvo una serie de trabajos no relacionados al arte. En 1937 comenzó a escribir sus pensamientos sobre la literatura y el teatro. Dos años después se atrevió a escribir su famoso ensayo sobre arte titulado "Avant-Garde and Kitsch", publicado en el Partisan Review.

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En el ensayo, Greenberg criticaba mucho la manera en el que el consumismo embrutece los gustos de la gente y por tanto la apreciación del arte. El crítico, defendía y apoyaba mucho el arte abstracto. Él fue de los primeros en la industria en apreciar el expresionismo abstracto ya que creía que éste era necesario para resistirse a la intrusión de la política y el comercio en el arte. Sus argumentos influyeron y siguen influyendo a aquellos que tratan de apreciar la obra de los artistas del Expresionismo Abstracto, los pintores de la Washington Color School y otros más que trabajaban el arte "no-objetivo" tal y como la abstracción era llamada en aquellos días.

Detalle, Jackson Pollock.

En donde Greenberg puso su foco de interés (que terminó influyendo a mucha gente) fue en la noción de la "pureza formal" que para él se obtiene cuando la pintura tenía únicamente aquello que era relevante y necesario. La pintura, para él, se debía tratar sobre la pintura únicamente y no sobre ningún tipo de publicidad, moda o literatura. La "pureza formal" es aquello que el arte contemporáneo debe de lograr sin estar comprometido con ningún otro factor, asegurándose que la pintura existe primero, que nada en su medio y ahí debe de resolver sus propios retos antes de tratar de lograr cualquier otra cosa.

Es por esto que Greenberg era tan aficionado de la obra de Jackson Pollock ya que este artista trabajaba sus pinturas abstractas utilizando su famosa técnica "drip". La pintura de Pollock era como el ideal de Greenberg, ya que se trataba sobre el espacio y color, y sobre todo, sobre la pintura misma. El crítico de arte alegaba que se debía de disolver lo pictórico en la textura pura, en la sensación pura, en la acumulación de repeticiones para que así pueda hablar y responder a algo profundo en la sensibilidad contemporánea. Se debe de lograr la disolución del sujeto para alejarse de los movimientos europeos que aún se basaban en el sujeto, tales como el Surrealismo y el Cubismo. Greenberg alegaba que lo plano de la pintura era aquello que definía la obra bajo la categoría del modernismo.

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Ben Vollers y Fons Heijnsbroek.

Los artistas de la Washington Color School, que incluía a Kenneth Noland, Helen Frankenthaler y Morris Louis, lograban esta pureza formal vertiendo pintura diluida directo al canvas y así renunciaba a la figuración.

Clement Greenberg insistía en la pureza del arte, misma que, según él, consistía en la aceptación de las limitaciones del medio para ser aisladas, concentradas y definidas. El avant-garde debía de dejar su invención de espacios, superficies, formas, colores, etc. para mantener el nivel alto del arte haciéndolo más compacto y elevado a la expresión de lo absoluto.

Hay quienes refutaron y siguen rechazando sus teorías. Inclusive en una exposición en 1966 se le invitó a los asistentes a masticar las páginas de los ensayos de Clement Greenberg. Lo que es cierto es que Greenberg catapultó las carreras de varios artistas del expresionismo abstracto tales como la de Jackson Pollock y que incitó a más artistas a explorar la pintura sin necesariamente casarla con lo figurativo.

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