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Así se ve tu cerebro después de fumar marihuana

Más que perturbar las ondas cerebrales, la marihuana parece llevar al cerebro a un estado diferente de conciencia.
12.2.15
Photo via Flickr user Rafael Castillo

Ana Lorga es pionera en el neuromarketing rumano, especializado en la investigación de mercados por medio de sensores EEG, medidas biométricas y pruebas implícitas de asociación. Cuando asistía a una conferencia de publicidad en Ámsterdam el mes pasado, Ana organizó un experimento improvisado para medir el efecto que tiene la marihuana en el cerebro usando el casco EEG que suele llevar en el bolso.

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"Me di cuenta que un buen número de los asistentes fumaba porro en sus descansos y me preguntaba lo que pasa en sus cerebros durante esos momentos. Porque yo no poseo ninguna técnica para leer la mente, pensé en la comparación de su actividad cerebral antes y después de fumar", me dijo.

Foto: Rafael Castillo | Flickr | CC BY-SA 2.0.

Dos de sus colegas tuvieron la amabilidad de sacrificarse al templo de la ciencia. Una noche, después de la cena, uno de ellos prendió un porro y el otro se comió una galleta de marihuana.

"Antes de consumir los productos, fuimos al bar del hotel y grabé su actividad cerebral. Después de 15 minutos, repetí las medidas. Estaba convencida de vería una disminución en la actividad del cerebro, porque dijeron que se sentían más lentos, más ausentes y más relajados. Me sorprendió mucho el resultado".

El cerebro contiene miles de millones de células llamadas neuronas, que se comunican entre sí a través de la electricidad. La comunicación simultánea entre miles de millones de neuronas produce una gran cantidad de actividad cerebral eléctrica, que puede ser detectada y medida a través de la tecnología de EEG. Debido a que estos impulsos eléctricos se activan periódicamente en forma de ondas, que se llaman "ondas cerebrales".

Los sensores de EEG miden la actividad de las neuronas localizadas en la superficie de la corteza cerebral, y en este caso ambos sujetos, mostraron una muy alta frecuencia y amplitud después de fumar; el ritmo cerebral cambió notablemente en comparación con la situación inicial. Esto se traduce en una actividad cerebral que contrasta fuertemente con el estado de ánimo de los participantes (en el modo de espera y el modo relajado).

A menudo, los estudios afirman que el THC tiene el efecto de frenar el ritmo cerebral cuando se asocia con un estado de relajación, y de acelerar cuando se asocia con alucinaciones visuales o viajes psicodélicos. Con dos experimentos de Ana "estaba claro que el ritmo cerebral era más rápido después de fumar y que la amplitud de onda era más grande, lo que no significa que las cosas funcionen de manera caótica, pero que el cerebro está en un estado de mayor alerta. Tal vez el tipo estaba en alguna clase de viaje psicodélico o tenía algún tipo de sensaciones extrañas", explica Laura Crăciun, neuróloga.

Crăciun hace énfasis en que en el caso del primer sujeto hay un desequilibrio permanente entre la electricidad del hemisferio cerebral izquierdo [que se ocupa de los procesos de lógica, lenguaje y matemáticas] y el derecho [donde los procesos de creatividad, la intuición, el arte y la música tienen lugar] a lo largo de la secuencia de la grabación de la onda tomada antes de fumar. Eso significa que el desequilibrio no está determinado exclusivamente por fumar cannabis.

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Ambos sujetos han consumido cantidades moderadas de licor en la cena, lo cual no interfirió mucho con el proceso. Durante el experimento, no se les pidió realizar tareas, debido a que se midió su actividad cerebral en pausa y en modo de relajación.

"Con el sujeto que se comió una galleta de marihuana, el efecto era tanto de alentamiento (el ritmo básico de ondas de frecuencia en ambos hemisferios disminuyó) como de aceleramiento de la amplitud, lo cual está asociado con un estado similar al del sueño o relajación profunda.

"En el primer monitoreo, el ritmo cerebral es visiblemente más rápido —en el hemisferio derecho, ya que no puedo ver gran diferencia en el izquierdo— así como menos simétrico y menos estable, pero no diría que el efecto es una "perturbación" de las ondas cerebrales, sino más bien un estado de conciencia", añadió Crăciun.

En el video de la trayectoria del antes podemos ver el monitoreo EEC de las ondas cerebrales de la persona que está en un estado de reposo antes de fumar. La trayectoria contiene 14 grabaciones, cada una de un electrodo diferente (los electrodos están divididos de manera equitativa entre los dos hemisferios cerebrales).

En la representación de la trayectoria del después tenemos la grabación EEC de las ondas cerebrales después de haber fumado. Se puede ver fácilmente que la segunda trayectoria es completamente diferente de la primera, ya que los cambios aparecen tanto en un nivel de ondas morfológico (mayor amplitud, aspecto típico) y nivel del ritmo (mayor frecuencia, aspecto caótico).

El participante está en el mismo estado de reposo que al inicio; por lo tanto, los cambios en el EEC ocurren debido al impacto que las sustancias ingeridas tienen en el cerebro.