Cómo la publicidad casi se sale con la suya en los plagios musicales
Childish Gambino (Izquierda) por Ibra Ake vía PR; Jase Harley (Derecha) vía AP Music Group

Cómo la publicidad casi se sale con la suya en los plagios musicales

Después de la controversia entre Childish Gambino y Jase Harley, le preguntamos a expertos de la industria dónde se separa la línea entre imitación en inspiración.
11.7.18

Este artículo apareció originalmente en Noisey UK. Léelo en inglés aquí.

Como muchas historias de nicho hoy en día, todo comenzó en Reddit. Hace dos semanas, una publicación en r/hiphopheads resaltó las similitudes entre el éxito masivo de Childish Gambino "This Is America" y el tema poco conocido del rapero de Nueva Jersey Jase Harley "American Pharaoh". ¿Cuál fue el problema? Que el sencillo de Harley es de marzo de 2016. Rápidamente la gente en Twitter comenzó a compartir el hilo de reddit. Empezaron a esparcirse insinuaciones sobre plagio y juego sucio, hasta que el manager de Gambino, Fam Udeorji publicó un tuit (que ya borró): "'This Is America' tiene tres años, y tenemos los archivos de ProTools para comprobarlo, pero jódanse ustedes y sus mamás". Para que le bajen dos rallitas a sus notas de opinión.

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El hecho de que estas supuestas similitudes llamara la atención es la historia. A la gente le encanta la narrativa del underdog marginado saliendo adelante, pero también parece haber una mayor consciencia, en la gente que no forma parte de la industria, sobre qué constituye un plagio en la música. Los casos famosos ayudan a ampliar el entendimiento de los neófitos sobre este tipo de embrollos. El más notable es el caso de los herederos de Marvin Gay contra "Blurred Lines" de Robin Thicke y Pharrell. Pero estas similitudes entre canciones son más comunes de lo que podría pensarse. Probablemente conocen algún ejemplo básico, alguna propaganda de televisión que suene como una canción famosa pero que no parece que el interprete fuese quien la cantara.

Dentro de lo que se conoce como sincronización, que es la parte de la industria musical que debe musicalizar imágenes, los clientes suelen enamorarse de canciones que no pueden pagar. Así que piden algo con elementos similares. Los Sound-a-likes (canciones que a propósito intentan replicar los elementos clave de una canción) son especialmente arriesgados. El año pasado Eminem logró ganar una demanda contra el Partido Nacional de Nueva Zelanda por utilizar una réplica de "Lose Yourself" en un video de campaña. Después del impacto masivo de Yeezus de Kanye West en 2013, la pregunta "¿Tienes algo así como 'Black Skinhead'?", se volvió un chiste en la industria británica.

Hablé con cuatro personas que trabajan en sincronización para conocer sus perspectivas y entender cómo se mantienen actuales mientras evitan pisar la fina línea que separa a una canción de referencia con un plagio.

Phil Stubbs – Director de ventas y mercadeo en BMG Production Music UK

No cruzar la línea entre influencia y plagio es algo difícil de balancear porque estamos en el negocio de crear música para producciones [audiovisuales] y no para listados. Algunos productores y editores de medios tienen idea de música, pero la gran mayoría no son necesariamente musicales. Cuando te van a describir una canción, no te van a decir, "quiero un beat en 4/4 y un crescendo en esta parte". Lo que haces en música para visuales, es capturar un sentimiento, así que la forma más fácil de describirlo es decir "quiero algo como esta canción", porque tiene el ritmo, el sentimiento y la atmósfera que buscan. Intentamos activamente no hacer una copia porque no es necesariamente la canción que ellos van a querer, es lo que esta encapsula. Si alguien quiere un género específico tenemos que proporcionar una versión auténtica de este, así que usaremos las mismas técnicas de grabación o estudios o la misma instrumentación que las personas de esa escena. Obviamente cuando suena auténtico corres el riesgo de sonar similar a ciertos artistas, pero esa no es la razón. El caso de Eminem fue simplemente estúpido; cuando lo escuchas es obvio que es fue un robo deliberado.

La persona promedio puede pensar que dos canciones suenan parecido, pero si uno se fija de cerca en las notas, la tonalidad y la progresión, en términos legales podría estar a salvo. Hay muy pocos musicólogos y siempre están ocupados porque siempre hay alguien demandando por violación a los derechos de autor. "Blurred Lines" fue un caso muy famoso y definitivamente han generado un interés más amplio. Este tipo de cosas siempre han pasado pero es claro que ahora reciben mucho más cubrimiento por la prensa.

Sabrina Di Giulio – exdirectora de desarrollo creativo en Massive Music

Creo que evitar el plagio es una cuestión de educar y controlar las expectativas de la marca, agencia o compañía de producción que quiere sonar como una canción comercial. Entre más rápido logres hacer eso, menos te tendrás que preocupar de sonar como la canción original. Sirve como una gran ayuda para que la marca, la agencia o la compañía de producción se enfoquen en los aspectos más generales aunque importantes de una canción —cosas como el BPM, la instrumentación base y la emoción que evocan—, en vez de los elementos específicos identificables o las melodías que al final podrían poner en problemas a un compositor o supervisor musical. Nunca he experimentado preocupación por este tipo de demandas de alto perfil, pero puedo imaginarme a los supervisores musicales y a los productores siendo muy cuidadosos antes de enviar su producto.

Vin McCreith – Compositor

Los briefs que he visto suelen tener algo así como "referencias para efectos de inspiración, no queremos un soundalike" escrito en letras grandes en la parte superior. En últimas, lo que intentamos es hacer ver bien a la marca y un plagio definitivamente no se ve bien. En términos creativos, simplemente no me interesa recrear el trabajo de otra persona y prefiero que mi propuesta sea completamente inesperada y esté "mal", a que sea exactamente lo que esperaban y por eso esté "bien". Tal vez no es la estrategia de negocios más sensata a corto plazo, pero como compositor siento que debo luchar por el bien de la música, y siento que eso solo puede terminar beneficiándome (y por extensión, al cliente) a largo plazo. Puedo tomar el BPM del track temporal y usarlo como mi punto de partida. Después de eso, rara vez volveré a él. Las implicaciones de casos como "Blurred Lines" y "Thinking Out Loud" suelen ser temas de conversación, pero cualquiera que sepa de música puede detectar un plagio y estos temas no lo fueron. Se trató simplemente de un equipo legal muy entusiasta en poder generar ingresos extra para unos herederos.

Cuando era más joven me obsesionaba con sonar muy parecido a otras personas. Con el tiempo uno va descifrando la clave para empezar a hacer música completamente único que nadie ha escuchado antes, hasta que te das cuenta que eso es así porque nadie quiere oírla, ¡y con buena razón! Es cuando tu singularidad y tus influencias están equilibradas, que encuentras tu verdadera voz. El hecho es que la música no se crea al vacío. Se construye desde lo pasado, del folk al blues al rock and roll al disco, punk, y así infinitamente. Como compositor eres la suma total de esos géneros, lenguajes, vibras, sentimientos, ritmos y todo el resto de cosas que has escuchado desde que naciste. Luego das a luz tu mejor producto posible y esperas que eso sirva para las futuras generaciones.

Craig Beck – Exjefe de producción de Universal Production Music

Este tipo de cosas han pasado desde siempre. Trabajé en publicidad haciendo mezcla durante muchos años y desde entonces pasaba. Cada tanto me piden que componga algo que suene como los Black Keys o lo que sea, pero no he querido hacerlo. No quiero exponerme simplemente porque ellos no estén dispuestos a pagar lo que corresponde por sincronizar la canción que quieren, pero a las agencias de publicidad no les importa siempre y cuando tengan feliz a su cliente. En ese entonces uno podía arriesgarse a que alguien lo cogiera con las manos en la masa. Pero con los softwares de detección de hoy en día, si haces algo completamente similar en tonalidad o tempo o lo que sea, podría ser detectado por alguien y esa persona podría lavarse las manos y decir "nosotros no pactamos en sincronizar esto".

Hace unos años tuvimos una conferencia en la que un musicólogo nos explicó donde se cruzaba la línea [del plagio]. Básicamente terminó diciendo que si el caso llega a una corte y el jurado no es especialmente musical, cuando se reproduzcan las dos canciones prácticamente no importarán las opiniones profesionales, y ellos pensarán que 'sí, sí suena muy similar'. En nuestro departamento suelen pedirme que revise si dos canciones son muy parecidas, pero la verdad es que si lo dudas, busca a un musicólogo. Creo que es complicado porque si quitas las letras de la ecuación y quedas con la melodía y la base musical, pues es diferente a cuando copias un texto palabra por palabra. Creo que uno no puede ser dueño de un sentimiento, un estilo o una atmósfera, en ese sentido

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