Sexo

Hice (y me hicieron) sexo oral con los famosos Halls negros

¿Realmente funcionan o es puro bulo? Quise probarlo y aquí os cuento cómo me fue.
04 Agosto 2017, 4:15am
hice sexo oral con Halls negros

La primera vez que supe que los Halls negros se utilizaban con fines sexuales fue gracias a un meme de Squirtle —un tipo de pokémon, para los no iniciados en el mundo friki— que decía "Vamo a chupa". En el meme, la poketortuga sujetaba un paquete de estos caramelos. Pasado un tiempo, el bulo se extendió como la pólvora y aparecieron más memes, popularizando lo que hasta entonces era una leyenda urbana: los Halls de menta extraintensa proporcionaban un efecto placentero durante el sexo oral.

La cosa fue tan lejos que la misma marca capitalizó esta fama e incluso el 14 de febrero Halls hizo una publicación que se volvió viral: en ella compartían la famosa pastilla rodeada de un halo de color azul neón y el hasthtag #AtréveteASentirla. El texto que acompañó la imagen decía: "No todos los 14 de febrero son rosas. Descubre la frescura más intensa y #AtréveteASentirla". Eso solo aumentó mi curiosidad por saber qué leches se sentía.

¿Qué sientes, se siente algo?", le pregunté después de un par de chupadas con la pastilla entre mi lengua y su pene

El primer dilema fue conseguirlas. A pesar de que en su Facebook aseguran que puedes comprarlas en cualquier tienda, intenté en un Oxxo, en un Walmart, y en un Seven Eleven, pero no tuve éxito. Luego busqué en Google y resulta que prácticamente se habían agotado, y no solo eso: incluso leí que se venden ya en algunos sexshops como "intensificadores" de sexo oral, por supuesto más caras de lo que cuestan en las tiendas. También las busqué en Mercado Libre y, ¡tachán! Vi que ahí se pueden conseguir fácilmente desde paquetes individuales, hasta tubos y lotes de bolsas enteras. En esa página, los precios oscilan entre los 2 y los 47 euros, dependiendo de la cantidad y de la presentación.

Ya estaba resignado a que me iba a salir más caro el envío que las pastillas —o a que iba a terminar haciendo bote con mis colegas para pedirlas en grupo— cuando, mientras hacía la compra, en la línea de cajas, me topé con ellas. Lo mejor de todo es que estaban a precio normal, ni más caras ni con los precios inflados como están en diversas páginas de internet. Ni corto ni perezoso, me compré varios tubos. Y es que no estáis vosotros para saberlo, pero yo sufro de sinusitis. Así que si resultaba que para el sexo eran un fracaso, al menos me ayudarían a respirar mejor.

Se venden ya en algunos sexshops como pastillas "intensificadoras" de sexo oral

Luego vino la parte de decirle a mi colega que tenía una actividad "lúdica" que proponerle. Él siempre se une a mis perversiones —por eso quiero tanto a ese cabrón— y algo me decía que esta vez no iba a ser la excepción. Además yo sabía que él también había visto los memes, así que seguro que también tenía curiosidad. Lo siguiente fue elegir dónde hacer el experimento: bien podíamos haberlo hecho en mi casa, pero decidimos largarnos a un buen hotelazo.

El secreto está en soplar

Ya en el hotel procedimos a darle rienda suelta a nuestra misión. Después de un rato calentándonos, fue él quien dijo: "saca las Halls negras ya, ¿no?", así que me fui a por los paquetes y los puse en la mesita de noche. Al romper el envoltorio y sacar el caramelo, lo primero que vi fue su cara extrañada, porque, según me dijo, él pensaba que la pastilla era negra. Y no, las pastillas son transparentes con unas "perlitas" azules de mentol en el interior.

Me la puse en la boca. Después de darnos el primer beso y ya desnudos, empecé a practicarle sexo oral. "¿Qué notas, sientes algo?", le pregunté después de un par de chupadas con la pastilla entre mi lengua y su pene. "Pues sí que está bien, da como frescor". Luego recordé lo que había leído en una de mis investigaciones: también se podía "soplar" la zona con el aliento fresco de la pastilla. Él me confirmó que, en efecto, los soplidos daban mucho placer. Por supuesto, yo también quería sentir, así que después de un rato de practicarle el sexo oral, nos pusimos en posición de 69. Ahora era su turno de ponerse también una pastilla en la boca y el mío de experimentar la frescura prometida. En efecto: una pasada. Creo que lo más placentero no era el frotamiento directo del caramelo contra mi pene, sino más bien la parte de soplar aire fresco sobre él. Sentía un contraste impresionante entre su boca caliente y el aliento frío causado por el mentol.

Lo más placentero no era el frotamiento directo del caramelo contra mi pene, sino más bien la parte de soplar aire fresco sobre él

Por supuesto, después de un rato de disfrutar esa nueva experiencia, quise saber cómo sería eso mismo, pero en el culo. Comencé a lamérselo y a soplarlo también y, por la manera en que se contraía, sabía que le estaba gustando. No se lo tuve que pedir: en unos momentos, él también estaba lamiéndome y soplándome el culo con ese aliento frío y ¡guau!

"¡Mierda, ha habido un accidente!"

Seguimos con el 69, alternando entre lamidas de culo y pene, cuando de repente me dijo asustado, "¡Mierda, ha habido un accidente!". Lo primero que pensé es que tal vez se me había irritado demasiado la zona de tantas lamidas con algo que a lo mejor tenía un producto químico extraño. En seguida me vinieron a la mente algunas cosas que leí, como un artículo en el que una tía se ahogó con una pastilla al chupársela a su novio y otro vídeo que vi en el que no aconsejaban usarlas porque podían causar alguna hipersensibilidad o hasta sangrado.

Intentando tranquilizarme —todavía en posición de 69— le pregunté que qué había pasado. "¡Se te ha ido la olla". Ahora que lo escribo me da un ataque de risa, pero en ese momento de verdad que no me lo podía creer. Y es que claro, estaba tan excitado que el culo se me dilató entre tantas lamidas y en algún momento el esfínter, al volver a su estado normal, hizo una especie de succión y ¡boom!, literalmente "me comí" la pastilla por el ano.

Una tía se ahogó con una pastilla al chupársela a su novio y otro vídeo que vi en el que no aconsejaban usarlas porque podían causar alguna hipersensibilidad o hasta sangrado

Primero pensé que a lo mejor el caramelo de menta me podía irritar la zona del recto, pero después pensé que no era para tanto. Además, mi colega me dijo que lo que quedaba de la pastilla ya era muy poco, lo que me ayudó a tranquilizarme. Como él es médico, me dijo que era muy difícil que me pasara algo, que la pastilla se disolvería fácilmente, o sino la expulsaría yo después. Nos reímos un poco y cambiamos las mamadas por la tranquilidad. Como todavía seguíamos calientes, empezamos a follar, alternando los roles sexuales, como buenos versátiles que somos. Cuando a él le tocó metérmela a mí, me dijo, "No te lo vas a creer, pero me noto el pene fresco". Y es que, claro, el caramelo seguía ahí y cada vez que él me la metía es como si yo le siguiera soplando el pene con el Halls negro. Digamos que mi culo estaba haciendo la labor que hasta hace un rato había desempeñado mi boca.

¿Conclusiones? 1) Sí, la famosa pastilla sirve. La mejor sensación se logra soplando el aliento frío sobre la zona genital o anal de la pareja. 2) Aunque es difícil de encontrar, sí que las hay en el súper; no hay que pagar por ella precios muy elevados ni esperar largos tiempos de envío. 3) Si decidís usarla es bajo vuestra propia responsabilidad; recordad que una tía murió asfixiada porque se la empujaron hasta el fondo de la garganta con el pene o, en mi caso, se me fue por una zona que no estaba pensada y terminé con horas de frescor anal no planeado. ¡Suerte y follad felices!