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Sumérgete en el futurismo tropical de MULA con su nuevo disco ‘Aguas’

Electro merengue, synth dembow, bachata trap y poesía caribeña hacen parte del nuevo trabajo de las dominicanas.

Foto por: María Mejía

MULA es quizás todavía uno de los secretos que mejor se esconden en la música actual de República Dominicana. El proyecto, que nació en el 2015 de la mano de Anabel Acevedo, Cristabel Acevedo y Rachel Rojas, más que un trío con un poder increíble para conquistar tímpanos a primera escucha, es como esa mujer que te encuentras en la barra de un bar al frente de la playa, que te mira tímidamente pero consciente de que quiere llamar tu atención. La misma que se acerca con el fin de antojarte, con las ganas de decirte "ven acá, la próxima canción nos necesita en la pista a ambos".

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Desde que le das play a cualquiera de sus canciones, arranca una invitación al baile, con unas municiones medidas y una puntería demasiado afinada. Sus balas son la mixtura de ritmos que van de la bachata al trap, del dembow al synth pop, de la cumbia al drum and bass, del reggaetón al tropical bass, todo con un ingrediente adicional infaltable que es la poesía caribeña susurrada de la que echan mano. No necesitan exigirle el máximo a sus gargantas, un volumen moderado y cierta quietud son más que suficiente para transmitirnos su poderío.

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En el 2015 este proyecto surgió del país centroamericano con su primer larga duración llamado Mula, que más adelante tuvo una reedición con remixes de productores latinoamericanos como Mediopicky, Rach Do y Sosa Mas Nada, entre otros. Luego de eso publicaron sencillos sueltos y otros que harían parte de esta segunda entrega que bautizaron Aguas, un LP de 11 canciones en las cuales priman las relaciones fuertes haciendo referencia al amor, el desamor, la angustia, el remordimiento, el deseo. Como bien dice Cristabel, una de las vocalistas del grupo: "La creación del disco transcurrió durante dos años muy intensos para las tres, y siento que de alguna forma u otra refleja mucho la dualidad o el contraste entre las emociones que puede uno sentir con una misma experiencia".

Fruto de esas experiencias son canciones como "Diamante", "Nunca paran" o "No hay manera", que cargan con un fuerte sentimiento de deseo, seducción y sensualidad sutil con frases como "y te encanta ese baile que hipnotiza/ te deslumbran las luces que te erizan/ y esta noche te aturde la brisa/ te desplazas por las nubes te deslizas" o "quiero que tu quieras lo mismito que yo quiero/ así que te escondo y pienso cómo te convenzo/ te llevo despacio en este espacio solo nuestro". Pero también hay espacio para canciones como "Poción", "Eco", "Laberinto" y "Juego de amor" que son un retrato, a veces metafórico, del desamor, de lo duro que resulta entregarse y querer.

Aguas, a fin de cuentas, es un disco creado para la abstracción, para simplemente conectar los audífonos, cerrar los ojos y conectarse con una playa onírica de paisajes ensoñadores con atardeceres color pastel. Sin duda, un disco que seduce de principio a fin con toda su mezcla caribeña y futurísta, donde no se nos induce el anclarnos con géneros propios del continente al tiempo que propone un twist electrónico que lo hace global.

Deja lo que estás haciendo y dale play ya mismo.

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