Cultură

El agua Voss es puro choro

Si alguien por algún motivo se había propuesto crear la parodia de un agua embotellada pretenciosa, Voss dio justo en el clavo.
11.12.16

Foto a través de la página de Facebook de VOSS.

Este artículo se publicó originalmente el 27 de agosto de 2014.

Escoger una bebida no es algo que se tome a la ligera. Una bebida adecuada puede hacer que el más borracho, mareado y perdido vuelva a la vida, animándolo a regresar a la pista de baile, libre de vómito. Cada bebida tiene su momento y depende de ti aprovecharla.

Cuando entré a una tienda en una zona acaudalada de Bristol, me propuse explorar el contenido de los refrigeradores para elegir la bebida indicada. Pero pude percibir una presencia desconocida que me lanzaba una mirada de desdén disimulado, como un pariente lejano y presumido que juzga silenciosamente tus elecciones de vida.

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Di un paso hacia atrás, miré hacia abajo, y me eché a reír cuando noté que el agua Voss me miraba de vuelta, una botella con complejo de superioridad.

Si alguien por algún motivo se había propuesto crear la parodia de un agua embotellada pretenciosa, Voss dio justo en el clavo. La columna pesada y brillante es más ridículamente exagerada que esta oración. Es más un accesorio plateado con agua que una botella. La torre cilíndrica de vidrio podría ser la urna de un hámster de principios del siglo 22 o una cápsula del tiempo que un millonario excéntrico y enfermo de muerte usaría para congelar su esperma.


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Foto a través del usuario de Flickr Foodista.

Es una botella sobrecalificada para servir de garrote. Una botella que jamás alojaría en su interior a un coctel Molotov, ya que es una botella con aspiraciones. Una botella de Voss sueña con pasar sus años de jubilación adornada con el modelo a escala de un barco, o con un haiku, mientras vaga sin rumbo fijo por el océano. Es un receptáculo diseñado para refrescar la garganta de los tontos incrédulos cuyo dinero y razón se distribuyeron de manera desigual.

Luego está el título: Voss (o VOSS, si dejamos que se salgan con la suya). Lleva el nombre de una ciudad noruega que no tiene que ver con el producto. Tal vez le pusieron así porque es una sílaba elegante y sexy. El agua proviene de Iveland, en el sur de Noruega, donde dicen que se extrae gentilmente de la teta de alguna deidad marina omnisciente. Voss, Voss, Voss, dilo en voz alta un par de veces. Serpentea fuera de la lengua como si estuviera entrando a una fiesta, como si se dirigiera a un yate a paso tranquilo. Es un intento dolorosamente forzado de renovar la imagen de este fluido transparente que es vital para la supervivencia humana, y hacerlo pasar por algo elegante, extraordinario y con clase.

Voss, Noruega. Sin relación con el agua Voss. Foto vía el usuario de Flickr Eric Østlie.

Voss. Podría ser algo emocionante. Podría ser el seudónimo de un culto diseñador de moda europeo. Podría ser una palabra de argot que un tabloide sueco ha usado indebidamente para alimentar la histeria sobre una rara y extraña práctica sexual que involucra nitrógeno líquido. Podría ser el integrante feo de un trío olvidado de synth-pop de los ochenta, que no para de mencionar la vez que alcanzaron el primer lugar de la lista de popularidad.

Pero no lo es. Es agua. Ese material empapado y transparente que constituye el 80 por ciento de nuestros cuerpos. Y no dejes que el marketing desvergonzado te engañe, ya que proviene de un millón de uretras potencialmente inflamadas antes de llegar a tu boca.


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El precio es audaz para solo contener algunos sorbos. Es de 34 pesos por 375 ml (poco más de una lata). Como pasa con todas las pinches marcas, el precio ridículo contribuye a su exclusividad y valor percibido. ¿Qué podría justificar ese precio? Tal vez despilfarraría esa cantidad de dinero por beber 375 ml del agua de una tina usada por el Dalai Lama, o por la cálida saliva de Kathie Lee Gifford, o por agua que me diera la vida eterna… o para ahogar a Carson Daly.

Dicen que si pones una botella vacía de Voss cerca de tu oído, puedes distinguir los ecos débiles del equipo de marketing intentando ahogar sus risas.

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Imagina cómo lanzaron el concepto de Voss a los inversores: "Como pueden ver, VOSS no sólo es agua. VOSS es un estilo de vida. Piensen en agua, pero piensen en pureza, sofisticación y elegancia. No sólo están bebiendo VOSS. La están experimentando". (Escribí esto en broma y descubrí un parecido aterrador con los verdaderos "valores de la marca": pureza, distinción y responsabilidad).

¿Quién se traga estas tonterías? Aparentemente, las personas sofisticadas del mundo. "VOSS, con su diseño icónico, se sirve en las mesas de los mejores restaurantes y salones, en las habitaciones de los hoteles más célebres y en los hogares de los bebedores de agua más exigentes de todo el mundo", afirma VOSS World.

La "visión" entera de Voss es tan ridículamente risible que podría comprarla todos los días como un pequeño chiste local. ¿Me pregunto qué porcentaje de los ingresos anuales de Voss provienen de las compras irónicas?

En fin, de vuelta en la tienda, fui bendecido con un sorbo. Estaba húmedo y frío. Tal vez mi paladar estaba atrofiado por el cloro, el fluoruro y la cocaína que contaminan el agua de la llave, pero no pude probar ninguna diferencia discernible. Ah, ese "fresco y limpio sabor de calidad", de acuosa agua fresca y limpia de calidad. Beberla me dejó ese lamentable sabor de la quincena que pasé pregonando los beneficios irrefutables del agua filtrada Brita, antes de descubrir que el filtro no estaba conectado. Yo también quedé atrapado y engañado en la "matrix" del placebo de la frescura.


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Voss se jacta de que su agua cuenta sólo con 44 partes por millón de Sólidos Disueltos Totales; entre los SDT ppm más bajos del negocio del agua. Dicho esto, personalmente nunca he tenido un problema con que el agua esté particularmente sólida. Nunca nadie ha tenido que desbloquear una obstrucción provocada por algún sedimento de agua en mi tráquea con una oportuna maniobra Heimlich.

Uno de los detalles que a Voss le encanta presumir es cómo el agua sale majestuosamente de la tierra a través de un pozo artesiano: Emana naturalmente de un manto acuífero natural enclaustrado, y se filtra naturalmente, libre de contacto con el aire u otros contaminantes, naturalmente. Sin embargo, el documental A Drop of Luxury, producido por el canal noruego TV2, cuestionó las afirmaciones de Voss. Después de consultar con hidrogeólogos destacados —que dijeron que el suministro de Voss no podía ser artesiano— el canal sugirió que el agua de Voss es idéntica al suministro de agua municipal, con el que esos habitantes afortunados de Iveland purifican su cuerpo todos los días. Los jefes supremos de Voss se molestaron un poco y lanzaron una declaración que negaba tales acusaciones. Independientemente de que sea artesiano o llene las tinas de los noruegos, volver atractivo el sobreprecio considerable de beber agua es un asunto turbio.

El agua Voss es probablemente la misma que la de tu tina. Foto vía la página de Facebook de VOSS.

La página de Facebook de Voss es una presentación elegante de imágenes que muestran "el estilo de vida Voss". Muestra el rango más alto; a los llamados "bebedores de agua más exigentes de todo el mundo", bebiendo Voss, luciendo Voss, pavoneándose con Voss en una serie de lugares impresionantes.


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Luego hay un pantano inquietante —parecido a un culto— de puristas apasionados de Voss, que comentan con devoción, totalmente envueltos en la creencia de que están siendo flagelados sin contacto alguno.

"¡VOSS es lo mejor!"

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"Esta imagen es tan refrescante, deseo una botella de voss ahora mismo. Dios bendiga a voss. #DBAV"

"Voss+verano=vida".

Peor aún son las imágenes de mal gusto que intentan establecer una conexión entre este prestigioso tubo de H2O y los ejercicios intelectuales de Leornado Da Vinci, Audrey Hepburn y otros.

En defensa de Voss, la compañía no genera emisiones de CO2 y han establecido una fundación benéfica que suministra agua a los países del tercer mundo, algo que no puede pasarse por alto (aunque esa agua no esté a la altura del estándar de Voss). La ventaja de desfalcar imbéciles a cambio de un agua elegante (y que puede provenir de un grifo) es que puedes cubrir cómodamente lo que gastes en gasolina —e hidratar a algunos niños subsaharianos— mientras te echas a reír camino al banco.


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Al parecer, transformaron con éxito la imagen de un derecho humano básico en un símbolo de estatus. Piensen en esos pobres tontos, burlados, quitándole la tapa a la botella, rompiendo ese prestigioso sello de autenticidad como si estuvieran descorchando la última botella conocida de Château Margaux de 1787. Imagínenlos mirando a su alrededor, alardeando sutilmente, asegurándose de no tapar la etiqueta con la mano, muriéndose de las ganas de poder mencionarla en una conversación. Y luego dirán "Oh dios, sí, me cambié a Voss hace seis meses y no me arrepiento. Ya saben, no pueden ponerle precio a la pureza".

Si ves que alguien está bebiendo Voss sin ironía, ríe duro y con sinceridad, frente a esa mueca de superioridad. Podría ser difícil transmitir tu mensaje, así que es mejor reír indiscriminadamente y con malicia, calibrar su reacción y dar una opinión válida sobre su poco valor humano.

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