¿Qué dicen de nosotros las canciones que posteamos?

Más allá de dar a conocer lo que escuchamos, publicar canciones es una decisión social típica de nuestra época.
22.11.16

Hoy el mundo tiene afán. Nos urge producir y consumir información, y eso lo ha cambiado todo. Para nadie es un secreto que una necesidad comunicativa relativamente nueva se ha venido perfeccionando tecnológicamente para transformar las maneras en las que tomamos nuestras decisiones sociales.

Hace poco socializar requería estrictamente reunirnos en espacios físicos con personas de interés para establecer diálogos de valor con la finalidad de llegar a posibles conclusiones, o en otros casos más interesantes, abrir nuevos interrogantes. Hoy, buena parte del quehacer social está ocurriendo a través de las pantallas, de los avatares y de las redes en una infinita autopista de datos e información que no podemos ver o si quiera concebir.

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Ya nos habían dicho que el hombre era un ser social por naturaleza, y hoy tenemos que decir que parte de ese ser social que éramos, ahora es virtual, todo gracias a nuestros artificios.

Bien, pues ese afán del mundo del que hablamos al comienzo tiene nombre y se llama aprobación. Por eso las selfies en el gimnasio, las contantes actualizaciones de status, las mini biografías y las fotos del almuerzo. Necesitamos que nos digan constantemente que somos bonitos, que estamos haciendo las cosas bien, que somos interesantes y bienvenidos, por medio de botones que ya ni siquiera tienen forma física. Y sí, el posteo musical, aunque parezca un acto altruista en el que compartimos la música que más nos gusta, no se salva en absoluto de este afán y también tiene intenciones entre líneas.

Mucha gente suele poner en términos apocalípticos este intrigante momento de cara al futuro, pero a mi modo de ver el panorama lejos de ser trágico, es enriquecedor y presenta desafíos y posibilidades igual de apasionantes a cuando vivíamos de forma analógica. Incluso nuestra lengua se ha empezado a transformar con nuevos verbos demandados por la misma época, por ejemplo 'postear'. Este verbo que hoy ya no aparece en nuestro imaginario como "meter los postes de una cerca" sino como "publicar información en la web", se ha vuelto uno de los más importantes llevándonos al punto central de este artículo, respondernos las preguntas ¿qué dicen de nosotros las canciones que posteamos? y ¿cómo estos posteos resultan siendo decisiones sociales típicas de nuestra época?

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Miremos los cuatro posibles significados a continuación.

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Postear música como muestra de conocimiento

Parte de ese narcisismo al que nos ha llevado la era digital, en el que las selfies y los status ruegan por likes y dicen a gritos "¡Por favor mírenme que aquí estoy!", está el hecho de hacerle saber al mundo que sabemos más que los demás, que somos más inquietos y perspicaces que cualquier otro. Hay posteos musicales que precisamente significan eso. Nos sumergimos en la web para rebuscarnos el artista más desconocido (y no por eso malo), o el álbum con menos views (y no por eso malo) en el rincón más lejano del mundo para meternos en el papel de conquistadores musicales y desempeñar una suerte de rol "civilizador" y decirle a la gente que nos sigue "Pillen esto que descubrí y ustedes no". Incluso en palabras menos amables "ustedes definitivamente no tienen ni idea de música, siempre escuchando la mismas vainas".

Postear música como herramienta de coqueteo

Lo hemos hecho todos. Estratégicamente escogemos las canciones que publicamos para que nuestro "arrocito en bajo" de turno nos pare bolas y diga "A mí también me gusta esa canción". Alardeamos un poco con nuestro conocimiento, pero en este caso para que nos echen flores y nos digan "Wow, qué buena canción, gracias por compartirla". Muchas veces estas canciones, y cuando las cosas salen bien con esa persona, se convierten en vínculos que recordarán nostálgicamente esos originales momentos de coqueteo. Y ni hablar del posteo musical directo al inbox, esas canciones funcionan a la perfección cuando queremos romper el hielo y comenzar una conversación sin quedar como unos psicópatas.

Postear música como reflejo psicológico

Una imagen vale más que mil palabras, pero una canción vale más que mil imágenes. Hay veces que el mundo nos da la espalda y caemos en estados depresivos bastante agobiantes, otras veces que todo brilla más y gozamos de alegrías desbordantes; tusas, logros, buenas noticias o pérdidas terribles pasan, pero no importa cuál sea el estado, no siempre queremos expresar esas circunstancias con textos o fotos que pasen por empalagosos. Las canciones tienen ese poder, postearlas para contarle al mundo por lo que estamos pasando es una herramienta de desahogo infalible, además, las palaras ya están dichas, prácticamente solo hay que parafrasear.

Postear música como herramienta para ganar popularidad

Al lado opuesto de la primera categoría, a veces posteamos canciones que le gustan a todo el mundo para obtener notoriedad. También atiende a un hecho narcisista, pero esta vez no a través de una demostración de superioridad si no en una relación de empatía. Infalibles en este punto son esas canciones que acuden a la nostalgia generacional, que funcionan como una especie de placer culposo que todos tuvimos y que por eso de alguna forma nos conecta.