El rocanrol chileno que inauguró las canciones mundialistas

Para el mundial de Chile 1962, Los Ramblers se encargaron de componer el primer himno futbolero.
14.6.18

Todo se decidió el 10 de junio de 1956. A Suiza (1954) y Suecia (1958) se les había otorgado el honor de ser sedes de la Copa del Mundo por parte de la FIFA y estaba decidido que la de 1962, sí o sí, tenía que calar en Sudamérica. Por eso, ese día durante un congreso del máximo organismo futbolero en Lisboa, Portugal, el balón estaba en la mitad de una cancha donde por un lado se paraba Chile y por el otro Argentina.

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"Podemos hacer el mundial mañana mismo. Lo tenemos todo", dijo el representante argentino, con una buena dosis de soberbia.

"Porque no tenemos nada, queremos hacerlo todo", fue la frase con la que cerró su discurso al día siguiente Carlos Dittborn, empoderado de la federación chilena.

El resultado: 32 votos a favor para Chile, 10 a favor para Argentina y otros 14 marcados en la casilla blanca. A los chilenos se les había confiado la responsabilidad de recibir la séptima edición del mundial de fútbol. Pero más allá de los goles, los estadios y las estrellas que por un mes iban a ser protagonistas en el país, era necesario crear un hito cultural que acompañará el evento y qué mejor manera de hacerlo que con un rocanrol, el ritmo de moda de la época.

Y es que puede que los brasileños recuerden las gambetas de Garrincha que los hizo campeones, los colombianos carguen con el orgullo de ese primer golazo olímpico marcado por Marquitos Coll (QEPD), los chilenos saquen pecho de ese tercer lugar y en Rusia todavía sientan vergüenza por ese partido sangriento entre Yugoslavia y la Unión Soviética, pero escuchar “El rock del mundial” es la verdadera máquina del tiempo hacia ese campeonato.

Se trató de un rocanrol, como el que sonaba en las emisoras de la época con la voz del ídolo Elvis Presley y ponía a la gente a bailar el twist pero interpretado en clave chilena. Y los valientes que se pusieron en la tarea de hacer el primer himno mundialista no podían ser otros que Los Ramblers, un grupo formado en el ‘59 que estaba liderando el movimiento de la nueva ola en el país. Eran ocho músicos -ninguno vivía del arte- y estaban liderados por Jorge Rojas Astorga, el visionario que notó en el mundial la oportunidad de saltar a la fama.

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“Yo tenía una imprenta con mi padre, y como el Mundial del ‘62 iba a atraer mucha gente, le sugerí que vendieramos gorros para el sol. Pero poseíamos cero experiencia, así que, como yo ya tenía una banda, preferí pensar en una canción”, ha dicho Rojas, que aunque no fue comisionado oficialmente por la FIFA para hacer su tema, supo mover sus fichas precisamente para que fuera el golazo de la temporada.


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Cuenta la historia que el hombre aprovechó que en plena temporada veraniega, en el Casino Viña del Mar, estaban abiertos a la idea de recibir a una banda de rocanrol por primera vez en uno de sus eventos masivos. Justamente ahí llegaron Los Ramblers y fue el escenario perfecto para presentar “El rock del mundial” por primera vez ante la gente. Fue un hit inmediato y la vitrina ideal para que el tema llegara hasta el todavía más grande Festival de Viña del Mar, donde la presentaron durante no uno sino tres días seguidos frente a un público ávido de rocanrol que se la bailó hasta más no poder.

Y es que con este coro, ¿cómo no?

Tómala, métete, remata,

Goooooool, gol de chile,

Un sonoro c h i

Y bailemos rock and roll.

Curiosamente, este éxito futbolero inicialmente no estaba pensado para ser un rocanrol. “Iba a partir con un gran solo de saxo, con sonido orquestal. Pero el saxofonista que contratamos se quedó dormido y no llegó. Así que yo tuve que inventar en minutos esa clásica introducción de guitarra”, dijo en su momento Óscar Soto, la mano derecha de Rojas en Los Ramblers. Otra jugada de taquito del destino que hizo posible “El rock del mundial”.

Finalmente la canción quedó inmortalizada en 1962 cuando Camilo Fernández, productor y jurado de ese festival de Viña del Mar creó su propio sello llamado Damon y lo hizo debutar con un 45 rpm que llevaba el temazo de moda de Los Ramblers en el Lado A y “El twist del recluta” en el Lado B. Oficialmente, el disco salió a la venta en mayo de 1962 -a tres semanas de comenzado el campeonato- y se convirtió en tal fenómeno, que Los Ramblers salieron casi que inmediatamente en una gira nacional para promocionarlo.

Hoy es el día en el que ni Rojas ni Fernández se ponen de acuerdo en cuanto a la cantidad de discos que vendieron. El primero dice que fueron 800 mil en sus primeros 15 días al aire y el segundo lo tasa en unos 600 mil hasta que comenzó el nuevo siglo. Lo cierto, es que hasta este día, en el que celebramos la llegada de Rusia 2018, con seguridad sigue siendo el single más vendido en la historia de la música chilena.