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Sangrismo: arte basado en amor y violencia para recuperar Venezuela

Platicamos con el expatriado artista Alberto Flóres Soláno sobre cómo es la vida después de partir para poder seguir produciendo arte.
13.6.17
Imágenes cortesía del artista.

El Sangrismo es un movimiento que nace para convertir los efectos de la delincuencia, el terror y la violencia en arte rindiéndole tributo al amor y a la mujer a través del proceso creativo. Todo lo que este movimiento busca transformar en belleza, está hoy por hoy más presente que nunca en Venezuela, donde precisamente, surgió esta propuesta. Uno de sus fundadores, el ilustrador y pintor Alberto Flóres Soláno siente desde lejos todo lo que sucede en su país natal, aspectos que inciden directamente en su obra. Su perspectiva con respecto a la deteriorada situación que atraviesa Venezuela mientras lees esto, es bien clara, y él con su arte busca de alguna u otra manera, reparar los profundos daños de lo que queda de Venezuela.

En el presente, ¿Cómo están influyendo todos los problemas de Venezuela en tu obra?

Principalmente se puede evidenciar una referencia directa desde el año pasado donde comencé a hacer obras con una crítica social más directa. En esas obras hago como un retrato del momento histórico que se vive en este momento, que obviamente tuvo sus antecedentes y se evidencian en la constante violencia que viene incrementándose con la destrucción sistemática de la economía y las numerosas muertes ocasionadas por la delincuencia y por la falta de medicinas, entre otros fenómenos que son muy oscuros, y esa situación, no sólo me impactó a mí, sino que impactó prácticamente a todos los venezolanos y quise hacer un retrato de eso en tres momentos, es decir, en tres obras, porque sentía que era la forma de iniciar un recorrido que me llevara hacia la comprensión justa del ser humano. Fíjate, casi todo mi trabajo gira entorno a eso, a entender lo que somos, lo que hemos sido y también lo que podemos ser, pero si hacía solamente como una suposición de lo que iba a ser el futuro, sentía que me iba a perder. Iba solamente a estar enfocado en algo que no ha sucedido e iba a estar dejando a un lado el momento actual, que siento que es decisivo porque tiene demasiados elementos que pueden enriquecer una obra, porque las obras a final de cuenta, son las que pueden ayudar a comprender el presente, y eso es lo que nos ayuda a diseñar el futuro. Entonces, fue a partir de ahí que empecé a conectar los puntos que estaban dispersos. El conflicto humano es algo que tenemos que estudiar de manera microscópica, porque entendiendo el lado oscuro de la condición humana es que podremos irnos hacia la luz, pero, primero tenemos que estar conscientes del fango que nos rodea.

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¿Por qué decidiste irte de Venezuela?

Todo esto que se vive desde el año pasado me hizo darme cuenta de que era necesario partir de Venezuela, irme a otro lugar. Cuando mencioné lo de la destrucción sistemática de una economía, eso me afecta mucho de diversas maneras: el poco valor que tiene el dinero, no se consiguen alimentos, la insulina que necesito no la encontraba, no conseguía los materiales que necesito para pintar y todo era un problema gigantesco, y para una persona que está por tener 30 años de vida, esas situaciones lo hacen pensar de qué manera podríamos planificar su futuro inmediato, si no tiene los recursos necesarios. Por eso me planteé irme de Venezuela e intentarlo en otro lugar, buscando las condiciones necesarias para poder gestionar mi trabajo y vivir de eso de manera efectiva, y de eso se trata mi estadía en este lugar ahora.

No he hecho un corte abrupto de mi relación con la realidad nacional, porque está mi familia, mi pareja, mis amigos, pero también porque mi propiedad humanista, que es la que ejecuto cuando estoy trabajando una obra, me hace imposible no pensar siempre, o constantemente en el hecho que se vive allá.

Partiendo del hecho de que la mujer representa un papel importante en lo que haces ¿Cómo ves el rol de ella en la Venezuela de protestas?

Yo siempre he dicho que, lamentablemente, toda la carga negativa o al menos la mayor parte de ella, la ha tenido que resistir y afrontar la mujer venezolana, porque dada la forma en la que está estructurada nuestra sociedad, la mujer es la que cría a los hijos, la que tiene que buscar los alimentos, tiene que soportar las filas para comprar comida, la que sufre más porque le mataron a su hijo o porque se fue del país, y toda esa carga y oscuridad, la ha soportado la mujer a lo largo de todos estos años. En el momento que se vive actualmente, el papel que tiene ella es determinante, porque la mujer venezolana tiene la sensibilidad necesaria para que esto no se termine de convertir en barbarie absoluta, y la barbarie absoluta casi siempre va encaminada por el lado masculino que, obviamente, es más violento y destructivo. Es como la razón lógica de los sexos, la mujer siempre va a preservar más la vida, porque es la madre, en cambio, casi siempre el lado más agresivo de la sociedad es masculino, y lo ideal es que este caos no se multiplique, ni que haya un genocidio o que mueran más personas que están protestando.

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Mi inquietud al respecto es que esas personas no deberían abandonar la honestidad intelectual, no deberían abrazar la barbarie y es precisamente a ello a lo que nos han tratado de empujar, a que seamos como ellos [gobernantes]. Por eso mi recomendación siempre es preservar el lado civilizado, el lado humanista y yo siento que, a través del arte, es como se puede explorar más ese aspecto. Ese es el papel del arte: sensibilizar, y yo siento que solamente se puede lograr es a través del lado sensible de la mujer. Cuando el hombre comprende eso, es cuando adquiere un mayor grado de consciencia, como yo lo siento.

Desde lejos, ¿ves todo lo que está sucediendo en Venezuela como algo bueno, o quizás como una enseñanza?

Evidentemente. Eso se puede responder evaluando el papel que estamos ejecutando nosotros. En realidad no existen los problemas, existen oportunidades infinitas de creación, y la generación nuestra debe asumir este periodo oscuro como una oportunidad muy grande para construir o para crear un nuevo país. Esa siempre ha sido como mi fascinación al respecto, y eso solamente se puede hacer a través del pensamiento ilustrado, usando el lado bueno de la educación que recibimos, de las ideas que generamos. Siento que tenemos una oportunidad única.

¿Qué buscas transmitir cuando ilustras?

Casi todo mi trabajo está enfocado en el desarrollo o la exploración de la belleza femenina como una forma de entender otro estado de consciencia, y ¿cuál es ese estado de consciencia? Uno que se llama Amor. Es esa la clave de la evolución de la especie humana y entender que el amor no es un sentimiento, el amor es un estado de consciencia del ser donde puedes apreciar que la belleza es la única verdad, no solamente la que es física, sino también la que está implícita en el misticismo de la persona. Cada ser humano es único por naturaleza y eso debe ser explorado y entendido, valorado, porque cuando nos encontramos con el entendimiento de la condición humana, a ese nivel jamás vamos a volver a atentar contra ella, al contrario, vamos a construirla. Muchos han tratado de desvalorizar a la especie humana, poniéndolos por el suelo y es eso lo que han estado haciendo con nosotros todos estos años desde varias esferas como son la delincuencia, la corrupción, el crimen organizado, el gobierno. Son como varias esferas que buscan eso, aniquilar a la especie humana, pero es algo que no sólo está en Venezuela, está en todos lados, es global, y mi forma de ilustrar y de representar eso se conecta con el hecho de amarnos, porque cada vez que una persona que yo retrato se ve a sí misma entiende que puede amarse a sí misma, ya que el amor propio es el amor más importante y yo quiero que eso esté siempre representado y las personas que estén ahí lo puedan entender. Aún se puede amar, parece una cosa muy tonta, pero sí tiene un sentido muy trascendente.

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Todo eso tiene que estar interconectarlo, de alguna manera, con el hecho que estamos viviendo a través de la computadora, a través del internet. Nosotros nunca antes nos habíamos visto tanto como nos vemos ahora. El ser humano se ve a sí mismo todo el tiempo y estamos bombardeados por gente que se ve a sí misma y, eso, es algo muy interesante y como yo nací en esta época quise aprovechar eso, esa riqueza para sacarle algo positivo, algo que nos ayude en vez de hundirnos más en una existencia frívola. Mi obra intenta que el ser humano no se sumerja más en una existencia frívola.

¿Cómo te sientes en Buenos Aires?

Es una continua adaptación, pero me gusta estar aquí. Quiero conocer esta ciudad y quiero que ella me conozca a mi.

¿Sientes que le perteneces a Venezuela?

Claro, obviamente. En Venezuela están muchas primeras veces mías, y eso, tiene un sentido de pertenencia.

Si quieres ver más obras de Flóres Soláno, puedes seguirlo en Instagram.


Sigue el especial completo en Frente: Latino_ Venezuela.

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